En su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen Covey menciona que ser proactivo es una de las actitudes más conducentes a una vida productiva y bien vivida. Ser proactivo significa tomar responsabilidad y crear una situación de vida en vez de responder a las circunstancias. Mientras que las personas proactivas reconocen que ellas son responsables por sus vidas, las personas reactivas permiten que las circunstancias externas dicten el curso de su vida.

Al estar en Auschwitz, Victor Frankel, el autor de El hombre en busca de sentido, llegó a una revelación impresionante respecto al libre albedrío. Aunque no siempre podemos escoger nuestras circunstancias de vida, siempre nos queda un elemento de libre albedrío. Frankel dijo que existe un espacio entre cada estímulo y su reacción, y en ese espacio se encuentra nuestro poder de elección. Cómo escoges determina la clase de vida que creas y la clase de persona en que te conviertes.

Las personas proactivas reconocen que sin importar las circunstancias en que se encuentren, siempre existe el poder de elegir.

¿Vives una vida reactiva o proactiva? Aquí hay algunas preguntas que pueden ayudarte a descubrirlo.

1. ¿Tengo metas y un plan para ponerlas en acción?

Las personas reactivas por lo general no tienen metas o una forma práctica y sostenible de implementarlas. Las personas proactivas conocen claramente sus valores y metas y cuentan con un proceso para llegar a concretarlas.

Consejo proactivo: tómate algunos minutos para articular tus metas por escrito. Escribe cinco metas personales, espirituales, de negocios o relacionadas con la familia.

Luego piensa qué puedes hacer para alcanzar cada meta. ¿Qué acción y pasos prácticos puedes dar para convertir tus metas en realidad? ¿Necesitarás hacer algún cambio en tu vida?

2. ¿Tomo la iniciativa o espero que los demás actúen?

Las personas reactivas no toman la iniciativa, sino que dejan que las conductas de otros dicten el curso de su vida. Las personas proactivas toman responsabilidad y hacen todo lo que esté bajo su control para tener un impacto positivo.

Consejo proactivo: la próxima vez que encuentres un problema, no esperes que otro lo resuelva. En cambio, piensa: ¿Hay algo que yo pueda hacer para mejorar la situación? ¿Qué tengo el control y puedo cambiar?

3. ¿Pienso antes de reaccionar? ¿Mis reacciones se basan en emociones o en valores?

Las personas reactivas viven en impulso. Sin un sistema claro de valores, culpan a sus reacciones por las circunstancias cambiantes o los estados de ánimo fluctuantes. Las personas proactivas no dejan que las situaciones externas influyan en su carácter, conducta o valores. Ellas actúan de acuerdo con sus valores y no por las circunstancias o emociones que cambian constantemente.

Consejo proactivo: aprovecha tu poder de escoger dentro del espacio entre el estímulo y la respuesta. Antes de reaccionar a una situación difícil en un nivel completamente emocional, tómate un momento para reflexionar sobre tus valores. ¿Cómo dictarán tus valores tu respuesta?

4. ¿Reconozco mis errores?

Las personas reactivas no toman responsabilidad por sus vidas (ni por sus errores). Las personas proactivas comprenden que son completamente responsables por las consecuencias de sus actos e intentan reparar los problemas que crearon.

Consejo proactivo: Cada semana, habitúate a dedicar unos minutos para reflexionar sobre tu conducta pasada. ¿Hiciste algo que tuvo consecuencias dañinas o que te impactó a ti o a otros negativamente? ¿Qué puedes hacer para rectificarlo?

5. ¿Por lo general me deprimo por los problemas o busco soluciones? ¿Me oriento hacia los problemas o a las soluciones?

Las personas reactivas se permiten quedarse estancadas en sus problemas. Las personas proactivas no se obsesionan con los problemas, sino que se enfocan en las soluciones y en lo que está a su alcance cambiar.

Consejo proactivo: piensa en tres problemas de tu vida. ¿Acaso para alguno de esos problemas hay soluciones que todavía no hayas explorado? Y si no hay nada que puedas hacer, ¿obsesionarte con tus problemas es útil o perjudicial?

6. ¿Tengo una actitud negativa hacia la vida?

Las personas reactivas usan la negatividad, la amargura y el culpar a otros como excusas para evitar asumir la responsabilidad. Las personas proactivas ven la negatividad como un obstáculo para la productividad y eligen enfocarse en las acciones positivas que pueden hacer para lograr una diferencia.

Consejo proactivo: reflexiona sobre tu actitud general hacia la vida o hacia una situación específica. ¿Tu actitud es negativa? ¿Acaso la negatividad influye sobre tu nivel de productividad? ¿Qué puedes hacer para cambiar tu actitud?

7. ¿Suelo obsesionarme con lo que podría haber pasado, lo que hubiera pasado y lo que debería haber pasado en la vida? ¿Me oriento hacia el pasado o hacia el futuro?

Las personas reactivas dejan que el pasado (su crianza, errores y otras ofensas pasadas) dicte y de forma a su futuro. Las personas proactivas dejan que el pasado las inspire e impacte positivamente su futuro. Ellas no se quedan pegadas al pasado, sino que aprenden sus lecciones.

Consejo proactivo: tómate tiempo para pensar sobre rencores, arrepentimientos o agravios pasados. ¿Cómo puedes cambiar el enfoque de tu actitud hacia tu pasado y usarlo para impactar positivamente en tu futuro? Si no hay nada que puedas hacer sobre las heridas del pasado, ¿qué pasos puedes dar para promover la autocuración?

8. ¿Juego al juego de la culpa? ¿Me enfoco más en lo que no puedo controlar o en lo que puedo controlar?

En la vida hay dos clases de problemas: aquellos que tenemos la posibilidad de cambiar y los que están fuera de nuestro control. Las personas reactivas se enfocan en problemas externos fuera de su control, tales como las conductas inquietantes de otras personas o circunstancias que simplemente no pueden cambiar. Las personas proactivas se enfocan en aquello que pueden cambiar, como sus propios esfuerzos o su actitud.

Consejo proactivo: Divide en dos partes una hoja de papel. En un lado, escribe los problemas que no puedes resolver. En el otro lado, escribe problemas que están dentro de tu control resolver.

¿Te esfuerzas para trabajar en los problemas que puedes resolver? ¿O estás más enfocado en lo que no puedes cambiar? Si estás más enfocado en problemas fuera de tu control, ¿qué puedes hacer para cambiar tu foco de atención?