“No temas ser diferente, no temas que la gente te señale y hable de ti. La verdad es que a la gente le gusta esa diferencia”.

Alexandre Elicha (43 años), ícono de estilo, director creativo y cofundador de The Kooples, se inclina hacia adelante, con los brazos cómodamente posados sobre sus rodillas, las manos entrelazadas y su distintivo sombrero negro levemente ladeado.

Sus palabras parecen bastante sensibleras, incluso un cliché para alguien con el pedigrí de estrella de rock de Elicha, cuya extravagante vestimenta combina la elegancia tradicional y el chic parisino con un corte de rock and roll londinense. Tampoco podemos olvidar que sus 12 colecciones anuales alteraron el ciclo tradicional de la moda verano/invierno.

Pero en el contexto de su destacable historia espiritual, sus palabras no son nada extrañas.

Alexandre Elicha

Alexandre Elicha y sus hermanos Laurent y Rafael fundaron The Kooples hace 15 años. Sus padres son los fundadores de otra famosa línea de ropa, Comptoir des Cotonniers, y trabajaron con Jean Paul Gaultier.

Los hermanos crecieron en Toulouse, al sur de Francia. Aunque no eran observantes, sus padres eran judíos sumamente tradicionalistas, para quienes las noches del viernes eran especialmente importantes.

“Toda la familia cenaba junta. Recuerdo que lo disfrutaba mucho. Pero cuando tenía 16 años descubrí que la noche del viernes era el mejor momento para salir de fiesta”.

Como un adulto joven, Alexandre no estaba muy seguro de lo que quería hacer consigo mismo. “Dudaba qué camino seguir en mi vida. Me faltaba una dirección”.

El padre de Alexandre, Tony, durante muchos años ocupó puestos de liderazgo en la comunidad judía de Toulouse y fue vicepresidente de una de las principales organizaciones administrativas de los judíos de Francia, el Consistoire de París. Él tenía una propuesta: iban a viajar juntos a Israel para encontrarse en Benei Brak con el sabio Rav Aharón Leib Steineman, quien podía llegar a ayudarlo.

“Mi padre me dijo: ‘Este rabino conoce a las personas, él puede sentir quién eres y darte buenos consejos’. Yo no estaba demasiado convencido, pero la oportunidad de viajar con mi padre era demasiado buena como para desaprovecharla”.

Alexandre recuerda claramente la experiencia.

“Llegamos a una casa pequeña. Había libros por todas partes. En todas partes. No los libros que uno tiene en su biblioteca, libros que se estudian todo el tiempo. Yo le dije al Rabino: ‘mi padre quiere que me dedique a la industria de la moda’. Él tomó un libro que había a su espalda, se concentró profundamente en una palabra y me dijo simplemente: ‘¡Debes seguir a tu padre’”.

La experiencia le dejó una profunda impresión.

“Sus pocas palabras, sus increíbles ojos, su sombrero, todos los libros que lo rodeaban. Fue una experiencia sumamente auténtica. Allí había algo intensamente real”.

Alexandre no fue el único que se emocionó con el encuentro. Al regresar a su hogar, Tony Elicha anunció a su familia que iba a comenzar a observar el Shabat. Alexandre asumió su propio compromiso: él iba a comenzar a ponerse tefilín.

“No había visto mis tefilín desde mi bar mitzvá (en ese momento, Alexandre tenía 26 años). Abrí el estuche y me estremecí. Los amé de inmediato. Esas pequeñas cajas, tan negras, tan misteriosas… tan rock and roll”.

“Me los quería dejar puestos todo el día. No entendía qué había dentro de esas cajas, pero mi primer contacto fue estético, y me encantó”.

Un mes más tarde, Alexandre partió hacia Ibiza (“una isla muy extraña en la que puedes pasártela de fiesta y volverte loco”) con su hermano Laurent. Era un peregrinaje que los hermanos hacían dos o tres veces al año. Sin embargo, esta vez Alexandre empacó su tefilín y su sidur.

“El domingo a la tarde, antes de ir a un club gigantesco, yo me coloqué los tefilín en mi hotel. Mi hermano me vio y me dijo: ‘Dame los tefilín, yo también me los voy a poner’”.

Más tarde, en el club, tuvo lugar la epifanía.

“Ambos lo sentimos en el mismo momento. Tuvo la fuerza y la claridad de un mensaje directo de Dios: íbamos a cuidar Shabat allí mismo, en Ibiza”.

Como era de esperar, “el primer Shabat que cumplimos en Ibiza” fue muy sencillo. Sin tener acceso a vino kasher, hicieron kidush sobre el pan. El viernes, en las primeras horas de la tarde, fueron a un restaurant y pagaron por adelantado su comida. Pero en el curso de las 25 horas, en medio de la paz y la tranquilidad recién descubierta, sintieron que se abrían las vastas expansiones de sus mentes.

