Hace ya casi un año, Simja Ester (Shari) Gershan ha estado mirando a los ojos al Ángel de la Muerte, y ha estado sonriendo de vuelta. También ha hablado acerca de ello en su blog de internet, y planea compartir más de su historia en su documental que aparecerá próximamente.

El día posterior a Purim 2008, la madre de cuatro hijos de Nueva Jersey, fue a la sala de emergencias con lo que pensó que era una hernia de disco. Pero los doctores sospecharon. Ellos ordenaron diversos exámenes, que finalmente revelaron siete tumores malignos creciendo en los pulmones y en la espina vertebral de la mujer de 41 años.

Ella podía aferrarse a la idea de que Dios la estaba desafiando o podía transformarse en una víctima. Gershan eligió lo primero.

Siempre saludable, sin haber fumado nunca, la pequeña y vivaz Gershan estaba en estado de shock. Después de esquivar los sentimientos iniciales de furia y desesperación, se dio cuenta de que necesitaba ayuda. Entonces, mientras estaba todavía en la sala de emergencias, telefoneó a un rabino local. Éste la ayudó a ver que tenía una elección que tomar: Ella podía aferrarse a la idea de que Dios la estaba desafiando o podía transformarse en una víctima. Gershan eligió lo primero, aceptando finalmente su diagnóstico de "cáncer avanzado con metástasis" como "el regalo más grande que Dios me ha dado en la vida".

Al otro día, Gershan le envió un e-mail a todas las personas que se cruzaron por su mente, contándoles sobre su diagnóstico y pidiéndoles plegarias y apoyo moral. La respuesta fue abrumadora. Yaciendo en una camilla de hospital, Gershan escuchaba mientras su marido Yoni leía los e-mails que llovían en su BlackBerry. “Sentí que Dios me elevaba más y más alto, sosteniéndome por medio de toda esa gente”, dice ella.

Lo más inspirador eran los reportes de acciones de caridad y de bondad hechas en su mérito, desde recitaciones de Salmos y horneo de jalot hasta relaciones enmendadas. “La gente estaba creciendo en su judaísmo sólo por mí”, dice Gershan. Incluso su propio padre, aunque no se consideraba un hombre religioso, comenzó a ponerse Tefilín.

El e-mail inicial de Gershan se convirtió en el primer artículo posteado en el blog que posteriormente se llamó La Mejor Época de Mi Vida (Time of My Life). El blog mantiene a los lectores al día sobre la condición física -y espiritual- de Gershan. A la fecha, han habido más de 30,000 visitas. Gershan está muy sorprendida por la respuesta. “Recibo e-mails privados en los que la gente me cuenta acerca de cambios asombrosos que hicieron gracias al blog”, dice ella. Las publicaciones de Gershan incluyen relatos de experiencias difíciles, aunque ennoblecedoras, y a veces hasta divertidas; ella cuenta sobre sus amigas cantando en un abarrotado elevador de hospital mientras la acompañaban a quimioterapia, y sobre los días en cama superando los desagradables efectos secundarios.

El blog también ha llegado a otros pacientes con cáncer quienes se identifican con la apertura de Gershan sobre una enfermedad que a menudo es mantenida escondida. “He sido contactada por gente en mi comunidad que ha estado enferma por años y que no le ha contado a nadie”, dice Gershan. “Es catastrófico tener que atravesar esto solo”. Su habilidad para hacer frente a la enfermedad con fe y alegría la ha convertido en un recurso también para los recién diagnosticados, quienes generalmente la contactan para recibir ánimo.

Criada en el área de Nueva York, Gershan comenzó su propia compañía de teatro y fue a estudiar directamente a la Universidad de Nueva York.

Pero renunció justo antes de graduarse, incomodada por los insípidos aspectos de la vida dramática. Cerca de los 30, Gershan fue a Jerusalem, en donde se tornó observante, inspirada por Yoni (que se convertiría posteriormente en su marido), y por su primer maestro de Torá, el rabino David Aaron, fundador del Instituto Isralight, un programa internacional de kiruv.

Siendo una persona intensamente espiritual aún antes de su enfermedad, Gershan describe su experiencia con el cáncer como “un viaje asombroso, impresionante y sagrado”.

“Sé que no puedo proteger a mis hijos de mi vida. Ellos fueron elegidos para este viaje al igual que yo”.

"Entendí que he sido elegida para este desafío porque Dios me ama mucho", escribió en su blog. Gershan ve su situación como un llamado a la teshuvá (arrepentimiento). Ella ha respondido haciendo muchos cambios en su vida –incluyendo emplear su nombre hebreo, rezar y realizar los mandamientos con devoción, dejando pasar la ira y el resentimiento y reparando muchas relaciones. “Gente que antes temía encontrar en el supermercado se ha unido a mi círculo de curación”, cuenta ella.

