El siguiente artículo fue escrito 10 días antes de que la esposa del autor falleciera, trágicamente. Que el alma de Elana bat Israel Mordejai sea vinculada a la vida eterna.

Al igual que todas las cosas buenas de la vida, la confianza en Dios no es algo que simplemente "ocurre". No va a pasar que una noche vayas a acostarte sintiendo que Dios está en tu contra y al otro día despiertes seguro que puedes confiar en Él.

Si quieres confiar en Dios, necesitarás un esfuerzo consciente para desarrollar y mantener dicha emoción.

Mi esposa tiene cáncer de pecho con metástasis. Si estás familiarizado con el vocabulario del cáncer, te darás cuenta de que la situación es bastante mala.

Cuando nos dijeron el diagnóstico por primera vez me di cuenta de que tenía muchas opciones. Podría esconderme en un rincón y apartarme del mundo. Podría fingir que todo estaba bien. Podría aceptar lo 'inevitable' (como lo decían los doctores) y disfrutar el tiempo que nos quedaba juntos. O podría desarrollar confianza en Dios y permitirme sentir que realmente estábamos en muy buenas manos.

La última opción era la más atractiva (y la más razonable), por lo que me dispuse a desarrollar dentro de mí una emoción que estaba, hasta ese momento, bastante dormida. Todavía tengo mis malos momentos. No es fácil confiar en Dios cuando recibes malas noticias una tras otra; no es fácil, pero tampoco es imposible. Mi dolor usualmente dura poco y puedo reactivar con rapidez la confianza en que Dios está aquí conmigo y que no tengo nada que temer. Cada nuevo avance en la enfermedad trae consigo una prueba que no puedo estar seguro si podré superar, pero hasta ahora todo ha ido bien. En todo caso, a medida que la situación ha ido empeorando, mi confianza ha ido creciendo.

Quiero compartir con ustedes las lecciones que he aprendido de mucha gente sabia en términos de cómo desarrollar un sentimiento de confianza. Te garantizo que, si inviertes suficiente tiempo y energía, funciona. Y vale la pena. Puedes invertir tiempo en ejercicio físico y ser recompensado con un cuerpo saludable. Puedes invertir tu tiempo en negocios y ser recompensado con éxito material. Puedes invertir tu tiempo en confiar en Dios y serás recompensado con paz y tranquilidad mental para la eternidad.

Dos Prerrequisitos

Entonces, ¿cómo lo haces?

Comencemos con dos prerrequisitos.

Primero, la confianza es un sentimiento. Puedes intelectualizar todo lo que quieras, pero si no 'sientes' la confianza en que alguien te va a atajar abajo, no vas a saltar.

Hay un viejo chiste sobre un ateo que cae a un precipicio de 1.000 metros, pero se alcanza a agarrarse de una ramita 500 metros más abajo. El ateo mira hacia arriba, hacia el Cielo, y decide que vale la pena intentarlo.

'¿Hay alguien allí arriba?' pregunta.

'Sí, soy yo, Dios', es la respuesta.

'¡Gracias a dios!’, contesta el ateo. 'Por favor Dios, ayúdame. Haré lo que sea'.

'Por supuesto, hijo mio. Sólo tengo un pedido que hacerte’.

'Lo que sea, Dios', contesta el ateo.

'Te salvaré, hijo mío', dice Dios, 'pero primero tienes que confiar en mí. Suelta la ramita y yo te agarraré'.

Confiar emocionalmente en Dios es diferente de saber intelectualmente que existe.

El ateo mira las rocas que hay 500 metros bajo él y mira nuevamente hacia arriba.

'¿Hay alguien más allí?'.

El punto es claro. Puedes saber intelectualmente que Dios existe, pero eso no significa que confiarás en Él emocionalmente. Una persona puede pasar de ser un ateo a ser alguien que sabe que Dios existe de un instante a otro – si tuviera por ejemplo una clara experiencia Divina. Pero confiar en Dios es algo muy diferente.

Saber que Dios Existe

El segundo prerrequisito es que si quieres confiar en Dios, primero debes saber que Él existe y te ama. Tenemos una peligrosa capacidad de sentir emociones que no son sustentadas – y es imposible que lo sean – por el intelecto. La gente puede sentir 'amor' por una persona que no tiene ninguna de las cualidades necesarias para ser amada; este fenómeno es llamado infatuación. La gente puede encontrar un profundo significado en algo que carece absolutamente de sentido, o bien, puede tener fe en algo que, intelectualmente, es claramente falso.

Así también, la gente puede confiar en Dios sin siquiera estar seguros de su existencia; esto es muy posible, pero a su vez es peligroso e incorrecto de acuerdo al pensamiento judío. Es peligroso porque es insensato. Y donde sea que hay insensatez, hay un alejamiento de la Divinidad. Y en todo lo que hay un alejamiento de la Divinidad no puede haber una confianza bien arraigada.

La confianza no puede ser una muleta. Debe comenzar con la mente y esparcirse hacia las emociones. De no ser así, es un castillo construido sobre arena.

Entonces, ¿cómo podemos sentir confianza en Dios en un mundo que parece oscuro y solitario? ¿Cómo podemos conectarnos con el hecho de que hay un Dios, en Quien podemos confiar, cuando en ocasiones parece ser tan distante e impersonal?

Los siguientes pasos son para quien tiene una creencia intelectual en la existencia de Dios. Si tienes eso, entonces esto es lo que puedes hacer para ponerte en el camino de confiar en Él.

