Autor del libro "Propósito" – El Eje central de una vida apasionante

¿Se nace o se hace?

Sin duda el optimismo, es una fuerza capaz de movilizar a una persona hacia un camino de progreso y armonía. En el mundo de la psicología se ha investigado mucho este tema, la pregunta central es: El optimismo ¿se puede aprender? ¿Es una habilidad que se puede practicar? O quizás, ¿depende de las condiciones genéticas y sociales de cada uno?

Optimismo aprendido

El Dr. Martin Seligman, en su libro Optimismo aprendido, analiza los resultados de distintos estudios sobre la actitud. Dice:

"He encontrado (…) que el pesimismo es evitable. Los pesimistas pueden, de hecho, aprender a ser optimistas, y no a través de acciones sin sentido como silbando una alegre melodía (…) sino que aprendiendo un nuevo conjunto de habilidades cognitivas”.

Para el Dr. Seligman, el optimismo es una destreza o habilidad que puede ser aprendida, y como tal, requiere de técnica y práctica. Más adelante, veremos el enfoque judío de esto.

Sobrevivir a la tortura

Hace algunos años escuché la historia del Capitán Jerry Coffee. Este exoficial de la marina estadounidense, en su libro Beyond Survival, cuenta cómo superó la dificultad de ser un prisionero de guerra en Vietnam. A sus 32 años cayó preso y se mantuvo encerrado durante 7 años y 9 días, desde 1966. Cuenta que su cautiverio fue solitario y lleno de torturas. Lo asignaron a una celda muy pequeña y no tenía comunicación directa con otros presos, pese a ello, éstos desarrollaron un ingenioso método para expresar letras, palabras y frases mediante pequeños golpes en la pared de la celda.

Tras su liberación en 1973, los prisioneros intentaron readaptarse a la vida. Entre muchos de los prisioneros que habían compartido la misma suerte de Coffee, hubo ciertos casos de notable fracaso a la hora de reinsertase. Unos acabaron deprimidos, otros en hospitales psiquiátricos y otros tristemente cometieron suicidio. Jerry Coffee, en cambio, se entregó a labores de ayuda social y educativa. Hizo una carrera en ciencias políticas, es autor de libros y es un conferencista muy popular. La gran pregunta es, ¿por qué la suerte de estos hombres fue tan diferente tras la liberación? ¿En qué se diferencia la estadía de Coffee en su calabozo y la de sus vecinos?

El control del estado interno

Rabi Moshé Jaim Luzzato, más conocido com el 'Ramjal', (1707–1747) en su libro Mesilat Yesharim (capítulo 7) plantea una idea acerca de la conducta humana, que recién la neurociencia está corroborando. El Ramjal enseña que cada persona tiene el poder de activar la energía interna que lo mantiene sano y entusiasta. El fuego y la emoción interna, se genera gracias al movimiento externo. Una persona tiene el control y la independencia para crear su estado de ánimo. Para bien o para mal. El Capitán Coffee, curiosamente, comprendía esta realidad y en su historia cuenta cómo puso en práctica algunas rutinas que lo ayudaron a mantenerse lúcido y esperanzado. A continuación, los principales aspectos que expone el Ramjal, y que también se ven en la historia de Coffee:

1 – Alimenta el pensamiento

El capitán Coffee todos los días se estimulaba a sí mismo a través de su pensamiento. Es importante notar que el pensamiento es un mecanismo que funciona de forma instintiva. Es decir, para dirigir y alimentar el pensamiento de forma positiva es indispensable tomar conciencia y asumir la responsabilidad de llenarse de ideas optimistas. Parece irracional dar ese salto de fe, pues un preso de guerra desconoce si saldrá o no vivo de ahí, sin embargo esa irracionalidad mantuvo al Capitán Coffee en un estado de cordura y equilibrio frente a su difícil situación, y eso fue la base de éxito tras la liberación.

2 – La palabra

Mientras estaba preso, el Capitán Coffee hablaba consigo mismo para darse ánimo y convencerse de que pronto estaría mejor. Hablaba con su esposa, con sus hijos. Y, como no, hablaba con Dios. Cuenta que estas conversaciones le causaban mucho alivio y lo ayudaban a mantenerse sereno. Recordemos que estaba solo dentro una celda y que no tenía forma de saber cuál sería su destino.

3 – La acción

La acción corporal es el motor de la emoción interna, como lo dice el Ramjal, ello lo entendía el Capitán Coffee. Por eso, se mantenía físicamente activo en su celda. Hacía flexiones y abdominales, saltaba e incluso hacia cortas corridas en ese pequeño espacio. La actividad corporal lo mantenía vivo y aceleraba su metabolismo. Obviamente, esto es verdad también en el mundo emocional y espiritual. Una persona que está activa y nutre su sabiduría, se siente útil y estimula sus sentidos. Una cita del Talmud (Berajot 55a) dice: "Dios le otorga sabiduría a quien ya tiene sabiduría". También el Rey Salomón (Proverbios 9:9) dice: "Instruye al sabio, y se hará más sabio". Por lo tanto, la actividad física y espiritual pone en funcionamiento un ciclo virtuoso de energía y vitalidad.

Estudia y aplica

Uno puede analizar la actitud de algunas personas frente a experiencias extremas, para ver su forma de reaccionar y de lidiar con ellas. Asimismo, uno puede analizar sus propias experiencias, y conocer sus más potentes capacidades. Con las dificultados emerge lo mejor de uno, incluso poderes que uno desconocía.

Querido lector, te invito a pensar en alguna situación extrema de tu vida (o de otros), piensa, ¿Cómo lo superaste? ¿Qué pensamientos, palabras y acciones te ayudaron en ese momento? Ahora haz una lista de esos consejos de oro y busca incorporar algunos de ellos a tu vida diaria. Estoy seguro de que con constancia, verás cambios extraordinarios ¡Éxito!


Dedicado por Alan (Moshé) Azulay para el crecimiento espiritual y personal de su querida esposa Pola bat Rajel. En memoria de Esther bat Sarah z"l.