Cuando comenzó el año 2020, el mundo iba rumbo a un sólido crecimiento, los principales índices bursátiles subían a niveles máximos y los viajes internacionales estaban en auge. A comienzos de marzo todo cambió. El coronavirus que afectaba principalmente a China, comenzó a expandirse con rapidez a todos los rincones del mundo. En unos pocos días, se cancelaron casi todos los grandes eventos del mundo. El mercado de valores cayó en un 20%. Los cruceros, aerolíneas, hoteles y otros proveedores de turismo recibieron cancelaciones masivas.

Casi todas las compañías en casi todas las industrias sufrieron el impacto. Italia bloqueó el movimiento de millones de sus ciudadanos e Israel comenzó a requerir una cuarentena de 14 días para cualquiera que llegara al país, lo que en esencia implica que cerró sus fronteras al mundo. Estados Unidos cerró sus fronteras a la mayoría de los países europeos. La mayoría observamos cómo nuestros bienes y nuestros planes jubilatorios pierden su valor y nuestros comercios se reducen de forma significativa.

¿Cuánta riqueza se evaporó en un período tan breve? ¿Cómo es posible que tantas personas estén sitiadas?

Durante los últimos 12 meses planeé el viaje de bar mitzvá de mi hijo a Israel para Pésaj. Teníamos muchos amigos y parientes que nos acompañarían y planeamos una semana entera de actividades con los puntos culminantes del servicio del bar mitzvá y del Séder de Pésaj. Trabajamos mucho para que este fuera un viaje único para nuestra familia y nuestros amigos.

Con una enorme desilusión tuvimos que cancelar el viaje cuando el gobierno israelí anunció una cuarentena de 14 días para todos los visitantes a Israel. ¿Quién hubiera imaginado que Israel tendría que tomar pasos tan drásticos para proteger a sus ciudadanos del COVID-19 y aislarse de gran parte del mundo? ¿Quién hubiera creído hace unos meses que, con todos los avances de la medicina, una enfermedad podría crecer y multiplicarse de esta manera, sin que divisemos una solución plausible en el futuro cercano?

Falta muy poco para que nos sentemos en nuestras mesas de Pésaj y leamos la historia de las 10 plagas. El faraón y los egipcios supusieron que podrían copiar cualquier truco que Moshé les mostrara. Ellos no creyeron que allí estaba el Dios de los judíos provocando las diez plagas. Ellos tampoco se despertaron ni aprendieron ninguna lección de las plagas. Apenas terminaba una plaga quebraban su promesa de dejar salir libres a los judíos. No había arrepentimiento, no cambiaba la dirección de su corazón, no cambiaba su comportamiento.

¿Cuál va a ser nuestra respuesta al Coronavirus?

Mis viajes de negocios

Durante más de 30 años estuve viajando por negocios y pasé muchos momentos difíciles. Una de las mayores libertades que tenemos es la capacidad de viajar a tantos lugares increíbles del mundo. Nos conectamos por Internet y reservamos aerolíneas, habitaciones de hotel, autos y todo lo necesario. Lo tomamos como algo obvio y asumimos que podemos ir a donde deseamos ir y cuando queremos hacerlo. La interrupción de los viajes no es sólo un inconveniente, sino que se opone a nuestra suposición básica de que simplemente podemos levantar la valija y partir. Sacude las bases mismas de la sociedad abierta y libre en la que vivimos.

Que países libres como Italia e Israel cerraran sus fronteras y que los Estados Unidos detuviera los viajes provenientes de Europa, hubiera sido impensable hace algunos días. Sin embargo está ocurriendo. Es real. La liga nacional americana de básquetbol (NBA) suspendió la temporada, los teatros están vacíos, las conferencias se cancelan… Todo esto hubiera sido inimaginable hace algunos días. Nos preocupábamos por el equipaje perdido, por la demora de los vuelos o por los arribos tardíos. ¿Pero a quién le preocupaba que todo un país cerrara sus fronteras o que los viajes se detuvieran por completo? Si bien confío en que habrá un gran repunte en los mercados turísticos y financieros cuando la crisis termine, tal como ocurrió con crisis anteriores, esta vez llegó el momento de reflexionar sobre lo que ocurre y hacer cambios positivos en nuestras vidas.

