Todo lo que se dijo y se escribió esta semana sobre Rav Jonathan Sacks lo presenta como un verdadero Kidush Hashem andante, la personificación de la santificación del Nombre de Dios, tanto en el mundo judío como en el mundo no judío.

De hecho, eso es lo que él fue literalmente entre reyes, filósofos, teólogos, políticos, congregantes y alumnos por igual. En las últimas décadas, Rav Sacks hizo que el judaísmo fuera sumamente relevante en el escenario mundial. Rav Sacks era un erudito elocuente, con una visión profunda de la moralidad en la era moderna.

Pero en vez de elaborar más sobre sus logros y su enorme influencia, quiero ofrecer una introducción al pensamiento de Rav Sacks; sus preocupaciones y creencias claves, así como sus recetas para un futuro mejor.

La secularización de la sociedad: A través de sus escritos, en especial en los últimos volúmenes relativos a cómo confrontar la violencia religiosa, la moralidad y sobre el Libro de Levítico (El “Libro de la Santidad”), Rav Sacks se refirió al terrible impacto de la secularización desde el siglo XVII, incluyendo la secularización del conocimiento, del poder, de la economía y la cultura, llevando a que la religión parezca algo redundante.

"Lo que olvidaron los secularistas es que el homo sapiens es un animal que busca sentido", escribió Rav Sacks. La tecnología, el mercado y el estado democrático liberal "nos dan opciones, pero no nos enseñan cómo elegir. Ellos no nos proveen ni una identidad ni un grupo de sensibilidades morales que son inseparables de esa identidad: la lealtad, el respeto y la reverencia".

Su receta para reparar esto era construir "comunidades de alianza" basadas en una conciencia del "nosotros", donde las personas se preocupan mutuamente por los demás; en vez de una conciencia del "yo", el individualismo que atomiza la sociedad. Subsecuentemente, Rav Sacks buscó demostrar cómo el tribalismo puede equilibrarse con la espiritualidad y cómo la cohesión espiritual y social puede sintetizarse con el respeto a la libertad de consciencia.

La familia: Para Rav Sacks nada era más importante que la reconstrucción de la familia tradicional. Él conectaba los terribles trastornos demográficos y sociales de la actualidad (la adicción a las deudas y a las drogas, las altas tasas de depresión y suicidio, el abuso infantil y la soledad, incluso la creciente diferencia entre la clase súper rica y los pobres), con la ruptura de la cohesión familiar, lo que durante siglos se asoció con la fe religiosa.

En un discurso que dio en el Vaticano frente al Papa y a muchos cardenales, Rav Sacks dijo: "Frente a una cultura sumamente individualista, nosotros ofrecemos una comunidad. En contra del consumismo, hablamos de las cosas que tienen valor, pero no precio. En contra del cinismo, nos atrevemos a admirar y respetar. Frente a las familias fragmentadas, creemos en consagrar las relaciones. Creemos que el matrimonio es un compromiso, que la paternidad es una responsabilidad y la poesía de la vida cotidiana cuando queda grabado en los hogares y en las escuelas, con el carisma de la santidad y la gracia".

La dignidad de la diferencia: Rav Sacks argumentó que la verdad que es el eje del monoteísmo no es un Dios, una forma, una verdad sino la unidad en los cielos que crea y da legitimidad a la diversidad aquí abajo, en la tierra. Esto implica respetar, no sólo tolerar, las diferencias entre las personas para crear una sociedad verdaderamente libre. De hecho, el disentimiento (el derecho de ser diferente), se construye sobre la Biblia y el ADN judío, con el judaísmo siendo "una protesta sostenida contra el autoritarismo y el imperio", la "voz contraria en la conversación humana" (lo que explica parcialmente la persistencia del antisemitismo. Ver más adelante).

Dado que la humanidad básica precede a las diferencias religiosas, Rav Sacks predicaba un pacto de solidaridad humana, lo que implicaba amistad entre las religiones y una acción social conjunta para mejorar el mundo "en el terreno mismo". Él incluso delineó un camino hacia el respeto mutuo entre el judaísmo y el islam, basado en una interpretación creativa de la historia bíblica de Abraham, Itzjak e Ishmael (quienes aparentemente se reconciliaron en un momento más tardío de sus vidas).

La responsabilidad: Rav Sacks rechazó la perspectiva de una vida trágica y sin sentido, tal como apoyan las perspectivas del mundo de los griegos y de los científicos seculares contemporáneos. En contraste, las religiones de esperanza crean culturas sanas de responsabilidad, afirmó. Esto nos da fuerza para asumir riesgos, involucrarnos en proyectos a largo plazo y negarnos a capitular ante la desilusión.

"Las llamas de la injusticia, la violencia y la opresión son inevitables. Debemos negarnos a aceptar el mundo tal como es…  Hemos sido convocados a un largo viaje, cuyo final es la redención".

Las "culturas de culpa" externalizan el conflicto y el sufrimiento, para encontrar a otro culpable y arremeter con violencia contra enemigos artificiales.

"El odio y la cultura de la culpa van de la mano, porque ambas son estrategias de negación". (Rav Sacks identificó al islamismo radical como una cultura de odio y culpa).