De acuerdo al clásico del siglo X, Jovot Halevavot (Los Deberes del Corazón), hay siete elementos involucrados en la confianza en Dios. Si sientes los siete, sientes confianza. Estoy utilizando un orden diseñado por Rav Noaj Weinberg ZT''L, el fundador de Aish Hatorá. Explicaré cómo me relaciono con cada uno en el contexto de la enfermedad de mi esposa para hacerlos más prácticos y que sea más fácil relacionarse con ellos.

(1) Dite a ti mismo: Dios me ama con un amor que es más profundo que el que cualquier padre ha sentido alguna vez por un hijo. Me ama porque soy único. Soy su dulce y especial bebé.

Yo personalmente trato de imaginar a Dios teniéndome en Sus brazos, sonriéndome como yo lo hago con mis niños, rodeándome con Su amor.

(2) Dios conoce todas mis necesidades, mis desafíos y mis problemas. Sabe lo que siento, lo que pienso, lo que me interesa y lo que me preocupa. Sabe exactamente lo que estoy pensando; lo sabe constantemente. No se olvida de mí, ni siquiera por un momento. Nada se le pasa. 'Piensa' en mí y en mis problemas todo el tiempo.

Dios conoce la ubicación de toda célula cancerígena en el cuerpo de mi esposa.

Él conoce la ubicación de toda célula cancerígena en el cuerpo de mi esposa. Ninguna célula malvada puede escapar a Su conocimiento y comenzar a crecer por sí misma. Dios está completamente consciente y sabe todo lo que está pasando. También sabe lo que me preocupa. Sabe exactamente lo que estoy sintiendo, exactamente lo que quiero. Escucha cada una de mis plegarias.

(3) Dios tiene el poder de hacer lo que sea. No hay nada que yo necesite que Él no pueda proveer. Nada que me falte que Él no me pueda dar. Puede resolver todos mis problemas inmediatamente, e incluso puede evitar que surja cualquier nuevo problema.

Puede quitar toda célula cancerígena instantáneamente. Puede cambiar toda la situación que me rodea en un momento. Y no le es difícil hacerlo. Mi esposa podría levantarse de la cama mañana completamente libre de cáncer, como si nunca hubiera pasado nada.

(4) No hay ninguna otra cosa que tenga poder. No hay nada que funcione independiente de Dios. Nada, por más pequeño que sea, puede ocurrir sin Su absoluta aprobación. No le concede Su poder a otras fuerzas. Él continúa en control absoluto todo el tiempo.

No hay cáncer, sólo hay Dios. No hay quimioterapia, sólo hay Dios. Las células cancerígenas no crecen por sí mismas, Dios las hace crecer. Y ninguna puede crecer sin el deseo 'explícito' de Dios que lo haga. Dios y el cáncer no son adversarios, son socios.

(5) Dios ha hecho muchísimo por mí hasta ahora. Me ha dado vida. Me ha dado libre albedrío. Hace que mi corazón lata. Hace que la sangre corra por mi cuerpo. Me da aire para respirar y comida para comer. Me provee de calor. Cualquier cosa que se te ocurra, Él la ha hecho. Tiene un récord de bondad absoluta y total. Cualquier cosa que yo quiera o necesite es como pedirle un centavo a mi padre para hacer una llamada telefónica. No tengo dudas de que Él me la dará, porque ya me ha dado tanto. Cualquier cosa que yo quiera es pequeñísima en comparación a la bondad que ha tenido conmigo hasta ahora.

Quitar el cáncer no es nada comparado con haber hecho que mi corazón bombee constantemente la cantidad exacta de oxígeno hacia mi cerebro durante los últimos 35 años. Y eso lo hizo sin que siquiera se lo pida.

(6) El amor de Dios es incondicional. No depende de mis acciones ni de mi modo de vida. Como un buen padre, Él me ama sin importar lo que pase. Incluso cuando tropiezo y cometo grandes errores, me sigue amando. Incluso cuando lo ignoro por completo, me sigue amando. Su amor está conmigo más allá de quién soy yo o de qué hago. A pesar de todas mis imperfecciones, puedo estar seguro de que Dios está protegiéndome.

Quitar el cáncer no es nada comparado con el bien que Dios ha hecho por mí hasta ahora.

Dios quiere que yo sea grandioso. Sus expectativas para mí son enormes – en base a todo lo que puedo lograr con el alma que me ha dado. Sin embargo, yo podría desperdiciar todo y él igualmente podría hacer que mi esposa mejore, sólo porque me ama.

(7) Al igual que todo buen padre, Dios siempre me dará exactamente lo que necesito. La vida no siempre será como yo quiero que sea. Puede que no me dé lo que yo creo que sería bueno para mí, pero siempre me dará lo que es realmente bueno para mí. Independientemente de qué es lo que yo esté viviendo, será exactamente lo que necesito vivir.

Sea lo que sea que Dios tenga preparado para mí, el camino descendente por el que esta enfermedad nos está llevando en un camino que necesitamos transitar. Y hacia donde sea que este camino nos lleve, su destino es donde necesitamos estar.

Para mí, este punto final crea la mayor sensación de confianza y seguridad. No importa por lo que esté pasando – no importa lo 'malo' y doloroso que parezca, sé que es para mi bien.

Trata de sentir cada uno de estos elementos varias veces al día. Sin embargo, no pases demasiado tiempo en cada uno – puede que lo encuentres frustrante. Tomarse un minuto para enfocarte en estos puntos varias veces al día tendrá un impacto significativo.

Trabajar en sentir estos siete elementos me ha resultado muy eficaz. Ha traído una inmensa sensación de seguridad a mi vida. Invertir unos minutos diarios es un pequeño precio a pagar por los dividendos que puedes cosechar de desarrollar confianza en Él.

Sólo Dios sabe lo que pasará. Pero hay una cosa que sí sé: Dios nos está dando, y siempre nos dará, exactamente lo que necesitamos.