¿Qué ocurrió?

En lenguaje legal, esto se llama un evento de "fuerza mayor", aludiendo a una fuerza superior o a un acto de Dios que está fuera de nuestro control. Al pensar sobre lo que está ocurriendo, comprendo que la tierra sólida sobre la que caminamos es una ilusión. Si hay una fuerza superior omnipotente que creó la tierra sobre la que caminamos y nos da la vida, salud y riqueza, ¿por qué no se puede llevar esta plaga en vez de ponernos a prueba?

Pensamos que tenemos el control y estamos a cargo, pero eso es una ilusión.

Cuando comprendes de dónde vienen tu éxito y tu riqueza, entonces, no te sorprendes tanto cuando desaparecen: “Recordarás a Hashem tu Dios, porque él es Quien te da fuerza para obtener riqueza” (Deuteronomio 8:18). Y similarmente: “Dios da, Dios quita” (Iov 1:21).

Tuvimos muchos años de continua prosperidad y éxito. ¿Cuántos nos sentimos agradecidos por eso? Cuando somos bendecidos con riqueza, somos una especie de administradores para hacer buenas cosas en este mundo. Necesitamos asegurarnos que cuando partamos, este mundo sea un lugar mejor de lo que era cuando llegamos. ¿Lo estamos haciendo?

Creemos que tenemos el control y que estamos a cargo, pero eso es una ilusión. Hay fuerzas superiores que están fuera de nuestro control. Si vivimos con esta perspectiva y prestamos atención a las llamadas de atención periódicas, tendremos una vida mucho más calma y menos estresada, y veremos que esta es una oportunidad para poner nuestra vida en perspectiva. ¿Hoy te despertaste sano? ¿Estás creciendo y haciendo cambios en tu vida?

En vez de entrar en pánico por el COVID-19, tomemos un tiempo fuera para valorar todo lo que tenemos y concentrarnos en cómo lograr mejor nuestra misión en la vida. Trabajamos muy duro toda nuestra vida para tener riqueza, le damos tanta importancia que asumimos que siempre estará allí. Pero puede desaparecer en cualquier momento. Y cuando desaparece, ¿qué nos queda? ¿Qué es verdaderamente importante en nuestra vida?

Sí, es agradable tener posesiones y contar con el dinero para irnos de vacaciones y comprar lo que deseemos. No hay nada malo con adquirir riqueza siempre y cuando lo hagamos de forma ética y usemos esa riqueza para mejorar el mundo que nos rodea. Ahora es el momento para pensar si estamos aprovechando de la mejor manera nuestros talentos y nuestros bienes.

Cuando comprendemos que tenemos un propósito y una misión en la vida, entendemos que la riqueza es sólo una herramienta que nos dieron para cumplir esa misión singular. Sentimos una felicidad interna que viene de vivir nuestras vidas con significado. Cuando entendemos cuál es nuestro propósito en la vida, también comprendemos que las herramientas que tenemos para llegar allí son prestadas y nos las pueden quitar en cualquier momento. A veces hace falta que nos despierten y nos recuerden que nos dieron esas herramientas con un propósito. Hasta que las perdemos, no las valoramos ni nos preguntamos si las estamos utilizando para el propósito previsto.

Dado que yo y mi familia estaremos trabajando y estudiando desde nuestro hogar durante las siguientes semanas, planeamos reflexionar sobre una gran cita de Pirkei Avot: “¿Quién es rico? Aquel que está feliz con su porción”. Planeamos aprovechar esta oportunidad para ajustar nuestras vidas para estar satisfechos con lo que tenemos, incluso si parte de nuestra riqueza o de nuestra libertad desaparecen. Cuando termine esta pandemia, esperamos tener una vida más significativa gracias a los cambios que hagamos ahora.