La vida está compuesta de tres fases que se vuelven a repetir una y otra vez. Conocer cómo funcionan estas tres fases te permite entender con mayor profundidad cómo vivir una vida más significativa.

La primera fase es un momento eufórico, emocionante, elevado, que es un regalo gratuito, una dádiva inmerecida, algo que no nos hemos ganado.

La segunda fase es el momento en el que se disipa la euforia, la gran emoción y los sentimientos elevados, y todo se vuelve mundano, difícil y agotador.

La tercera fase es el retorno de la sensación de elevación, sólo que ahora me pertenece, me lo merezco, me lo gané en vez de recibirlo como una dádiva o un regalo.

Veamos algunos ejemplos:

Fase uno : Sus ojos se encuentran en una sala llena de gente. Atracción instantánea, Fuegos artificiales. Química. Mientras caminan juntos por la calle oyes la canción de la película Titanic. Enamoramiento. Noviazgo. Romance. Esta fase es un regalo, te la dieron sin que te la hayas ganado. ¡Disfrútala!

Fase dos : Compromiso. Luego un anillo y el matrimonio. Entonces la realidad comienza a surgir. ¿Por qué dejaste destapado el dentífrico? ¿Por qué no llamaste para avisar que llegarías tarde? ¿Por qué no puedes apoyarme cuando me siento triste? Ya no me traes flores. Esta es la fase de prueba, cuando la emoción del período de noviazgo/luna de miel desaparece para darle a la pareja la oportunidad de resolver los problemas y hacer que la relación funcione a través de sus propios esfuerzos.

En nuestra sociedad de gratificación inmediata, este es el punto en el que muchas parejas se separan. Cuando el romance, los buenos momentos y la diversión de la relación ya no me resultan "buenos", me voy. El secreto es trabajar a través de las diferencias de la educación que cada uno recibió y pensar cómo "hacer que las cosas funcionen". La primera fase es un regalo para que podamos sentir cuán agradable puede ser el sabor de una buena relación. Entonces la magia desaparece, a propósito, para permitir que la pareja trabaje y se gane el regalo de la relación. Al trabajar sobre ellos mismos y sobre la relación, la hacen suya.

Fase tres: La pareja logra un modus operandi en la relación mediante el cual comienzan a entenderse mutuamente y a reconocer sus respectivas necesidades. La pareja aprende a darle al otro en lugar de ser meramente "receptores".

Aprenden a entender la forma en que piensa la otra persona y de esta manera aprenden a respetarse mutuamente, aunque no necesariamente estén de acuerdo. La relación comienza a unirse y a solidificarse. Fluye. Ahora la relación le "pertenece" a la pareja. Ellos se ganaron el éxito de su relación con esfuerzo, cada uno trabajando sobre su propia personalidad y sobre su autocontrol. Esto puede llevar tres, cinco o diez años. Ellos recrean los sentimientos que experimentaron en la Fase Uno, sólo que ahora los sentimientos están más arraigados a la tierra y basados en la realidad y no es una mera fantasía y enamoramiento.

Precisamente en el momento en el que la emoción y la euforia de la Fase Uno comienza a desvanecer, es el momento en el que hay que invertir más energía y esfuerzo para lograr que funcione.

El mismo modelo de tres fases se aplica a cualquier nuevo trabajo o proyecto. Aunque obtuve buenas calificaciones en la escuela, tuve buenas recomendaciones y logré buena experiencia en el trabajo, en definitiva, tengo que estar en el lugar correcto en el momento indicado, y por lo general eso no tiene nada que ver con mis propios y merecidos esfuerzos. Al principio me ofrecen el trabajo después de seleccionarme entre muchos candidatos. ¡Felicitaciones! ¿Acaso te ganaste esa oportunidad? No, es un regalo. Entonces te fijan plazos. Tienes que lograr que las cosas sucedan. Tienes que ganarte el regalo. Esa es la Fase Dos. Cuando cumples los plazos y logras éxito, el trabajo o el proyecto te pertenece, es tuyo. Esa es la Fase Tres.

