Nadie en el mundo cambió mi vida de forma tan profunda como Rav Nóaj Weinberg, de bendita memoria, el revolucionario fundador y director de Aish HaTorá. Este 11 de shvat se conmemoran 13 años de su fallecimiento, y eso me motivó a preguntarme qué era lo que tenía Rav Nóaj para influir en mí con tanta profundidad. Quizás podemos llegar a captar un poquito de la inmensa grandeza de Rav Nóaj a través de una perspectiva personal.

Aquí hay seis formas en las cuales llegó a mí, y a otra decena de miles de personas.

1. Rav Nóaj le habló a mi idealismo.

Él era un visionario que asumió seriamente la responsabilidad de cambiar y perfeccionar el mundo. Él comprendió los desafíos y los problemas que enfrentaba el pueblo judío (y todo el mundo) y se comprometió apasionadamente a hacer todo lo que estuviera a su alcance para tener un impacto y realmente mejorar el mundo.

Rav Nóaj solía decir: "Cuando la gente le dice a un joven idealista: "Ya vas a crecer", lo que en verdad le están diciendo es: "Te rendirás, tal como yo me rendí". Rav Nóaj nunca se rindió.

2. Rav Nóaj le habló a mi anhelo por encontrar significado.

Al enseñar y compartir la sabiduría transformadora del judaísmo, Rav Nóaj me dio las llaves para llegar a entenderme a mí mismo y saber cuál es mi propósito en el mundo. Él sació mi sed de significado al abrir los portales de la sabiduría judía. Él me proporcionó mi momento de "la píldora roja o la píldora azul".

3. Rav Nóaj le habló a mi búsqueda de la verdad

Además de ser un líder ferviente, Rav Nóaj era un verdadero intelectual que enfatizó constantemente la importancia de guiarte con la mente y no con el corazón. Él hizo hincapié en que la decisión de volverse observante de la Torá y aceptar su verdad debe basarse en la preponderante evidencia, defendiendo la base racional de la creencia judía.

Yo estaba buscando la verdad, no un sustituto que me permitiera sentirme bien, y pude respetar su postura de verdad a cualquier costo.

4. Rav Nóaj le habló a mi ambición y a mi necesidad de respeto por mí mismo

Uno de los mayores regalos que me dio Rab Nóaj, a mí y a muchos otros, fue su genuina confianza en mi potencial interno para llegar a la grandeza. Cuando nos conocimos yo era un punk confundido, malcriado y no religioso. A pesar de eso, él creyó en mí más de lo que yo mismo creía en mí, y siempre me alentó y me empujó a esforzarse para vivir a la altura de mi potencial, a asumir responsabilidad y a salir de mi zona de confort. Él era un entrenador implacable que nunca dejaba de empujarte para que llegaras a tu grandeza.

5. Rav Nóaj le habló a mi necesidad de amor

A pesar de su elevado nivel, su brillantez y de llevar el peso del mundo sobre sus hombros, Rav Nóaj siempre estaba disponible para mí. Él emanaba amor y yo sabía que se preocupaba profundamente por mí, como un padre se preocupa por su hijo. Rav Nóaj no sólo amaba al pueblo judío de forma global, sino que amaba a cada judío en particular.

6. Rav Nóaj le habló a mi necesidad de trascendencia

La genuina conexión que Rav Nóaj tenía con Dios era el motor que impulsaba su visión de llegar a millones de judíos con la profundidad y el significado de la sabiduría judía; su capacidad de soportar semejante responsabilidad y de lograr tanto en su vida. Rav Nóaj era un ejemplo vivo de lo que significa caminar con Dios. Su confianza en Dios era palpable e inquebrantable. Su amor por Dios y por Su Torá, era edificante e inspirador.

Rav Nóaj me mostró tanto la profundidad como la aplicación práctica de la espiritualidad judía, cómo una persona podía vivir con sus pensamientos perforando los Cielos y al mismo tiempo mantenerse con los pies bien asentados en la tierra.


Aquí hay algunos ebooks que te recomiendo leer para poder valorar más profundamente a Rav Nóaj Weinberg y su sabiduría: