Esta es una pregunta muy difícil de responder sólo con palabras. En realidad, puede que las palabras suenen apologéticas y hasta vacías.

Lo que quiero decir es que, para que la respuesta tenga un significado mayor, debe ser vivida y experimentada. Al responder esta pregunta, trata de no ser ni defensivo ni juicioso. Esta es una buena pregunta, al menos demuestra que tu hijo está pensando, y tu postura debería reflejar este sentimiento.

Primero, toma la pregunta con seriedad y resiste todo sentimiento de ira que pueda surgir por la forma en que ésta fue formulada.

Segundo, es esencial hablar sobre la importancia que el judaísmo le da a la diversión. Divertirse no está mal, siempre y cuando sea seguro – tanto para el cuerpo como para el alma. De hecho, divertirse, reír y relajarse es un mandamiento – traer felicidad a la vida.

Tercero, valida los sentimientos de tu hijo y enfatiza que entiendes cómo se siente. Tal vez puedes compartir alguna de tus propias preguntas sobre el tema; quizás tu también te preguntaste por qué hay tantos "no" en nuestra tradición.

Cuarto, comienza una conversación sobre los diferentes tipos de diversión. La diversión que es sana y la que no. Por ejemplo, las drogas pueden ser divertidas, pero no están. Está la diversión constructiva y la destructiva. La diversión que acerca a los amigos y la que los aleja (no es bueno "divertirse a costa de los demás"). Y también está la diversión que hace que uno se sienta bien sobre sí mismo y la que lo llena de vergüenza.

Está la diversión que hace que uno se sienta bien sobre sí mismo y la que lo llena de vergüenza.

Nuestra Torá también distingue entre la diversión que alimenta el espíritu (o que al menos no le es perjudicial), y la que daña nuestro espíritu, nuestra sensibilidad espiritual a la santidad y nuestra conexión con Dios. Los mandamientos negativos de la Torá nos protegen, ya que Dios, como Creador y como el Ser que nos conoce íntimamente, y que entiende las propiedades de toda la creación, nos instruye y dirige hacia actividades que mejoran la vida y el espíritu.

Esto no es diferente a un padre que le dice a su hijo que, pese a que fumar cigarrillos puede ser divertido, estos son nocivos y no son aceptables. O a un padre que le enseña responsablemente a su hijo sobre los peligros de los hongos venenosos, pese a que parecen apetecibles. Las apariencias engañan y Dios conoce nuestra verdadera esencia.

Quinto, y quizás lo más importante para el desarrollo de tu hijo, es que comiences a articular en algún aspecto las profundas diferencias entre diversión y felicidad.

Diversión y felicidad pueden parecer similares y por lo tanto pueden ser confundidas, pero la diversión puede ser una total falsificación de la felicidad. Esto no es con el ánimo de denigrar la diversión, sino para ayudar a tu niño a concientizarse - y a expresar lo que sabe que es cierto en un nivel instintivo: la búsqueda de felicidad no se satisface con la diversión.

Muchos niños y adolescentes me han dicho: "No siempre tiene que ser algo en particular, lo único que quiero es que estemos juntos en familia y nos llevemos bien". Los niños añoran la sensación de paz y seguridad interior que tienen cuando Mamá y Papá se sonríen entre sí, ellos desean tiempo placentero en familia, el orgullo que viene de los logros alcanzados, de sentirse amados y aprobados. Todos estos son elementos de felicidad y alegría.

Viktor Frankl, autor del famoso "El Hombre en Busca de Sentido", escribió extensamente que la verdadera felicidad es producto de tener una vida con sentido, el hacer un impacto o el actuar por algo más grande que uno mismo. Es el sentimiento que uno tiene cuando se mira al espejo al final del día y le gusta lo que ve allí.

Viktor Frankl ha escrito extensamente que la verdadera felicidad es un producto de tener una vida con sentido.

El sábado a la noche es divertido, pero el viernes a la noche – la noche de Shabat – produce felicidad. Es la felicidad de una familia que se sienta alrededor de la mesa para comer y cantar. Es la felicidad que trae la calma, la reflexión interior y la intimidad entre el ser humano y lo divino.

La diversión es externa y esquiva, pero la felicidad es interna y duradera. Y más aún – la diversión, especialmente el impulso por divertirse a toda costa, a menudo es el interés de evitar el dolor interno. Pero la felicidad por otro lado, a menudo es el resultado de enfrentar el dolor y lograr superarlo. Finalmente, la diversión puede ser un día en un parque de diversiones, pero felicidad es mirar a los ojos a la persona que amas.