“Pasamos todo el día hablando y pensando, hablamos sobre el mundo, sobre el judaísmo y sobre Dios. Aprovechamos ese tiempo para pensar sobre nuestras vidas, sobre la vida previa y el futuro. La vida es tan mágica. Todos lo olvidamos. Estamos demasiado ocupados con el trabajo, corriendo de un lado a otro, con nuestras responsabilidades. Shabat es un buen momento para recordarlo. Y en ese Shabat en Ibiza nosotros lo recordamos”.

Al regresar a Toulouse, los hermanos se zambulleron en su tradición. Alexandre agregó la observancia del Shabat a su rutina diaria de tefilín, y ambos comenzaron a estudiar Torá de forma regular.

Poco después los hermanos abrieron The Kooples, con Alexandre responsable de la ropa de hombres, Laurent dirigiendo la sección femenina y Rafael responsable de promover la marca.

Como dice Alexandre; “los tres queríamos crear algo juntos”.

Comenzaron con cinco negocios en París y muy pronto abrieron otros en Lille, Toulouse, Strasbourg, Aix-en-Provence, Rouen y Dijon, así como diversas boutiques por toda Francia.

Hoy hay casi 400 comercios en todo el mundo, desde Johannesburgo a Sídney, Seúl y Beirut. Como es digno para su estética de rock and roll, ellos crearon modelos para Iron Maiden, The Who y Metallica, y colaboraron con Pete Docherty y Emily Ratajkowski. También se expandieron a la creación de joyas, relojes y accesorios de moda.

En su rol como director artístico, Alexandre constantemente viaja de un país a otro. Un día está en Miami y unos pocos días más tarde en Milán. Una semana obtiene su inspiración de la cultura callejera en París, y a la semana siguiente está sentado en una cafetería en Nueva York o visitando pequeñas tiendas de ropa en Tokio.

Lo único que lo mantiene conectado a la tierra es el Shabat.

“Vivimos en un mundo muy loco. El trabajo es loco. Uno corre de un lugar a otro, estamos todo el tiempo en el teléfono y si no en la computadora. Cuando llegamos a casa, a veces seguimos trabajando. Pero incluso si no lo hacemos, nuestro espíritu sigue conectado con el trabajo. Es difícil tener un tiempo adecuado para nuestros hijos, nuestra esposa, nuestros amigos.

“Uno piensa que está conectado con el mundo a través de las 24 horas que recibe noticias, a través de Instagram y Facebook. Uno piensa que está conectado con sus amigos y con su familia. Pero en Shabat entiendes dos cosas: uno, que en verdad no estás conectado durante la semana, y dos, que la verdadera conexión está en el Shabat, cuando apagas tu teléfono y tu computadora, cuando no vas de compras, cuando dejas las cosas de lado. En Shabat es cuando sientes verdadera conexión antes que nada contigo mismo, y con la gente que te rodea, con la gente que amas.

“Todo el mundo necesita esto. Es algo mágico. Porque cuando vuelves a comenzar la semana después del Shabat, es una semana diferente. Cuando tienes un momento para detenerte de tu vida loca, la semana es mejor. Tienes más fuerzas, más espíritu, más conexión, Ves las cosas con una perspectiva diferente. Ves a la gente diferente.

“Yo estoy en la industria creativa, creo ropa, nuevas tendencias, nuevas cosas. Pero no puedes crear cada día. A veces simplemente necesitas detenerte”.

Alexandre afirma que sus colegas y amigos no judíos se sienten intrigados, incluso envidiosos, sobre su observancia del Shabat. Y al parecer no es sólo el Shabat.

Los hermanos Elicha con los tzitzit negros

“Mis colegas me ven sumergido en mis libros, calmo, espiritual, concentrado, y les encanta, todos desean lo mismo. Incluso mis tzitzit (negros). A mis compañeros de trabajo les encantan. Piensan que son muy atractivos. También quieren tenerlos. Como dije, a la gente le gusta lo diferente.

“Por lo tanto, si eres judío, sé tú mismo, estudia tu historia, estudia el significado y las mitzvot. Es maravilloso, es increíble. Puedes dedicarte a la moda o trabajar en lo que sea y cuidar el Shabat, cumplir las mitzvot. No hay ningún problema, puedes hacerlo”.

Alexandre asegura que una buena forma de comenzar es el Shabat Project.

“El Shabat Project es sólo un Shabat. El Shabat es lo que está de moda en el mundo. Hazlo. Cambiará tu vida”.


Este año, el Shabat Project Internacional tendrá lugar en todas las ciudades del mundo el 15-16 de noviembre.