Durante esta pandemia, escuché repetir la frase: “Todos estamos en el mismo bote”. Pero no, no lo estamos. Algunas personas enfrentan enfermedades graves o la muerte inminente, otros han perdido miembros de su familia. Algunas personas enfrentan un terrible aislamiento y soledad, mientras que otros tienen grandes familias y muchas responsabilidades. Puede ser que todos enfrentemos la misma "tormenta", pero los "botes" son muy diferentes.

Durante esta pandemia cada uno tuvo otra experiencia, y la forma en que internalicemos esta realidad determinará cómo enfrentaremos esta tormenta y con cuánta felicidad podremos emerger de ella.

Shawn Achor, investigadora y profesora de Harvard, contó a su audiencia la siguiente historia:

Imagina por un momento que entras al banco. Hay allí otras 50 personas. De pronto entra un ladrón y dispara con su arma. Sufres una herida en tu brazo derecho. Nada grave. El doctor dice que te vas a recuperar.

Ahora bien, si al día siguiente tuvieras que describir honestamente este evento a tus amigos y compañeros de trabajo, ¿lo describirías como algo afortunado o desafortunado?

Invariablemente la audiencia se divide aproximadamente en un 70 y un 30 por ciento. La mayoría de la gente responde que objetivamente es algo desafortunado. “Yo estaba ocupado en mis asuntos, haciendo un trámite y de repente recibo una bala en el brazo”. O “¿De veras? ¿Yo soy la única persona que recibe un disparo?”. Definitivamente algo desafortunado.

Sin embargo, un 30% de la audiencia llega a la conclusión de que en verdad es un hecho afortunado. Ellos ven otra perspectiva: “Me podrían haber disparado en la cabeza o en el corazón. Podría haber muerto”. Otros exclaman: “¡En el banco había 50 personas y nadie murió! Eso es sumamente afortunado”.

¿De dónde surge esta capacidad de ver el vaso medio lleno? ¿Cómo podemos crear de forma consistente una conclusión positiva?

Cada día nos relatamos historias a nosotros mismos. Cuando enfrentamos una situación, nuestro subconsciente nos presenta varios hechos contrafácticos (alternativos) para comparar qué hubiera podido pasar en verdad.

Aquellos cuya historia fue “Yo fui el único que recibió un disparo”, lógicamente creen que recibir un disparo en el brazo es algo desafortunado.

Pero quienes utilizan el estilo de explicación comparativa, “podría haber muerto, pero sobreviví”, ven el disparo en el brazo como algo positivo.

Lo que determina nuestro nivel de satisfacción es la comparación que creamos para los escenarios de nuestra vida.

Lo que determina nuestro nivel de satisfacción es la comparación que creamos para los escenarios de nuestra vida. Nuestra capacidad de construir un pensamiento contrafáctico útil es la clave para quedarnos emocionalmente paralizados o adaptarnos. Al desarrollar un estilo explicativo positivo, puedes formar parte del 30% que ve el vaso medio lleno.

Lo mejor respecto a los pensamientos contrafácticos es que son completamente hipotéticos. Esto significa que tenemos la capacidad de crearlos y usarlos para ayudarnos a alcanzar la felicidad.

La Mishná dice: “¿Quién es rico? El que está satisfecho con su porción” (Pirkei Avot 4:1). ¿Cómo logramos este estado de pensamiento positivo? El secreto es el pensamiento contrafáctico, el estilo explicatorio que la persona es capaz de crear para sí misma.

No importa cuán difícil sea nuestra situación, crear historias alternativas puede ayudarnos a volver nuestras vidas más dulces.

¿Qué es lo que te dices a ti mismo durante el coronavirus?

Te dices:

Ya no puedo soportarlo.

Estoy solo…

¡Los niños pelean!

Necesito más espacio personal.

¡Detesto estudiar con mis hijos!

Estas máscaras son muy molestas, apenas puedo respirar.

O te dices:

Soy muy afortunado de estar vivo.

En mi familia todos están sanos.

Gracias a Dios no estoy en un hospital

Me alegra tanto poder abrazar a mis hijos más que cuando están todo el día en la escuela.

Me siento agradecido de tener acceso a un equipo que me protege.

Armados con una buena historia alternativa podemos enfrentar cualquier tormenta. Este es el secreto eterno para desarrollar un buen ojo y una actitud mental positiva. Un día, dentro de algunos años, podremos tener una mala semana o un mal mes, pero es de esperar que el recuerdo de este tiempo de corona nos sirva como una historia alternativa para infundir alegría a ese momento.