Penina Taylor es una mujer con una misión - luchar contra los misioneros. Es una experta en el campo. Conoce sus tácticas y entiende su filosofía, porque antes de comprometerse con la vida judía, su mayor pasión era convertir judíos al cristianismo.

Penina creció en un hogar uniparental. Su madre judía luchaba duro para sustentarse mientras estudiaba para recibirse de enfermera. Como estaba sola durante gran parte del día, Penina se convirtió en objeto de abuso. Traumada y miserable, terminó con la “gente equivocada”. En poco tiempo empezó a fumar y a beber, y a fracasar en la escuela. “Estaba en caída libre, iba directo hacia el abismo”, explica Penina. “Tenía un montón de preguntas existenciales, pero absolutamente ninguna respuesta”.

A los 15 años, Penina habló con una de sus compañeras de clase sobre la direccion en la que iba su vida. Su amiga habló sobre poner su confianza en Dios y desarrollar una relación con Jesús. “La fuerza de su fe resonaba en mí. Yo estaba buscando algo más profundo que mi propia existencia, y esta fue la respuesta”.

La madre de Penina, que había estado observando cómo su hija se derrumbaba, estaba asombrada con el cambio dramático.

Penina comenzó a asistir a la iglesia con su amiga, y pronto se convirtió al cristianismo. “Ahora que estaba viviendo para algo más elevado que yo misma, dejé de fumar y de beber, y me empezó a ir bien en la escuela”, dijo Penina. “Estaba fortalecida con una sensación de propósito, y eso es algo que por sí solo transforma la vida”. La madre de Penina, que había estado observando cómo su hija se derrumbaba, estaba asombrada con el cambio dramático, y asumió que algo tan poderoso debía ser verdad. En consecuencia, ella y la hermana menor de Penina tambien se convirtieron.

Después de la escuela secundaria Penina asistió a una universidad para estudios bíblicos, en donde fue entrenada como evangelista. También se enamoró del hermano de su mejor amiga, Paul, y se comprometió con él.

Con el pasar de los años Penina había perdido el contacto con su padre, pero ahora que se estaba por casar, quería que él la acompañara hasta el altar. “Durante el invierno anterior a mi boda, mi padre vino a pasar dos semanas en Florida para ponerse al día conmigo y con mi hermana. Durante ese tiempo, volvió a enamorarse de mi madre y quería volver a casarse con ella. Pero había un problema: él era judío. Entonces le hablé sobre cristianismo y se convirtió”.

Penina se casó con Paul y comenzó una familia. Tenía una vida ajetreada: era consejera en la Billy Graham Crusade (una asociación evangelizadora), y era una popular oradora evangélica. Todo esto está narrado en el libro de las memorias de Penina: Coming Full Circle http://www.comingfullcirclebook.com/.

“Observancia de Torá”.

10 años después, Penina estaba en el medio de sus rezos diarios cuando tuvo la clara sensación de que Dios quería que ella encendiera las velas de Shabat. “No podía entender por qué me sentía así. En mi casa nunca lo había visto. Mi madre nunca encendió las velas de Shabat, mi abuela tampoco. Cuando le conté a mi esposo, respondió que si así es como creo que Dios desea que Lo adore, entonces debo hacerlo”.

Aunque Penina sabía que las mujeres judías encendían las velas para marcar el comienzo de Shabat, no tenía idea de qué es lo que debía hacer. “La única memoria judía que tenía era del Seder de Pesaj en la casa de mis abuelos. Mi abuelo repartía las viejas Hagadot y, después de leer uno o dos párrafos, cantábamos ‘Daieinu’ y comenzábamos nuestra cena. Muchos años antes Penina le había pedido a su abuela una de esas Hagadot. Ahora, inspirada para prender las velas de Shabat, estaba contenta de descubrir que la Hagadá incluía la fonética de la bendición para el encendido de las velas.

Unos meses después, el esposo de Penina remarcó qué la Biblia Judía (“Antiguo Testamento”) dice que los judíos tienen prohibido comer mariscos y cerdo. Paul, sincero en su servicio a Dios, quiso asegurarse de que su esposa judía y sus hijos judíos no comieran esas cosas.

Entonces Penina dejó de comer cerdo y mariscos.

Unos meses después, mientras Penina estaba estudiando el Nuevo Testamento, se cruzó con un pasaje ambiguo que parecía implicar que una mujer casada debía mantener su pelo cubierto durante sus plegarias. “Llamé a nuestro pastor para preguntarle qué significaba. Él me explicó que a pesar de que las mujeres casadas deberían mantener su cabello cubierto mientras rezan, él no lo enseña porque sabe que nunca lo van a escuchar”, explica Penina. “Después de eso, comencé a cubrirme el cabello durante el rezo, y como estaba todo el día rezando, no pasó mucho hasta que me lo comencé a cubrir todo el tiempo”.

La observancia de esas mitzvot tuvo un impacto tremendo en el alma de Penina. Muy adentro se sintió atraída hacia el judaísmo, a pesar de que creía fervientemente en Jesús. “Entonces mis padres vinieron de visita. Una de sus maletas estaba llena de tzitziot y kipot y todo tipo de artículos de judaísmo. ‘Ahora pertenecemos a un grupo que combina su herencia judía con la creencia en Jesús’ me dijeron”.

Así fue como Penina conoció el judaísmo mesiánico.

La familia Taylor cuidaba Shabat y cashrut – y lideraba una congregación mesiánica.

