Casi a los 38 años de edad, Roger Federer estaba a un punto de ganar su noveno campeonato de Wimbledon.

Su esposa, Mirka, bajó la cabeza. No podía soportar seguir observándolo.

Con su increíble servicio, tenía dos oportunidades de ganar el partido.

Se estaba escribiendo la historia del tenis.

Sólo una vez antes había derrotado en el mismo torneo a Rafael Nadal y a Novak Djokovic…

Iba a transformarse en el jugador de tenis más veterano que alguna vez ganó uno de los 4 torneos principales…

Y de repente, todo se esfumó. Dos puntos perdidos en unos cuantos segundos y, con ellos, probablemente también el partido.

Llevó otros 45 minutos, pero finalmente Roger Federer perdió la increíble maratón que fue la final de Wimbledon 2019.

Yo estaba visitando a mi hijo en su campamento de verano, y vi partes del último set en la cantina.

Todos los espectadores presentes alentaban a Federer. Aparentemente lo mismo ocurría en el estadio, a excepción de los parientes de Novak Djokovic.

Para incrementar el insulto, esta era la tercera vez que Federer estaba a un punto de eliminar a Djokovic en un torneo importante y no pudo lograrlo.

Federer no es la única leyenda que fracasó varias veces. Tom Brady, seis veces campeón del Súper Bowl, es considerado el jugador más grande de todos los tiempos.

Pero la línea que separa entre ser "el más grande" y "el mayor fiasco" es muy delgada.

En el Súper Bowl 50 en el año 2017, los Falcons de Atlanta tenían que concretizar sólo una jugada de 15 para ser los campeones. Sorprendentemente perdieron todas esas oportunidades. Brady tuvo una victoria increíble.

Lo que mucha gente olvida es que Tom Brady pasó por una época de aridez en términos de triunfos. Entre el 2004 y el 2014, los Patriots perdieron dos Súper Bowl y muchas veces ni siquiera llegaron a clasificar.

En una de esas temporadas, en el 2007, los Patriots intentaban completar una temporada perfecta. Estaban a 50 segundos de lograrlo.

Algo que no había ocurrido desde el triunfo de los Miami Dolphins en 1972.

Después de la terrible derrota, la única de su maravillosa temporada, muchos asumieron que Brady nunca volvería a ganar otro Súper Bowl.

Ya ganó otros tres y sigue adelante con la cuenta.

¿Cómo hizo Tom Brady para recuperarse de esas derrotas enormes en su carrera?

¿Cómo puede recoger los pedazos Roger Federer y recuperarse de su enorme desilusión?

El Rey Shlomó dice: “Siete veces cae el justo y se vuelve a levantar” (Mishlé 24:16)

Muchos asumen que el versículo dice que levantarse es tan sólo una acción más, que viene a continuación, pero que está desconectada de la caída. Pero Rav Itzjak Hutner (1906-1980) explicó en una carta a un estudiante que tenía dificultades, que precisamente producto de los diversos errores y fracasos, la persona logra levantarse y finalmente tiene éxito.

Aunque es doloroso, perder le permite a la persona volver a calibrarse. Le permite analizar el proceso y reconectarse con las motivaciones más profundas de su búsqueda.

La sabiduría adquirida a partir de los intentos previos, a menudo puede ser la diferencia para avanzar y alcanzar la meta, especialmente cuando uno estuvo tan cerca de llegar al resultado deseado.

Ser capaces de aprovechar la experiencia del pasado y haber estado previamente “en el momento”, puede ayudar a calmar a la persona si el momento se vuelve a presentar.

El judaísmo da más importancia al esfuerzo y al proceso de crecimiento que al resultado.

La perspectiva judía es que nuestra tarea es realizar el máximo esfuerzo, lo que está por completo dentro de nuestro control y dentro de nuestro ámbito de elección. Sólo entonces Dios abre el camino al éxito. Pero el resultado mismo está fuera de nuestro control.

No es nuestro esfuerzo el que nos lleva directamente al éxito, sino que el esfuerzo es un requisito previo para motivar a Dios a brindarnos el éxito. Es algo completamente separado y diferenciado de nuestro esfuerzo.

Nos concentramos en hacer nuestra parte y luego confiamos los resultados a Dios.

Roger Federer intuyó esto en una entrevista que dio después del partido, donde dijo que dio todo lo que tenía y que por lo tanto aceptaba la derrota. Él entendió que el resultado estaba fuera de su control. En el campo del esfuerzo, fue un gran éxito.

Federer cuenta con el récord de la mayor cantidad de títulos en Wimbledon.

También posee dos de las derrotas más devastadores en Wimbledon, una contra Rafael Nadal en el 2008 y ahora con su nuevo rival, Novak Djokovic.

Pero de acuerdo con la perspectiva del judaísmo, Federer tiene un registro perfecto.