Nosotros tenemos respuestas. Rav Sacks creía con cada sinapsis de su mente brillante y con cada fibra de su alma que el pensamiento judío y la Biblia ofrecen una sabiduría sumamente relevante para los mayores desafíos sociales y políticos actuales.

"Mucho antes de Platón y Aristóteles, y mucho antes de Mark, Rousseau y Hobbes, el pacto del Sinaí enseñó la primacía del derecho sobre el poder, y el coraje de desobedecer órdenes inmorales o ilegales. La política de la libertad nació en el Sinaí".

Ciencia y religión: Rav Sacks no veía ninguna contradicción entre la religión y la ciencia (él escribió todo un libro sobre este tema), porque ellas se refieren a dos temas muy diferentes.

"La ciencia desarma las cosas para ver cómo funcionan. La religión pone las cosas juntas para ver qué significan. Nosotros tenemos que tomar ambas cosas, tal como necesitamos los dos hemisferios del cerebro.

"La ciencia se trata de explicación; la religión de interpretación. La ciencia analiza; la religión integra. La ciencia quiebra las cosas en sus componentes y partes; la religión une a las personas en relaciones de verdad. La ciencia nos dice qué es; la religión nos dice lo que debe ser. La ciencia describe; la religión inspira, convoca, apela.

"La ciencia practica el desprendimiento; la religión es el arte de apegarse, ser con ser, alma con alma. La ciencia ve el orden subyacente del mundo físico. La religión escucha la música por debajo del ruido. La ciencia conquista la ignorancia. La religión es la redención de la soledad".

Israel y el antisemitismo: Rav Sacks consideraba al Israel moderno como un brillante ejemplo de lo que el pueblo judío renacido puede hacer como nación; realmente ser una luz para las naciones. Pero más que el éxito en la alta tecnología, él veía a Israel como una oportunidad para construir una sociedad basada en la justicia, la ley, la bondad y la misericordia; una sociedad en la que todo el mundo tiene dignidad y siente que pertenece.

Rav Sacks no emigró a Israel, un foco en la obra de toda su vida. Pero a medida que el antisemitismo global explotó durante la última década con el anti-sionismo como un componente central, él se dedicó de lleno a defender a Israel en la esfera política.  Rav Sacks escribió uno de los ensayos más inspirados de la historia sobre el antisemitismo nuevo y antiguo ("No solo uno", en su volumen de recopilación de ensayos para Pésaj), y quebró la tradición británica al hablar de forma convincente contra el liderazgo de Jeremy Corbin en el Partido Laborista.

Él les dijo a todas las audiencias no judías que tenían la responsabilidad de luchar contra el antisemitismo.

"Los judíos no pueden luchar solos contra el antisemitismo. La víctima no puede curar el crimen. El que es odiado no puede curar el odio… A largo plazo, el antisemitismo daña a aquellos que lo practican tanto como a aquellos contra quienes es practicado. El antisemitismo es una profunda disfunción psicológica, una enfermedad disfrazada de una curación".

Cómo Dios le habla al hombre: Una de las enseñanzas más profundas de Rav Sacks fue que Dios se revela de tres maneras: a través de la creación, de la revelación y de la redención; y que estos tres prismas se expresan en tres voces distintas en la Biblia (reyes, sacerdotes y profetas) que a su vez sugieren tres formas diferentes (y que refuerzan) la vida moral.

Rav Sacks asumió el desafío de explicar la sensibilidad sacerdotal tal como es expresada en el Libro de Levítico en conceptos como santidad, pureza y sacrificio; términos ajenos al vocabulario moderno y desfasados de la cultura contemporánea.

Rav Sacks explicó la Halajá (la ley judía) como la "democratización del sacerdocio" en un sistema completo de servicio Divino para los judíos en la vida cotidiana, basado en los límites de lo sagrado y lo profano, lo permitido y lo prohibido.

Para Rav Sacks, se trataba de vivir ante la presencia constante de lo Divino, a través de una "coreografía de gracia".

"Un sentido de lo sagrado es lo que nos eleva por encima del instinto y nos protege de nuestros impulsos disfuncionales". Rav Sacks advirtió: "Cuando los seres humanos pierden el respeto por Dios, eventualmente pierden el respeto por la humanidad".

Orgullo e identidad judía: No es posible que los judíos puedan llevar estos mensajes al mundo sin ser ellos mismos judíos verdaderamente informados y comprometidos. Rav Sacks tenía un miedo mortal a la pobreza judía en lo que respecta al estudio de la Torá y la lealtad a sus preceptos.

En los últimos años, Rav Sacks invirtió mucho esfuerzo en la esfera digital, creando videos y presentaciones y dando charlas TED y similares sobre el orgullo de ser judío y la majestuosa belleza de estudiar Torá.

Además, él estaba completamente convencido de que los no judíos respetan a los judíos que se respetan a sí mismos; es decir a los judíos que conocen el judaísmo, que se enorgullecen de portar su bandera y se destacan por hacerlo. En cambio, los judíos ambivalentes, avergonzados e ignorantes suscitan sólo desprecio o algo peor, además de condenarse a sí mismos a olvidar su identidad.

Que Dios nos envíe otros líderes como Rav Sacks para iluminar nuestro camino.