Kirk Douglas falleció a los 103 años. El legendario actor era una de las últimas estrellas de los “años dorados” de Hollywood. He aquí siete hechos judíos poco conocidos sobre Douglas y su carrera estelar.

Una infancia judía

Al nacer, Kirk Douglas recibió el nombre Isser Danielovitch. Sus padres, Herschel y Byrna, emigraron de Rusia a los Estados Unidos en parte para que el padre de Douglas pudiera escapar del servicio militar obligatorio en el ejército del zar. La familia se asentó en el pequeño pueblo de Ámsterdam en Nueva York, cerca de Albany. Douglas nació el 9 de diciembre de 1916 y era el único varón de sus siete hijos. Él y sus hermanas crecieron en un hogar en el que se hablaba en ídish.

Los principales empleadores del pueblo eran las fábricas textiles, pero allí se negaban a contratar judíos. El padre de Douglas trabajó como ropavejero: compraba y vendía pedazos de tela y ropa vieja. “Incluso en la calle Eagle, en la parte más pobre del pueblo, donde todas las familias tenían dificultades económicas, el ropavejero estaba en el nivel más bajo de la escalera… Y yo era el hijo del ropavejero”, contó Douglas.

Douglas recordó que a pesar de la pobreza de su familia, siempre trataron de ayudar a los más necesitados. “A veces no teníamos suficiente para comer, pero alguien llamaba a la puerta y era un vagabundo pidiendo comida. Mi madre siempre les daba algo. Mi madre me dijo: ‘Debes ayudar a los demás’. Eso es algo que me quedó grabado”.

Douglas trabajó en múltiples trabajos cuando todavía estaba en la escuela. Él estima que probablemente tuvo 40 trabajos antes de llegar a la universidad. El antisemitismo era una amenaza constante. “En cada esquina los niños te pegaban”, recordó. Él era tan brillante que los miembros de la pequeña y pobre comunidad judía de Ámsterdam consideraron unir sus recursos para enviar a Douglas a una escuela rabínica, pero Douglas se negó. “Desde que estaba en segundo grado quise ser actor”, explicó.

El primer judío presidente del Consejo Estudiantil

Al terminar la escuela secundaria, Douglas viajó haciendo autostop a Canton, Nueva York, donde pidió un préstamo para asistir al colegio Sarah Lawrence. Allí fue cuando Douglas descubrió la actuación, trabajando en un teatro regional. Durante el año lectivo era un luchador estrella, pero lo rechazaban de las fraternidades por ser judío. Eventualmente Douglas se convirtió en el presidente del Consejo Estudiantil, la primera vez que un judío ocupó ese puesto en el colegio Sarah Lawrence.

Producciones Byrna

Muy pronto Douglas encontró la fama en Hollywood. Su primera gran aparición fue en 1946 en el clásico El extraño amor de Marta Ivers, en donde representó a un debilucho que presenciaba un asesinato. En su apogeo, Douglas llegó a aparecer en tres películas al año, a menudo con algunos de los nombres más importantes de Hollywood.

Douglas en “Senderos de Gloria”

En 1955 estableció su propia compañía productora y en honor a su madre la llamó Producciones Byrna. Producciones Byrna produjo algunas de las películas mejor recibidas de Douglas, incluyendo Senderos de gloria (1957), Espartaco (1960) y Siete días de mayo (1964). Posteriormente Douglas compartió un recuerdo atesorado con un periodista del Hollywod Reporter: “Pienso en mi madre, que no podía leer ni escribir, una campesina rusa. La llevé en una limusina a Times Square, detuve el auto y (señalando un letrero gigante) le dije: ‘¿Lo ves, Ma? ¡BYRNA PRESENTA LOS VIKINGOS!’. Mi madre dijo: ‘¡América, que tierra maravillosa!’”.

