Nací en Honduras hace 23 años, y soy el mayor de cuatro hermanos. Viví en un vecindario junto con todos mis primos, en una calle que fue nombrada en honor a los ancestros de mi madre, e íbamos a una iglesia sin denominación, pero con una fuerte inclinación evangélica.

Cuando tenía tres años, me caí de cabeza desde el segundo piso de mi casa fracturándome el cráneo. Me llevaron rápidamente al hospital, yo no me movía en absoluto. La situación era muy grave, pero luego, algo extraño ocurrió. Al día siguiente, me encontraba como si nada hubiera ocurrido. El doctor me ordenó hacer nuevas radiografías, y no había signo alguno de daño – ninguna fractura, ni siquiera un rasguño.

A causa de esto, mi familia se fortaleció en la religión cristiana y a lo largo de mi vida yo estuve enfocado en el servicio a Dios.

Cuando tenía ocho años, nos mudamos a Estados Unidos, país que ofrecía mejores oportunidades financieras. Nos acomodamos en un suburbio de Houston y buscamos por la zona una buena iglesia para ir, pero ninguna parecía tan buena como la que tuvimos en Honduras.

Nuestra antigua iglesia tiene su base en Honduras, pero también tiene filiales en ciudades de los Estados Unidos que tienen una considerable población de hispanos y Centroamericanos. Así, junto con otra familia, enviamos una petición a la iglesia para que nos enviara un pastor. Nos enviaron a un hombre llamado Héctor Flores, quien en ese momento se encontraba aún en entrenamiento para ser pastor. Y así es como nuestra iglesia de Houston comenzó en la pieza de una casa.

El Pastor Flores estaba fascinado con el Sagrado Templo de Jerusalem, y su predecesor el Tabernáculo (Mishkán). Tenía acceso a libros y recursos y comenzó a enseñar ideas de Torá que eran únicas en un marco cristiano. De esta forma, pasamos meses y meses indagando en aspectos de la Torá.

La cantidad de miembros de la iglesia aumentaba considerablemente, dado que estábamos muy orientados a la captación de personas. La ciudad estaba dividida en distritos y grupos, y nosotros íbamos literalmente a las calles a predicar a las personas. Durante mis años de secundaria, estudié en el programa de apostolado de mi iglesia, donde entrenan a gente joven en habilidades de liderazgo y de prédica. Traíamos gente a la iglesia y les proveíamos consejo familiar y programas para todas las edades. Funcionaba de manera muy similar a una familia. Además entrenábamos a los nuevos miembros para atraer a nuevas personas a la iglesia.

Por supuesto, las personas que venían por primera vez a nuestra iglesia se preguntaban el por qué estábamos discutiendo temáticas judías, y no predicando incansablemente sobre las típicas enseñanzas de Jesús. Pero el Pastor Flores continuaba con su camino especial y la iglesia eventualmente se dividió en dos congregaciones. Compramos un edificio propio y un terreno para expandirnos.

Canciones en Hebreo

Una de las costumbres especiales de nuestra iglesia era algo que el Pastor Flores llamaba "festividades de consagración". Estos fueron creados a ejemplo de las festividades en la Torá, en los que la gente traía grandes donaciones para financiar las actividades de la iglesia. Desde ahí fueron pequeños pasos constantes hacia la Torá: la obligación de donar el diezmo, entregando el 10 por ciento de nuestros ingresos para financiar las actividades de la iglesia. Luego de un tiempo nuestras festividades fueron llamadas con nombres judíos, como Purim y Shavuot, correspondiendo con la festividad judía que le estaba cercana en el calendario.

Esto era definitivamente inconsistente con la corriente principal del cristianismo. Y mientras más nos acercábamos a la Torá, más fieles comenzaban a sentirse incómodos y abandonaban la iglesia. Era un proceso de filtro.

Sin nosotros saberlo, el Pastor Flores estaba pasando por una transición personal muy intensa. Luego de mucha investigación había descubierto muchas inconsistencias y contradicciones en el Nuevo Testamento, que transformaban a los dogmas del cristianismo en insostenibles.

El Pastor Flores comenzó a visitar a un rabino en secreto, acosándolo con preguntas. Luego regresaba y nos enseñaba a nosotros, acercándonos lentamente al judaísmo.

Poco tiempo después, el Pastor Flores tomó la decisión de convertirse al judaísmo. Le fue muy complicado encontrar una forma de comunicarnos la noticia, ya que no quería derribar al cristianismo sin poder ofrecernos una alternativa. Así que continúo enseñando Torá, en la forma más sutil posible. Fue gradualmente removiendo las cosas que estaban erradas y nos acercó a la Torá. Nuestra iglesia comenzó a reemplazar el nombre de Jesús con nombres en hebreo de Dios, y las canciones se transformaron en canciones en hebreo. Comenzamos a incorporar tradiciones judías a nuestras festividades, y compramos un rollo de Torá para la iglesia.

En este punto, nos parecíamos más a un grupo de "Judíos por Jesús", en el sentido en que éramos cristianos con muchas tradiciones judías. La diferencia es que nos estábamos moviendo en dirección al auténtico judaísmo, y no para el otro lado.

Durante este proceso, nuestro mayor recurso de información fue Aish.com y su sitio Web en español. En cierto momento, la iglesia imprimió montones de artículos del sitio sobre todas las festividades, y entregó una carpeta con ellos a cada familia.

Algunos de los miembros de la iglesia se opusieron a todos estos cambios, y varias personas dejaron de asistir. Había enfrentamientos ocasionales en los cuales algunas personas cuestionaban al pastor: "¿Cuán lejos va a ir con todo esto?" Y él contestaba, "Tan lejos como nos lleve la Torá".

Revelación

Aproximadamente seis meses después de que el Pastor Flores tomara privadamente la decisión de convertirse, mi madre había estado en una librería judía y había comprado el libro, "El Verdadero Mesías" del Rabino Aryeh Kaplan. En este libro se encuentra toda la evidencia del por qué los judíos no creen en Jesús, expuesta de forma muy académica y convincente. Nos dimos cuenta que muchas de las enseñanzas del Cristianismo estaban basadas en malas traducciones, o en sacar versos de la Biblia fuera de contexto.

Mi madre sospechó que había algo más en estas "enseñanzas de Torá" de lo que el pastor nos había informado.

Cada domingo después del servicio, nos dirigíamos hacia un parque con toda la congregación. Un domingo, mi madre enfrentó al pastor: "Usted sabe más de lo que nos está diciendo, ¿verdad?". El nunca mentiría o negaría una pregunta tan directa, así que vio que este era el momento apropiado para revelar sus planes de convertirse. Ese domingo, nos quedamos en el parque por horas, discutiendo y explicando, hasta bastante después de que oscureció.

En este punto, alrededor de 100 personas quisieron seguir estudiando con la posibilidad de convertirse. Muchos otros tomaron la opción de convertirse en Bnei Noaj, siguiendo los siete pilares de la civilización humana que la Torá presenta para que los no judíos cumplan. El Pastor Flores explicó que cualquier ser humano que observa estas leyes se gana un lugar en el cielo, y esta fue una alternativa atractiva para muchos miembros de la iglesia.

Mi madre sin embargo, quiso quedarse con el grupo que estaba interesado en la conversión. Seguimos estudiando, y eventualmente el grupo decidió asistir a servicios de Shabat. Un sábado por la mañana nuestra congregación completa apareció en la sinagoga de la "United Ortodox". Fue bastante chocante para la comunidad, ya que una afluencia tan grande afectó el balance social. Pero el líder de la sinagoga, el Rabino Joseph Radinsky, fue como un ángel con nosotros; su bondad y sinceridad es evidente para cualquiera que lo conoce.

Cuando vieron que las cosas eran serias, la comunidad de Houston envió un rabino que hablaba español, José Gómez, para ayudar a cada familia a clarificar el camino. (El mismo se había convertido 10 años antes con toda su familia – padres, hermanos, tías y tíos) Como era de esperarse, toda esta situación causó una gran conmoción en la comunidad cristiana de Houston.

Primero en la Familia

El Pastor Flores fue el primero de entre nosotros en convertirse, y desde entonces, varios miembros se han convertido, mientras otros están en proceso. Mi propia conversión terminó hace un año, y mi madre y hermanos están aún en el proceso. Escogí el nombre "Yosef" porque en la Biblia, fue el primero de su familia en bajar a Egipto. Se estableció y fue capaz de ayudar a traer al resto de su familia. Mi madre dice que en nuestro camino de conversión, yo he sido enviado primero como el "Yosef" de mi familia.

Después de mi conversión, vine a Israel y quedé realmente impresionado. Vi una gran variedad de judíos, y un lado muy diferente del judaísmo. Había algo especial en cada cosa. ¡Incluso me encontré a mi mismo tomando fotografías del pasto y las piedras! Me sentí realmente judío por primera vez.

Comencé a investigar mis raíces, porque sabía que este despertar al judaísmo viene de un lugar muy profundo. Descubrí que en un viaje al Nuevo Mundo en 1502, Cristóbal Colón llegó a las Islas de la Bahía en la costa de Honduras, que se convirtieron en parte del Imperio Español. Sin duda llegaron judíos a Honduras en esta época, ante la persecución de la Inquisición Española cuando muchos judíos se "convirtieron al cristianismo" pero continuaron siendo judíos en secreto. Estoy ansioso por averiguar más acerca de nuestros ancestros, pero es muy difícil de rastrear.

¿Y dónde estoy ahora? Estoy estudiando en la Ieshivá de Aish HaTorá en la Ciudad Vieja de Jerusalem y me encanta. Estoy muy entusiasmado con cada cosa que aprendo, y no puedo esperar para compartir todo con mis amigos y mi familia. En este momento, mis planes para el futuro son bastante abiertos, quiero continuar estudiando Torá, terminar mi título universitario y ver que oportunidades se desarrollan.

Una cosa sí tengo clara: estoy comprometido a acercar a mis pares judíos. Si yo fui tan afortunado de descubrir esta mina de oro de riqueza y satisfacción espiritual, entonces aquellos que nacieron judíos de seguro deben tener esa oportunidad. Y quien sabe – tanto como Aish.com incentivó mi crecimiento en judaísmo, quizás este articulo sea la chispa que otro ha estado esperando.