Hace unos meses, Israel lanzó una nave al espacio, con el objetivo de llegar a la luna. La nave sin tripulantes, que era dirigida desde una base espacial, se llamaba Bereshit y convirtió al país en el séptimo del mundo en llegar tan cerca de la luna.

Tras ocho años de preparación y desarrollo, lamentablemente el vehículo no logró alunizar y se estrelló a muy poco de su destino. Es fácil imaginar la gran decepción de todo el equipo técnico y sobre todo de quienes financiaron esta misión.

Quiero destacar la reacción del Primer Ministro Netanyahu —quien se encontraba en la sala de mando esperando la llegada de la nave a la luna— tras conocerse el fracaso del viaje: "lo intentaremos otra vez" —dijo—. Esto me llamó profundamente la atención. 

¿Quién conoce realmente su máxima capacidad?

"La vida no es un picnic" dicen coloquialmente, eso significa que todos vamos a estar expuestos a dificultades y a frustraciones.

La pregunta que quiero aclarar es ¿Cuánto es lo máximo que uno puede dar de sí mismo antes de darse por vencido? ¿Es aceptable la respuesta de "yo hice lo que pude"?

Se nos ha hecho costumbre pensar que uno hace "lo que puede" y lo demás está en manos de Dios. La verdad que esto es algo que en principio es cierto, pero uno puede cometer graves errores en su vida si pasa por alto la definición de este concepto.

Veamos, de acuerdo con la literatura judía, qué se pide de una persona para poder asegurar que hizo lo que pudo.

Si no hay nadie más...

En el tratado de Avot (2:5) se enseña: "En [un lugar] donde no haya otras personas, intenta (tishtadel) ser un hombre". En un plano simple, esta expresión nos enseña que cuando las cosas parecen difíciles y no hay quien tome acción para mejorarlas, uno debe asumir la responsabilidad de generar el cambio necesario. Es una invitación a asumir el liderazgo de una situación y no esperar de forma pasiva a que venga alguien a rescatarla. Si no hay nadie más que haga el trabaj, entonces TÚ eres el hombre adecuado. Un concepto valido y necesario, sin duda.

En mi libro Propósito: El eje central de una vida apasionante, hablamos sobre el poder de la mente para la definición del propósito individual de cada uno, y como ello debe ser el motor más poderoso para vencer cualquier excusa y avanzar en los retos de la vida, pese a la racionalización del miedo.

Luchar como un verdadero hombre

Ahora bien, es posible añadir un grado más de profundidad en el enfoque de asumir la responsabilidad de generar cambios y progresar en la vida. La palabra en hebreo que se usa en esa Mishná recién citada es lehishtadel. Lo cual, normalmente se traduce como 'intentar'. Existe una creencia común de que uno debe hacer su parte en la vida y que uno debe confiar que Dios decidirá el resultado final. La gran pregunta es ¿Cuánto intentar? ¿Es suficiente con simplemente "intentar"?

En realidad la cuestión de "intentar" es un concepto que debe ser aclarado y definido. Pues, si no se define, puede ser muy subjetivo y confuso. Además, la ambigüedad de este asunto puede llevar al desaprovechamiento de un inmenso potencial de logro, bajo la excusa muy lógica de que "yo hice lo que pude".

¿No sería más inteligente generar una actitud de "intentar hasta lograrlo"? Eso tomaría un matiz completamente diferente, pues ya no se hablaría de "intentar" como una excusa, sino como una responsabilidad.

Para continuar elaborando este tema publicaremos un segundo artículo. Mientras tanto, querido lector, te invito a observar algún área de tu vida. Piensa, ¿existe algún asunto que realmente quieras mejorar, pero que renunciaste sin saber por qué? ¿Quizás vale la pena reconsiderarlo y volver a intentar esa mejoría? Nos encontramos en la segunda parte de este artículo.


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Dedicado en memoria de Abraham ben Esther, Sarah bat Simja y Esther bat Sara z”l. En memoria de David ben Messod, Esther bat Sarah, Salomón ben Rajel y Mercedes bat Messoda z"l.