Varios años después, Penina, Paul, sus hijos y los padres de ella se mudaron a Maryland, en donde abrieron su propia congregación mesiánica. Paul predicaba, Penina tocaba la guitarra, y el padre de Penina se hizo cargo de todo el trabajo administrativo. “Yo presidía una supuesta ‘congregación judía’, pero no sabía casi nada sobre judaísmo. Sabía que tenía que aprender más, por lo que comencé a frecuentar la biblioteca judía local. El primer libro que leí utilizaba el término ‘observancia de la Torá’. Tanto mi esposo como yo nos aferramos a eso. Decidimos convertirnos en ‘judíos mesiánicos observantes de la Torá’ y empezamos a incorporar más y más de la observancia del judaísmo”.

No pasó mucho tiempo hasta que la familia Taylor estuvo respetando Shabat y cashrut - y liderando una congregación mesiánica. Penina ayudó a crear una Hagadá de Pesaj Mesiánica.

Eventualmente, los Taylor compraron una casa en el centro de la comunidad ortodoxa de Baltimore. “Vimos esto como una gran oportunidad para convertir judíos. Después de todo, con mi esposo utilizando tzitzit y kipá, y yo vistiendo recatadamente camisas de manga larga, faldas y pañoletas, pensamos que encajaríamos perfectamente”.

En su primer Shabat, los Taylor estaban a punto de subir a su auto para ir a su congregación mesiánica, cuando de repente se frenaron. “No podemos andar en auto, nos delataría. Todos se darían cuenta de que no éramos lo que simulábamos ser. Entonces decidimos asistir a una de las sinagogas que estaban cerca de nuestra casa”.

La sinagoga recibió a los Taylor calurosamente. Cuando el rabino quiso honrar a Paul llamándolo a la Torá, Paul explicó que aunque estaba vestido como judío, no lo era. “Ese fue un acto de increíble integridad de su parte”, dijo Penina.

Después de algunas semanas, Paul sintió que no estaba bien ser deshonesto con la congregación. “Cuando invitamos al rabino a nuestra casa, asumió que queríamos hablar sobre conversión. Cuando Paul le dijo en lo que creíamos, el rabino casi se desmaya de la conmoción. Por la expresión de horror en su cara, entendí cómo otra gente veía lo que estábamos tratando de hacer. Tuve visiones de posters en nuestra contra pegados por todo el barrio, y me dio miedo de que fuéramos forzados a dejar nuestra hermosa casa. Pero el rabino se serenó rápidamente y respondió, “Aunque lo que ustedes creen no es judaísmo, tú, Penina, igual eres judía, y tú y tus hijos son más que bienvenidos a continuar viniendo a la sinagoga”.

El rabino también insistió en que Penina conozca a Mark Powers, que en ese momento era el director del grupo anti-misionero: Judíos por el Judaísmo.

A lo largo de numerosos encuentros, Mark les mostró los versículos bíblicos en los que se basa la fe cristiana, y les mostró cómo -al ser analizados en el hebreo original- son malas traducciones y están sacados de contexto.

“Me movió el piso completamente”, dice Penina. “Toda mi creencia estaba basada en esos versículos - y quedé con muchas, muchas preguntas sin responder. Las semanas siguientes me la pasé desafiando a Mark. Descubrí que mi fe estaba construida sobre una mentira. Lentamente, pero con firmeza, el edificio se desmoronó hasta desintegrarse por completo”.

El Ciclo Completo

Penina, con sus padres y sus cuatro hijos, se volvieron judíos observantes de Torá - pero Paul siguió siendo cristiano. “Algunas personas pensaban que debía pedirle el divorcio. Pero mi esposo es una de las personas más sinceras y honestas que conocí en la vida, y lo amaba. Sabía que eventualmente volvería en sí”.

Tomó cuatro años, pero Paul persistió en su lucha espiritual y eventualmente se convirtió al judaísmo. Unas horas después de que Paul, ahora Pinjas, salió de la Mikve siendo judío, se casó con Penina en una ceremonia judía. La comunidad entera –para ellos era como la familia– se unió en la celebración.

Dos años después, en diciembre de 2006, los Taylor dieron el gran paso y se mudaron a Israel, donde hoy viven como judíos observantes (¡no mesiánicos!). ¿Qué es lo que Penina ve como la diferencia más grande entre el judaísmo y el cristianismo?

“En lugar de tener como principal factor de motivación el miedo a arder eternamente en el infierno, hay una motivación positiva de cumplir con el propósito para el cual fui creada”.

No están dejando el judaísmo por convicción, sino por ignorancia.

Por su parte, Penina ha dedicado su vida a ayudar a que judíos atrapados en las redes del cristianismo encuentren la salida. “Veo muchas personas jóvenes que están en la búsqueda, pero que son atraídos hacia creencias extrañas. Les ofrecen una sensación de calidez y comunidad que tal vez nunca tuvieron creciendo en un ambiente judío. El alma anhela, y ellos piensan erróneamente que este ‘amor cristiano’ los satisfará. Les están ofreciendo ‘pruebas’ falsas y respuestas sin sentido. Ellos no están dejando el judaísmo por convicción, sino por ignorancia. La comunidad judía necesita desesperadamente programas educativos para contrarrestar esto”.

Mirando hacia atrás, hacia sus años mesiánicos, Penina reflexiona: “Lo que más lamento es haber ayudado a algunos miembros cercanos de la familia a convertirse al cristianismo, y ellos no han vuelto al judaísmo como lo ha hecho el resto de mi familia. Cuando trato de recuperar a la gente, no discuto, sólo trato de enseñar y de dejarlos sacar sus propias conclusiones. Si son realmente honestos, la verdad prevalecerá”.