Cuando yo era pequeña escuché una vez que alguien dijo que los israelíes viven cada día como si fuera el último, ya que como viven en Israel, y es peligroso por las guerras y además les toca formar parte del ejército, en cualquier momento sus vidas pueden llegar a su final.

Me pareció que era un poco fatalista y negativo pensar de esa manera, hasta que entendí que esa es nuestra realidad también.

No tenemos idea de cuánto tiempo Hashem nos ha decretado en este mundo, pero es nuestra responsabilidad sacarle provecho al tiempo que Él nos ha dado.

Debemos vivir cada día al máximo. De qué nos sirve guardar las cosas bonitas para usarlas en “un día especial”, o esperar a “tener tiempo” para hacer aquello que nos encanta.

Hoy es ese día especial que tanto has esperado. Ahora es tú momento.
Haz lo que te hace bien y disfruta de cada momento para que seas más feliz y con esa felicidad puedas cumplir con tu misión de vida.

No te sientes a esperar que tu corazón deje de latir.

¡Estamos vivos! Y por más obvio que parezca, muchas veces no nos damos cuenta. Vamos por la vida en “piloto automático” sin disfrutar las maravillas que Hashem nos ha dado.

Estamos vivos hasta el día en que ya no lo estamos. Esto suena obvio, pero la verdad es que, ¿cuánta gente deja de vivir antes de tiempo estando en vida? ¡Y por voluntad propia!

Retoma ese proyecto que dejaste a medio hacer y termínalo. Reconéctate con tus seres queridos. Desarrolla ese aspecto de ti que hace tanto tiempo quieres desarrollar.

No te escondas detrás de tu trabajo y de tus quehaceres.

Cada día al despertar escoge una intención de forma consciente para vivirla al máximo durante ese día. Por ejemplo: Hoy voy a ser agradecido/a; hoy voy a terminar todo lo que empiece; hoy voy a ser más cariñoso/a con mi familia; hoy voy a escuchar a las personas mirándolas a los ojos.

Cuando empieces a vivir de esta manera, verás una diferencia en tu vida. Sentirás un orgullo positivo de ti mismo/a y te llenarás de energía positiva para recibir un día más.

Que podamos siempre aprovechar cada día que Hashem nos regala, y que esto nos ayude a hacer una diferencia en nuestras vidas y en las vidas de los demás.