Grandes filántropos

Douglas y su segunda esposa, Anne, se convirtieron en una de las principales parejas de filántropos de Hollywood. Ellos establecieron la fundación Douglas y donaron aproximadamente cien millones de dólares a causas de caridad. Los beneficiarios incluyen parques de juegos en áreas pobres de Los Ángeles y Jerusalem, sinagogas y el Teatro Kirk Douglas en el edificio de Aish HaTorá en Jerusalem, donde se difunden películas educativas sobre los judíos y el judaísmo a quienes visitan la ciudad vieja.

El compromiso con el estudio judío

Durante gran parte de su vida, Douglas no fue observante religioso. Ni su primera esposa, Diana Dill, ni la segunda, Anne Buydens, eran judías, y durante muchos años pareció que Douglas no le daba importancia a su identidad judía, aunque siempre fue cuidadoso de ayunar en Iom Kipur.

Eso cambió en 1991, cuando resultó gravemente herido en un accidente de helicóptero. Dos hombres más jóvenes murieron y Douglas sufrió graves heridas en la espalda: su columna vertebral se comprimió 7,5 centímetros. Al estar en el hospital acostado y con terribles dolores, Douglas comenzó a pensar en su vida. Pensó que el significado que buscaba parecía estar en el judaísmo. “Llegué a creer que me había salvado porque nunca había llegado a entender lo que significaba ser judío”, afirmó.

Douglas comenzó a estudiar Torá e incluso tuvo una segunda celebración de su bar mitzvá a los 83 años.

Un autor judío

Además de su carrera estelar, Douglas también escribió doce libros (uno junto con su esposa Anne), incluyendo algunos sobre temas judíos. En 1997, Douglas publicó The broken mirror (el espejo roto), una novela sobre el Holocausto dirigida a lectores jóvenes. En 1999 publicó Young Heroes of the Bible (Los jóvenes héroes de la Biblia), en donde relata para los niños historias de los Cinco Libros de Moshé.

El hijo redescubre su herencia judía

Michael, el hijo de Kirk Douglas, habló en público sobre su conexión con su herencia judía. En el 2015, escribió sobre una experiencia terrible que tuvo su hijo Dylan al estar de vacaciones en España: otro huésped del hotel, al ver la estrella de David que Dylan llevaba en su cuello, comenzó a gritarle. Michael enfrentó al hombre y le señaló que no era correcto atacar a un niño que lleva un símbolo judío. “Después me senté con mi hijo y le dije: ‘Dylan, acabas de sentir por primera vez el antisemitismo’”.

Kirk Douglas con Rav Nóaj Weinberg en la inauguración del Teatro Kirk Douglas en Jerusalem

Michael escribió sobre sí mismo cuando era un niño: “Con poco conocimiento de lo que significa ser judío, descubrí que defendía apasionadamente al pueblo judío. Ahora… tuve que defender a mi hijo. Entendí que el antisemitismo es como una enfermedad que se duerme y vuelve a despertar con el siguiente desencadenante político”.

En el 2015, Michael Douglas recibió el Premio Génesis en Jerusalem. A veces llamado el “Premio Nobel Judío”, este premio viene con una recompensa económica que Michael donó a Jewish Funders y a Hillel Internacional, la fundación que se dedica a la vida judía en los campos universitarios. Al aceptar el premio, Michael se refirió a su padre Kirk, quien en ese momento tenía 97 años y estaba sentado en la audiencia. Al hablar de su amor por la herencia judía, Michael señaló que era algo que “está profundamente grabado en mis genes”, porque lo recibió de su amado padre.

Cuando el 5 de febrero del 2020 se anunció el fallecimiento de Kirk Douglas, las palabras del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, representaron los sentimientos de muchas personas. Él dijo: “Israel guarda luto por la muerte de Kirk Douglas, un actor legendario, un judío orgulloso y un gran amigo del pueblo judío”. Todo el mundo judío está de duelo por el fallecimiento de Douglas, un actor talentoso que no temió comenzar a explorar qué significa ser judío, ni siquiera a una edad avanzada.