Desde que escuchó la noticia, Gershan ha sido abierta sobre su situación con sus hijos, quienes tienen entre cuatro y once años. Siempre dice que sus hijos entienden por lo que ella está pasando y que lo están enfrentando muy bien. “Son niños, ellos viven el momento”, dice Gershan. “Gracias a Dios, cada vez que ha habido un cambio dramático, un decaimiento físico, etc., me he enderezado. Ellos se enderezan conmigo”.

Sin embargo, a pesar de toda la energía positiva que ha liberado, Gershan también sucumbe ante “momentos tristes” ocasionales, especialmente cuando considera que puede no estar presente para ver crecer a sus hijos.

"Sé que no puedo proteger a mis hijos de mi vida", dice ella. "Fueron elegidos para este viaje al igual que yo. Pero si pueden crecer sintiendo que lo que sea que Dios hace por ellos es para bien, entonces les habré dado un regalo inmenso".

Más que nada, Gershan se fortalece a través de la sensación de que Dios está con ella, “sosteniendo su mano” a lo largo de toda esta dura experiencia. Ella nota las muchas “coincidencias” milagrosas que ha vivido desde que fue diagnosticada: desde el grupo de doctores religiosos que fueron “casualmente” asignados a ella, hasta la inclusión en un ensayo clínico para una droga experimental, con muchos menos efectos colaterales que la quimioterapia, elaborada específicamente para el tipo de tumor de ella.

Lamentablemente, la droga recientemente dejó de funcionar y el otoño pasado Gershan comenzó la quimioterapia. Sin embargo, todavía se las ingenia para mantenerse animada. Ella mantiene su perspectiva optimista y alegre enfocándose en la plegaria y en el estudio de Torá, y escribiendo en su blog.

Gershan también está trabajando en un documental de larga duración sobre el cáncer. Su motivación para ponerse en frente de la cámara vino durante una pausa entre citas en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center en Nueva York. Yendo a encontrarse con una amiga en el centro de Manhattan, vio a una mujer joven encendiendo un cigarrillo. Gershan se acercó espontáneamente a ella y compartió su historia. La mujer apagó el cigarrillo en el acto, decidiendo no volver a fumar nunca más.

"Mi primer pensamiento fue que si salvo una vida, entonces, quizás Dios salve la mía", recuerda Gershan. Se dio cuenta que este incidente podía ser desarrollado más extensamente en una película y de ahí nació “Time of My Life”, en alusión a su blog.

La alegría es mi arma más fuerte.

Dado que la mayoría de la experiencia creativa de Gershan había sido en el escenario y no en la pantalla, ella comenzó a trabajar con el editor independiente Tzvika Tal. “Time of My Life” lleva a los espectadores a la vida privada de Gershan, siguiéndola a las sesiones de quimioterapia, a entrevistas con médicos de medicina alternativa, e incluso a citas con su estilista de pelucas, en donde ella se relaja y se prueba diferentes pelucas. El film apunta al público en general, aunque Gershan espera que llegue a otros pacientes con cáncer que necesitan ayuda, inspiración y conexión espiritual desesperadamente. “Es la historia de creer en Dios, de utilizar el sufrimiento como una oportunidad para el cambio y de acercarse a la gente”, dice.

La filmación del documental está revitalizando a Gershan. “Hacer el film está salvando mi vida”, dice. Un pre-estreno de siete minutos fue mostrado recientemente en la conferencia de la Arts and Torah Association for Religious Artists (ATARA) en Manhattan. Después de ser mostrado, docenas de mujeres acompañaron a Gershan a la puerta para decirle lo conmovidas que estaban. “Si siete minutos pueden hacer eso, imagina lo que puede hacer una hora y cuarenta minutos”, dice ella.

Mientras investigaba documentales sobre cáncer, Gershan descubrió que la mayoría de los protagonistas mueren al final. Pero eso no la está desanimando. “La alegría es mi arma más fuerte”, insiste. “No estoy en negación. Soy consciente de que puedo morir, pero trato de vivir como una niña, siempre viviendo el momento”.

Publicado con permiso del Spring 2009 issue of Jewish Action, la revista de la Orthodox Union.

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Con profundo dolor informamos el fallecimiento de Shari Gershan, Simja Esther Bas Java Pesha. Simja Esther devolvió su alma pura a los “Brazos de Hashem” en el Santo Día de Iom Kipur durante la hora de Neilá.

Que su recuerdo sea una bendición y una continua inspiración en nuestras vidas y en las vidas de sus hijos. Que su alma esté destinada a los lazos de la vida eterna.

Se ha realizado una película documental sobre su vida.