Hoy en día hay muchísimas opciones en el mercado religioso. ¿Cómo decidimos qué dirección tomar?

No es diferente a cualquier otra decisión importante que tomamos en la vida.

Un doctor le dice a una paciente que tiene una rara enfermedad que será fatal a menos que reciba una inyección específica en las próximas 24 horas. En un ataque de pánico, ella se arremanga la manga para recibir el remedio.

En ese momento, otro doctor entra apurado al cuarto. "¡Espera!", grita. "¡La has diagnosticado mal! ¡Si le das esa inyección morirá en 24 horas!".

La paciente casi se desmaya. ¿Qué debería hacer?

Obviamente, obtener una tercera opinión. Obtener 20 opiniones más.

Después de pasar todo el día en consultas frenéticas, 20 doctores dicen que sin la inyección morirá, y 10 que con la inyección ella morirá.

¿En qué basará su decisión? Su decisión estará basada en la ponderación de los argumentos y en el análisis de la evidencia.

Siempre que haya una oportunidad para descubrir en dónde yace la verdad, lo mejor que podemos hacer es tratar de descubrirla.

Su miedo a recibir una inyección no es un factor. Sus sentimientos personales sobre los doctores deberían ser completamente irrelevantes en su decisión. Sus sentimientos no tienen nada que ver con las consecuencias que inevitablemente enfrentará. Siempre que haya una oportunidad para descubrir en dónde yace la verdad, lo mejor que puede hacer es tratar de descubrirla. Ignorar la realidad es irracional e irresponsable.

Búsqueda Espiritual

Este calculado enfoque de toma de decisión tiene sentido cuando se elige qué auto comprar o al determinar la culpa o inocencia en una corte. Estas decisiones están basadas en la recopilación de evidencia y hechos substanciales.

¿Pero qué tiene que ver esto con la religión? ¿No es la religión un asunto del corazón, en el que uno debería elegir el que encuentra más satisfactorio?

El problema con esta línea de razonamiento es que ignora el serio desafío intelectual que plantea la religión. En realidad, ¿Dios existe? ¿Acaso Dios existe sólo para quienes creen y no para quienes no creen?

Eso es absurdo. O hay un Dios o no. Ambos no pueden ser verdad, no hay una tercera opción.

Todas las religiones se contradicen en aspectos fundamentales que tienen consecuencias tremendas, no pueden ser todas ciertas. Es fácil crear una religión a medida para uno mismo, eligiendo diferentes rituales y valores de cualquier fuente que uno encuentre satisfactoria.

"Sólo una creencia verdadera, y sólo la verdad, es digna de que una persona crea en ella". Sefer HaIkarim, rabino Iosef Albo, 1:22.

Pero elegir la religión propia basándose sólo en sentimientos es, a fin de cuentas, elegir ignorar la verdad. Si hay una posibilidad de averiguar la verdad, ignorarla tiene un gran costo: la auto-desilusión.

La Necesidad de Evidencia

Para poder aceptar una idea como verdadera, uno necesita tener evidencia convincente de que es verdad.

Digamos que un adulto te dice que cree que el Ratón Pérez existe. Tú le pides evidencia que apoye esa creencia, y él responde: "Bueno, ¡pruébame que el Ratón Pérez no existe!".

¿Es necesario desaprobar su afirmación? Quizás nunca estemos seguros de que está equivocado. Puede que hasta desees en secreto que él tenga razón. Pero mientras no haya evidencia positiva de que existe, no deberíamos aceptarlo.

¿Por qué no?

Para empezar, aceptar una creencia sin ninguna evidencia no tiene nada que ver con la realidad, continúa siendo una fantasía personal. Segundo, las creencias tienen consecuencias prácticas. ¿Qué haría este muchacho si recibiera una carta del Ratón Pérez pidiendo una donación de 10 mil dólares? ¿Qué pasaría si el líder de una nueva secta les instruyera a sus creyentes que renuncien a sus vidas para conocer a Dios? (¿Escuchaste de la secta Heavens Gate?)

Las convicciones son la fuerza motivadora detrás de nuestras acciones. Como son tan serias, necesitan estar construidas sobre una base racional. Los saltos de fe no tienen lugar en el judaísmo; la fe es un producto del deseo, lo que uno desea que sea verdad. En realidad, si el deseo es lo suficientemente fuerte, la fe hasta negará la evidencia que revela la mentira de la convicción.

Un intelectual verdadero toma sus decisiones basado en la verdad y la evidencia, en oposición a sus sentimientos. Ser un intelectual no tiene nada que ver con ser inteligente. Todos conocemos mucha gente inteligente que ha tomado decisiones muy tontas. Un intelectual es quien utiliza su mente para que lo guíe durante su vida en lugar de utilizar su corazón.

La Idea Judía

La Torá dice: "Sabrás este día y lo llevarás a tu corazón, que Dios es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra…" (Deuteronomio 4:39). Primero viene el conocimiento – construir una fuerte base intelectual. Luego sigue el corazón – las emociones dirigidas por el intelecto.

Si eres una persona de intelecto y entendimiento… estás obligado a utilizar tus facultades hasta que obtengas un conocimiento claro y definido… que alguien que puede lograr certeza mediante el método de demostración racional se base sólo en la tradición mostraría falta de voluntad. Todas las personas están obligadas a investigar con su razón todo lo que pueda ser adquirido, y a traer evidencia que el juicio deliberado pueda apoyar (Rabeinu Bejaie, "Los Deberes del Corazón).

Por supuesto, hay diferentes niveles de conocimiento. Cuanta más evidencia uno tiene, más confiado puede estar de que su creencia es verdadera. ¿Cuánta evidencia hace falta para entrar en el ámbito del conocimiento?

En una corte de ley, la línea es 'más allá de la duda razonable'. Pero una vez que tenemos suficiente evidencia como para torcer la balanza, es irracional ignorar esa conclusión en favor de la otra alternativa.

¿Qué Hay Sobre la Intolerancia?

Buscar la verdad necesariamente involucra rechazar la falsedad. En algún punto, uno debe llegar a ciertas conclusiones.

¿Es esto intolerante? ¿Es intolerante rechazar la noción de que la tierra es plana, a pesar de que hoy en día hay gente que apoya esa creencia? ¿Qué hay sobre los negadores del Holocausto?

Intolerancia es:

"¡Estás equivocado! No tengo que explicar por qué, simplemente eres un idiota por pensar así".

Definir la tolerancia como "la aceptación de todas las ideas más allá de su validez" sería decretar el fin del pensamiento crítico.

Intolerancia es desacreditar a la persona que apoya la creencia con la que tú no concuerdas. La intolerancia busca el control, no el entendimiento. Significa no estar dispuesto a reconsiderar ideas y estar cerrado a escuchar otros puntos de vista. Es pensar que alguien está equivocado sin ninguna razón.

Pero definir a la tolerancia como "la aceptación de todas las ideas más allá de su validez" sería decretar el fin del pensamiento crítico. Significa que ya no somos críticos con las ideas que aceptamos.

El mundo está lleno de una plétora de ideas que compiten entre sí, de valores confusos y argumentos contradictorios. Toda persona pensante tiene el derecho a desechar ideas si puede refutarlas con un razonamiento convincente y con la suficiente evidencia. La búsqueda de la verdad exige estar abierto y ser realmente tolerante, sin comprometer la honestidad intelectual.

La mente cerrada sigue siendo impermeable a la verdad. Una mente independiente y crítica es una guía indispensable para atravesar las corrientes furiosas del día a día.