Anoche me estaba preparando para ver mi show favorito en Netflix cuando sonó mi teléfono.

“Perdón por llamar tan tarde, pero estoy muy molesta con lo que pasó hoy en el trabajo. ¿Puedes hablar?”, se disculpó mi amiga. Hablé con “Lisa” una media hora. La escuché y busqué oportunidades para reconstruir su confianza, que se había visto afectada por colegas poco profesionales que la trataron despectivamente.

Yo no podía corregir las dinámicas de trabajo en la oficina de Lisa, pero al final de nuestra conversación mi amiga se sentía más fuerte y calmada. También yo me sentía mejor. Fue gratificante ofrecerle un oído atento y también algún consejo adquirido por mi mayor experiencia en nuestra carrera en común. Compartir, escuchar y ofrecer apoyo: para eso están las amigas.

Yo también efectué algunas desconsoladas llamadas nocturnas. Años atrás, mi esposo tuvo que quedarse toda la noche en el hospital para hacerse unos exámenes. Yo estaba muy ansiosa y mientras caminaba hacia mi auto en medio de la oscuridad, saqué mi teléfono para llamar a una amiga que sabía que era noctámbula. Cuando me contestó, empecé a llorar. Ella me ofreció venir a acompañarme, pero sólo el hecho de poder descargarme con ella y escuchar su voz calma me ayudó a seguir adelante.

En hebreo hay dos palabras para “amigo”. Una es javer, de la palabra jibur, o conexión. La otra, iadid, está formada por iad-iad, o “mano (en) mano”. Esta imagen me resulta profunda, elegante y verdadera de acuerdo con mis experiencias.

Yo fui bendecida con buenas amistades, pero muchas personas no tienen suficientes amigos cercanos. Esta triste tendencia fue resaltada hace casi veinte años, cuando el investigador Robert Putnam publicó un libro revolucionario: Bowling Alone: The Collapse and Revival of American Community. El libro demostró los desastrosos resultados en nuestra sociedad de la creciente desconexión de la familia, los amigos, los vecinos e incluso de la participación en la vida cívica. Basándose en casi medio millón de entrevistas realizadas en un periodo de veinticinco años, Putnam mostró que los estadounidenses pertenecían a menos organizaciones que se reúnen en forma personal, conocían a menos de sus vecinos, sociabilizaban menos con familia y amigos, firmaban menos peticiones e incluso jugaban al boliche solos en vez de jugar en equipos. Tener más tiempo a solas se traducía en menos amistades. Menos amistades llevaba a un aislamiento poco sano e incluso peligroso.

El Dr. Amir Levine, psiquiatra y neurocientífico, autor de Attached: The New Science of Adult Attachment and How it Can Help You Find an Keep Love, fue citado en el New York Times en una historia sobre las amistades: “Las conexiones sociales son la forma más poderosa de regular nuestra angustia emocional. Si estás angustiado, la forma más efectiva de calmarte es estar en proximidad de alguien a quien estás firmemente apegado”.

Las amistades verdaderas son importantes en todos los niveles. La Clínica Mayo señala que los adultos que tienen un sistema de apoyo social sano tienen menores tasas de depresión, de presión arterial alta y de obesidad. Los adultos mayores con una vida social rica a menudo viven más que sus pares más solitarios.

No puedes tener quince mejores amigos, mucho menos 150.

Sin embargo, muchos aspectos de la vida moderna conspiran contra las amistades. El énfasis en la autopromoción y ganar “likes” y “amigos” en las redes sociales distorsionó seriamente nuestro entendimiento de lo que significa realmente la amistad. Nadie tiene 150 amigos reales, mucho menos 5.000. Sin embargo, cuando somos “eliminados” por alguien, quizás por haber afirmado visiones opuestas en política o cultura, podemos sentirnos heridos o subestimados. Hollywood también nos alimenta con tramas que presentan intensos sacrificios personales, amistades de “recibiría una bala por ti”, lo que nos lleva a desarrollar expectativas no realistas.

También alabamos los logros profesionales y económicos, a menudo a expensas de promover el establecimiento de una comunidad, una familia y amistades. Incluso el trabajo a distancia, un maravilloso regalo para millones de trabajadores, también reduce las conexiones interpersonales y la camaradería en persona.

Elizabeth Shatzkin, una psicoterapeuta de Los Ángeles, vio que un número creciente de sus pacientes se quejan de la falta de amistades. Para ayudarlos, ella les aconseja que comiencen a pensar qué es lo que significa realmente una amistad.

“No se trata de números”, explica Shatzkin. “No puedes tener quince mejores amigos. Un mejor amigo es uno solo. Si crees que tienes quince mejores amigos, probablemente no estás protegiendo debidamente los límites sobre lo que compartes. La amistad requiere construir confianza, sentirse seguro y estar dispuesto a ser vulnerable. Esto construye la intimidad de la relación paso a paso”.

Shatzkin observa el Shabat y apaga su teléfono y su computadora en Shabat. Ella también les recomienda a sus pacientes, sin importar su afiliación religiosa, que hagan lo mismo durante una parte del fin de semana. “Apaga la TV, computadoras y teléfonos y arriésgate a ser real con los demás”.

Aquí hay 7 ideas para construir amistades que enriquecerán tu vida:

  1. Sé proactivo. Los nuevos amigos no aparecerán simplemente en tu puerta como un paquete de Amazon. Busca oportunidades para promover una relación a amistad invitando a alguien a almorzar o a tomar un café. Inscríbete en una clase de baile, fotografía, canto, improvisación o cualquier otra cosa que te interese. Allí conocerás personas que comparten tus intereses.

  2. Evalúa tus talentos para la amistad. Si quieres que tus amigos sean consistentes, receptivos y sepan escuchar, pregúntate cuán bueno eres tú en esas mismas áreas. Las personas que sobresalen en estas habilidades interpersonales se convierten en amigos sumamente valiosos.

  3. Establece confianza. Los amigos cercanos se alientan mutuamente para llegar a ser quien pueden llegar a ser, sin juzgarse por lo que son en este momento.

  4. Estar ahí completamente. Cuando hablas con un amigo o con cualquier persona, bríndale tu completa atención. Eso significa no solamente tener tu teléfono en “silencio”, sino también fuera de la vista. Trata de limpiar tu mente de cualquier otra cosa que la esté agobiando. Entrega el regalo de tu completa atención.

  5. Involúcrate en una comunidad de fe u otro grupo con valores compartidos. Los estudios demuestran que las personas que son parte de comunidades de fe están mejor física y emocionalmente. En estas comunidades, hay sistemas de apoyo integrados y quienes comparten un sistema de valores tienden a enfatizar el dar por sobre el recibir, una actitud básica para las amistades.

  6. Sé respetuoso. Puedes pensar que tienes una solución excelente para el problema de tu amigo, pero… ¿Acaso él está preparado para escucharla? No lo agobies con tus “soluciones” cuando todo lo que el otro puede necesitar o querer es ser escuchado y comprendido. De lo contrario, sentirá que tú no estabas escuchándolo realmente.

  7. Agrega “hacer un nuevo amigo” a tu lista de objetivos. Muchas personas tienen la meta de encontrar un mentor profesional, pero ¿cuán a menudo tienen la meta de encontrar un nuevo amigo o de mejorar las amistades que ya tienen? Pocas cosas en tu vida serán tan significativas e importantes como nutrir tus amistades.

En Pirkei Avot se nos alienta a “adquirir un amigo”. Pocas cosas en la vida dan mejores dividendos.