Estuve en Los Ángeles con mi esposa y con algunos de nuestros hijos y fuimos a visitar a una persona sagrada. En mi familia, ninguno olvidará el tiempo que pasamos con Rav Yitzi Hurwitz y su devoto asistente. Rav Yitzi, un joven rabino de Jabad, sufre de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y quedó completamente paralizado. Él depende de un respirador de forma permanente y se alimenta por un tubo gástrico. Se comunica a través de sus ojos, no sólo moviéndolos para controlar una pantalla que le permite tipear, sino también al mirar a los ojos a aquellos que lo rodean. Sus ojos proyectan calidez, amor, bondad y una fe profunda.

Quienes tienen la capacidad de hablar fácilmente y sin esfuerzo, a menudo hablan demasiado, malgastan ese valioso regalo en palabrerío vano, chismes, envidia, quejas o incluso palabras dolorosas. Pero cuando uno sólo puede expresar sus pensamientos utilizando con cuidado y paciencia sus ojos para elegir las letras que se combinan en palabras y finalmente forman frases, uno mide esas palabras con mucho más cuidado y atención.

Cada vez que Yitzi tiene que decir algo, eso lleva una cantidad significativa de tiempo para tipear, tipear, borrar, tipear, formar una palabra y finalmente comunicar el pensamiento. Dado el esfuerzo, es claro que él escoge con mucho cuidado sus palabras. No voy a gastar espacio con lo que nosotros dijimos, pero quiero compartir con ustedes lo que él eligió escribir.

Él comenzó: “Iojeved, cuéntame sobre tus hijos”. Después de que ella le respondiera, él miró a mi hijo más pequeño y le pidió un Dvar Torá. Mi hijo habló sobre la parashá y Yitzi le respondió con su propio Dvar Torá que ya tenía escrito. A continuación se dirigió a su asistente y le pidió que trajera golosinas para los niños. Cuando le dijimos que no era necesario y que encontrarse con él era lo mejor que podían recibir, nos dijo que estaba muy contento de que hubiéramos llegado. Charlamos un poco más y nos referimos a la inspiradora charla que dio su esposa en nuestra comunidad hace algunos años. Él nos respondió diciendo que su esposa es increíble.

Aquí estaba una persona que tiene todas las razones del mundo para quejarse, expresar tristeza, proyectar vulnerabilidad o manipular la conversación para hablar únicamente de sí mismo y sus problemas. Sin embargo, el común denominador en todo lo que Rav Yitzi tenía para decirnos era la positividad, la bondad, los elogios y la Torá.

La fe y la esperanza no eran sólo el tono y el tenor que presentó ante nosotros. Los escritos de Rav Yitzi están repletos de estos mensajes y dada su condición y el esfuerzo necesario para producirlos, no podrían ser más auténticos y convincentes.

Por ejemplo, él escribió algunos pensamientos que fueron compartidos en su nombre por su hijo hace unas cuantas semanas en la convención anual de Jabad frente a más de 5.800 personas:

Algo que he aprendido a partir de mi experiencia es que no hay casi ninguna persona que no tenga dificultades. Puede que sea salud, dinero, Shalom bait, shidujim, hijos u otra cosa. En mi caso es algo obvio e imposible de ocultar, así que estoy en exhibición. Pero eso no significa que sus dificultades sean menores.

Tienes que saber que cualquier cosa que debas enfrentar viene directamente de Hashem. Eso significa que Él desea algo de ti que sólo puedes concretar a través de tu dificultad. Esto no significa que tu misión y tu propósito tengan que terminar, sino que te piden algo más, una nueva etapa de tu propósito y de tu misión. No tienes que luchar contra eso, sino encontrar una forma en la que tu dificultad te lleve al siguiente nivel…

Esto es ser positivo frente a cualquier desafío, no sólo para enfrentarlo o aprender del desafío, sino para usar tu dificultad para elevarte a ti y a tu familia a alturas previamente inimaginables, e incluso más, para usar tus dificultades como una plataforma para elevar a los demás. Porque no hay nada mejor que elevar el espíritu de otro judío.

Cuando me hicieron los primeros estudios, me dieron un diagnóstico devastador: “Tienes parálisis bulbar progresiva”.

Yo no entendí lo que el médico me decía, así que le pedí que me lo explicara. Él dijo: “Es muy grave, vas a ir perdiendo tus músculos y quedarás paralizado. Es la forma más agresiva de la enfermedad. Te quedan dos años de vida”. Como pueden imaginar, eso me sacudió profundamente.

Al salir del consultorio estaba solo, caminaba por el corredor vacío y estallé en llanto. Cuando logré controlarme, salí del edificio y vi que una persona tuvo una convulsión y cayó al suelo. Yo corrí a ayudarlo y en ese momento comprendí que todavía podía hacer muchas cosas.

En ese mismo momento decidí que no importaba cuáles fueran los resultados de los futuros “estudios”, iba a mantenerme positivo y a encontrar una forma de marcar una diferencia. No podía imaginarme cuán alto me iba a llevar esa forma de pensar.

Vivimos en un mundo de oscuridad, con demasiadas personas enfrentando sentimientos de desesperanza e impotencia. En los días de Janucá tratamos de alejar la oscuridad de la negatividad con la luz de la fe y de la esperanza. Durante ocho días nuestro mandato es iluminar el mundo con gratitud, alegría y fe. Durante ocho días nuestra misión es publicitar los grandes milagros de Dios y a través de ellos recordar el poder ilimitado de Dios y Su capacidad para intervenir en nuestras vidas y traernos la redención personal y bendiciones.

Hace varios años, la familia de Rav Yitzi encontró una vieja tarjeta de memoria USB y allí había una canción original que él había compuesto. No es sorprendente que él la llamara “Shine a Little Light” o 'Haz brillar una pequeña luz', en la que nos alienta a hacer del mundo un lugar un poco más brillante. Varios músicos judíos muy conocidos trabajaron juntos para producir una maravillosa versión de la canción y un video musical en tributo a Rav Yitzi.

Rav Yitzi con su familia

Aunque Rav Yitzi Hurwitz sólo se puede comunicar a través de sus ojos, continúa inspirando con su espíritu indómito, su coraje, su fe y la alegría de su alma. Él es la prueba de que hay personas que pueden moverse y todos sus sistemas funcionan, sin embargo sólo derraman oscuridad, pero uno puede estar completamente paralizado y limitado y de todas formas llenar el mundo con luz.

Este año en Janucá no encendamos solamente la luz de la menorá. Encendamos el mundo con bondad, positividad, fe y los mensajes eternos de la Torá.


Los costos médicos de Rav Yitzi son enormes. Si deseas ayudar a su familia a cuidarlo y a permitirle continuar difundiendo su luz, por favor considera hacer una contribución aquí: https://run4yitzi.com/