Vadim Botnari nació en Moldova, en una familia cristiana ortodoxa. Estudió relaciones económicas y se convirtió en un exitoso gerente de producción de alta tecnología en Vilna, Lituania, especializándose en aplicaciones móviles. Sólo tenía un problema: tenía 30 años y había pasado por un ciclo de relaciones románticas fallidas. Vadim, una persona profunda, considerada y sincera, ansioso por formar una familia, comenzó a buscar perlas de sabiduría que pudieran guiarlo a la persona correcta.

Vadim sospechaba que la respuesta tenía raíces espirituales, sin embargo estaba decepcionado con el cristianismo. Las practicas populares entre sus amigos (yoga, Ayurveda y otras filosofías orientales), le parecían “vagas y abstractas y que no llevaban a ninguna parte. Yo necesitaba un enfoque más práctico y concreto”.

Una noche frente a la computadora, Vadim pensó: El pueblo judío tiene un desproporcionado éxito en muchas áreas de la vida – ciencia, música, finanzas y espiritualidad. A pesar de numerosos exilios y persecuciones, los judíos siempre lograron no sólo sobrevivir como nación, sino también ser una fuerza impulsora en el mundo.

Pensando que esta nación especial podría tener también conocimientos sobre las relaciones, Vadim buscó en Google “la visión judía del amor”. Así fue como llegó en Aish.com al artículo de Guila Manolson: "¿Qué es amor?"   

Vadim leyó:

¿Qué es el amor, amor real y duradero? Amor es el vínculo que resulta al apreciar profundamente lo bueno del otro. La palabra “bueno” puede sorprenderte. Después de todo, la mayoría de las historias de amor no presentan a una pareja fascinada por la ética del otro (“¡Estoy cautivado por tus valores!” le dijo él apasionadamente. “¡Y yo nunca he visto un hombre con tanta moral!”, le respondió ella).

Una buena apariencia, una personalidad encantadora, la inteligencia y el talento (todos los cuales cuentan para algo) pueden atraerte, pero la bondad es lo que te mueve a amar.

Si el amor surge de apreciar lo bueno, no es algo que simplemente ocurre. Tú puedes hacer que ocurra. El amor es activo. Puedes crearlo. Sólo debes enfocarte en lo bueno de otra persona (y todos tienen algo bueno). Si puedes hacer esto con facilidad, amarás con facilidad.

"Entonces pensé: ¡Huau! ¡Esto tiene un sentido racional!”, le dijo Vadim a AishLatino.com desde su hogar en Vilna. “Aquí había principios claros para tener éxito: la definición de amor como enfocarse en las virtudes del otro. Ese amor no es algo en lo que caes, sino algo que escoges crear. El amor crece al dar al otro. Esto era lo que estaba buscando: conocimientos concretos para problemas cotidianos”.

Vadim siguió profundizando en Aish.com y llegó a la serie clásica de Rav Nóaj Weinberg, "Los 48 caminos". Le impresionó tanto que imprimió toda la serie, rentó un departamento por Airbnb y se tomó una semana de vacaciones para no hacer nada más que estudiar "Los 48 caminos". “Incluso me llevé un cuaderno e hice todos los ejercicios que sugiere cada artículo”.

La regla de no tocarse

Al mismo tiempo, Vadim se puso en contacto con Guila Manolson y encargó su libro, "Head to Heart". Allí encontró una nueva idea radical que cambiaría su vida para siempre.

Guila escribió:

La revolución sexual trajo al mundo una variedad de efectos sociológicos… El enfoque judío con respecto a las citas en parte tiene el propósito de reducir la posibilidad de que las personas se involucren emocionalmente en relaciones destinadas al fracaso…

Una forma de evitar resultar herido es no permitirte crear un lazo con otra persona antes de que sea seguro hacerlo. Reservar la cercanía física para la seguridad de una relación permanente ayuda a proteger tu felicidad, y tu futuro.

Guila continúa describiendo lo que es ser “Shomer Neguiá”, el concepto de la Torá de no tener contacto sexual antes del matrimonio, como una forma de mantener la objetividad y no distraerse por la química y las hormonas. Cuando Vadim conoció a Monika en febrero del 2019, decidió darle una oportunidad al enfoque la Torá.

Monika es farmacéutica y creció en una familia secular, sin conexión con la religión. Después de soportar una sucesión de hombres infieles, ella ansiaba tener una perspectiva positiva y confiable sobre la vida y las relaciones. Por eso, cuando Vadim sugirió la regla de no tocarse, Monika accedió.

Con este enfoque, Vadim y Monika pasaron interminables horas hablando sobre sus metas, sus valores y su historia familiar. Las cosas avanzaron rápidamente. Vadim y Monika se casaron cinco meses más tarde.

Una búsqueda de toda la vida

Al comenzar a construir juntos su hogar, Vadim y Monika buscaron la clave para tener una base espiritual sólida.

“Aunque de niño tenía poca relación con la religión, desde mi adolescencia comencé a hablarle a Dios cada noche antes de dormir”, contó Vadim. El creía en la Trinidad y se persignaba después de cada rezo. Pero al madurar comenzó a decepcionarse de su religión. “La ortodoxia cristiana les reza a varios santos y tiene muchos íconos religiosos. A veces traen un ícono de Jerusalem y dicen que tiene milagrosos poderes de curación. Todos se aglomeran alrededor de él, intentando tocarlo y besarlo. Desde el punto de vista del monoteísmo, eso me molestaba”.

Vadim se sintió atraído por el judaísmo. Además de la sabiduría intelectual de la Torá, también resonaban en él los elementos espirituales judíos, por lo que decidió rezarle al Dios de los judíos. Mantuvo correspondencia con Guila Manolson, quien lo introdujo a las Siete Leyes de los hijos de Nóaj, el  sistema espiritual y ético de la Torá para toda la humanidad, que están detalladas en libros para noájicos. Vadim se puso en contacto con otros noájicos en Lituania y ahora estudia por Internet una clase de Torá semanal impartida por Rav Jaim Goldberg.

“Probé varias religiones, pero ninguna me proporcionó el placer y una fuerte conexión con Dios como el judaísmo”, dice Vadim. “Mi vida mejoró significativamente y creo que la Torá es verdadera”.

Vadim visitó varias veces Israel, tanto como turista como por negocios. (Él es socio en una agencia de viajes que promueve el turismo báltico a Israel). Hace más de un año, él y Monika viajaron a Israel para la boda del hijo de Guila Manolson.

“Fue un viaje increíble. En la noche del viernes rezamos en el Muro de los Lamentos, luego tuvimos una increíble cena de Shabat con la familia Majlis. Esta fue nuestra primera experiencia de Shabat en una casa judía y fue extremadamente inspirador ver cómo ellos reciben a la gente para mostrar de qué se trata el judaísmo”.

En ese viaje, Vadim y Monika declararon su compromiso de creer en un Dios, de aceptar la autoridad de la Torá y de cumplir las Siete Leyes de Nóaj.

“Mientras más estudio sobre la sabiduría judía, no puedo dejar de sorprenderme”, dijo Vadim. “Estamos al principio de un camino que es profundo y emocionante”.