Precisamente en el momento en el que la emoción y la euforia de la Fase Uno comienza a desvanecer, es el momento en el que hay que invertir más energía y esfuerzo para lograr que funcione.

En el momento en que muchas personas ceden a una relación, cuando pueden decir: "Esto no es para mí", es exactamente el momento en el que hay que seguir adelante y seguir intentándolo. De lo contrario la relación no es "mía". Tengo que volverla mía profundizando en mi centro espiritual, reflexionando cómo puedo cambiar yo y no cambiar la situación o a mi pareja. El desafío no me lo dan para quebrarme sino para volver a crearme. De mí depende re-crearme. Partir sin invertir un esfuerzo consciente es perder el punto del desafío.

Diseñado por Dios

En un principio, Dios nos da regalos para permitirnos sentir la dulzura del romance al presentarnos a nuestra futura pareja, el enamoramiento, el casamiento y la luna de miel. Entonces, cuando acabamos de probar la dulzura de estar enamorados, Dios deliberadamente nos hace caer a la realidad de establecer un hogar, pagar las cuentas y "¿por qué no guardas lo que usas?".

Dios es Quien quita la sensación de euforia de la luna de miel para que podamos comenzar a ganarnos el derecho al regalo que originalmente recibimos gratuitamente. Cuando trabajamos sobre los problemas, entonces nos ganamos el éxito de la relación a través de nuestro propio esfuerzo y llegamos a un nuevo nivel de entendimiento en la relación.

Apenas sentimos desvanecerse la euforia de la Fase Uno, es precisamente cuando tenemos que comprender que Dios nos desafía a mantener nuestra fe y a comenzar a ganarnos los regalos inmerecidos para poder llegar a la Fase Tres, que es un nivel nuevo y todavía más gratificante.

Las tres fases de Pésaj

La fuente de este modelo podemos encontrarla en Pésaj.

Fase Uno : Dios sacó a los israelitas de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, a través de las Diez Plagas y partiendo el Mar, a pesar de que ellos no merecían ser redimidos. Los israelitas habían olvidado los caminos de sus antepasados, Abraham, Itzjak y Iaakov y se dedicaron a la idolatría al igual que sus amos egipcios. Dios les dio un regalo inmerecido al redimirlos de todos modos. Esto se debió a Su promesa original a Abraham respecto a que un día Él redimiría a los descendientes de Abraham y los llevaría a la Tierra Prometida.

Fase Dos : Después de experimentar la partición del mar y la euforia de la liberación de sus opresores, los israelitas debieron enfrentar el prospecto de vivir en el duro desierto del Sinaí. Aunque las Nubes de Gloria los protegían en gran medida de los elementos naturales, de todos modos tuvieron que enfrentar varias dificultades. Tuvieron que aceptar su libertad y mantener su fe en Dios a pesar de las dificultades, ganándose de esta forma la libertad que antes recibieron de forma inmerecida.

Fase Tres: Después de luchar sobre su fe en Dios en el desierto, los israelitas llegaron al Monte Sinaí para recibir los Diez Mandamientos de Dios. Ellos se ganaron el derecho de recibir el Plano para la Vida después de su lucha en el desierto, cuando se ganaron su redención espiritual. Su recompensa espiritual fue recibir los Diez Mandamientos.

A lo largo de la historia, muchas personas se vieron inspiradas por el éxodo de los israelitas de la esclavitud en Egipto. Thomas Jefferson quiso usar la escena del Éxodo como el motivo de la fundación de los Estados Unidos de América. El movimiento de los derechos civiles identificó su búsqueda por la igualdad de derechos como una recreación de la búsqueda de libertad de los israelitas.

De hecho, somos la sociedad más libre de la historia. La pregunta que debemos formularnos es: ¿Qué hacemos con nuestra libertad? ¿Aprovechamos constructivamente nuestro tiempo en este mundo o simplemente pasamos el tiempo? Cuando Dios nos desafía con crisis como la pandemia mundial de coronavirus, Él nos habla y nos alienta a pensar sobre nuestras prioridades. Él nos desafía a trabajar sobre nosotros mismos y redoblar nuestros esfuerzos para que nuestras vidas importen.

La partición del mar

El Midrash dice que Moshé tuvo un "diálogo" con el Mar Rojo cuando los israelitas estaban en sus orillas y los perseguían los egipcios. Moshé le dijo al mar que se abriera. El mar respondió que no lo haría, porque cumplía la voluntad de Dios de fluir en su estado natural. Pero cuando el mar vio que se acercaba el ataúd de Iosef HaTzadik (Iosef el justo) el Libro de Salmos nos dice que "haiam raá vaianus -el mar vio y huyó" (Salmos 114:3).

Iosef es llamado "el justo" porque él fue en contra de su inclinación natural y se resistió a la seducción de la esposa de Potifar. La Torá dice: "Pero el dejó su ropa en su mano y huyó…" (Génesis 39:12). El mar vio que Iosef se elevó por encima de su naturaleza, por lo tanto también él podía ir en contra de su "naturaleza" y dejar de fluir naturalmente, para permitir que los israelitas cruzaran el mar. Dado que Iosef "huyó", también el mar "huyó" y se partió, medida por medida.

Fuimos creados para desarrollar y refinar nuestras tendencias naturales, no para quedarnos atrapados en ellas.

Nuestro propósito en la vida es superarnos, crecer y refinar nuestro carácter. No podemos decir: "Bueno, esa es la forma en que Dios me hizo. Tengo mal genio, soy perezoso, me falta motivación. Eso es lo que soy". Fuimos creados para desarrollar y refinar nuestras tendencias naturales, no para quedarnos atrapados en ellas. Nuestra tarea es hacernos cargo de nuestra personalidad y cambiar nuestra forma natural de hacer las cosas para desarrollar nuestro potencial.

Cada persona tiene un área de talento constructivo que necesita desarrollar y brindar al mundo. Hay un área que le da completa expresión a tu atributo más elevado, ya sea la bondad, el liderazgo, la empatía, la integridad, etc. Desarrollar ese atributo y contribuir al mundo le da sentido y completitud a tu vida. Esa es nuestra ofrenda personal de Pésaj para el mundo.

Cada uno también tiene una debilidad particular que necesita rectificar y refinar, Puede ser el enojo, la tristeza o la negatividad. Mi gran maestro, Rav Moshé Shapiro ztz"l, enseñó que cada uno sabe en lo más profundo qué es lo que necesita corregir. La tarea de nuestra vida es hacer un inventario personal de nuestros puntos fuertes y débiles y trabajar sobre nosotros mismos para hacer nuestra contribución positiva única y rectificar nuestra debilidad personal singular.

El gran ético, Rav Israel Salanter, enseñó cómo podemos descubrir el defecto que necesitamos rectificar. El profeta Hoshea 14:2 dice: "Y tropezarás con tu error". Rav Salanter explica que si hay cierto error que cometo continuamente, y eso me molesta profundamente, la que me habla es mi alma, pidiéndome que lo corrija. Por ejemplo, si siempre pierdo el control, si siempre tengo envidia o siempre decepciono a la gente, y eso realmente me molesta, entonces es posible que se trate de un tema que necesito trabajar.

Si decidimos trabajar sobre nuestros defectos personales y dedicarnos a hacer nuestra contribución única al mundo, entonces lograremos una redención personal de nuestro propio exilio egipcio, el exilio de nuestro propio ser, y con ayuda de Dios nos redimiremos a nosotros y al mundo de esta plaga trágica. Cada uno puede y debe hacer su parte para redimir al mundo.