Si hubiera estado en el hospital Salem en Illinois el 1 de octubre de 1987, cuando nació una niña sin piernas, mi corazón se hubiera encogido de lástima por esa pobre niña, y mi mente se habría quejado por la injusticia de su destino. Su deformidad era tan grotesca que sus padres decidieron dejarla en el hospital.

Tres meses más tarde, Sharon y Gerald Bricker decidieron adoptar a la beba. Los Bricker ya tenían tres hijos de entre 10 y 14 años. Posteriormente Sharon explicó: "Me dolió que dejaran a una pequeña niña en el hospital, y que ella no tuviera piernas. Pensé que ella necesitaba una familia que la amara y la cuidara". La llamaron Jennifer y la llevaron a su hogar en Hardinville, un pueblo tan pequeño de Illinois que ni siquiera tiene un semáforo.

Gerald era carpintero. Sharon había trabajado en una panadería, y en el momento que adoptaron a Jen estaba todo el día en la casa. ¿Qué clase de pareja adopta a un bebé sin piernas? Una pareja que quiera dar, amar y nutrir. Y eso fue lo que hicieron.

Si nunca te limitan, entonces piensas: "puedo hacer cualquier cosa". Y ella lo hizo.

Jennifer creció en un hogar repleto de amor y risas. Sus hermanos mayores la adoraban. Pero ni sus padres ni sus hermanos la sobreprotegieron. "No puedo" no formaba parte del vocabulario de los Bricker. Como Jennifer dijo luego: "Si decides hacer algo, puedes hacerlo. Si nunca te limitan, entonces piensas: 'puedo hacer cualquier cosa'".

Y ella lo hizo. Junto a sus tres hermanos mayores, ella trepó árboles, se paró de cabeza, hizo flip flaps, y saltó de lugares altos. Usando sus fuertes brazos, jugó softbol, básquetbol y voleibol, y adquirió destreza en gimnasia y acrobacias. Sus padres constantemente la alentaban, a veces adaptando equipamientos para que Jen pudiera jugar un deporte particular. Cuando Jen quiso patinar, sus padres idearon unos patines que podía sujetar a sus manos.

Cuando Jen estaba en segundo grado, les anunció a sus padres que quería ser una gimnasta atlética. Su ídolo era Dominique Moceanu, una pequeña gimnasta a quien Jen observaba ávidamente por televisión. En 1995, a los 13 años, Dominique Moceanu se convirtió en la gimnasta más joven que ganó el Campeonato Nacional de los Estados Unidos. En la Olimpiada de Atlanta de 1996, a los 14 años, Dominique ganó una medalla de oro con el resto de los miembros de los "siete magníficos", el equipo de gimnasia de los Estados Unidos. Jen se sintió inspirada observando a Dominique, la más joven y menuda del equipo, una verdadera campeona.

Sharon y Gerald inscribieron a Jen en una clase de gimnasia y luego en una de acrobacias. Durante los cuatro años siguientes Jen ganó varias competencias de acrobacias. A los 12 años se convirtió en la campeona del estado de Illinois en acrobacias. También compitió en tres encuentros nacionales y una competencia olímpica juvenil.

Yo no soy discapacitada. La silla de ruedas sólo es para evitar que me ensucie.

Con su actitud positiva y optimista y su fuerte autoestima, Jen siempre fue aceptada por sus compañeros en la escuela. Durante los primeros grados, cada vez que un niño la observaba o le preguntaba dónde estaban sus piernas, Jen le respondía con seguridad: "Dios me créo de esta forma".

Una vez, un niño de su clase se refirió a ella como "discapacitada".

"Yo no soy discapacitada", le respondió Jen sorprendida.

"Pero usas una silla de ruedas", declaró el niño para probar su punto.

Con el disgusto de una adolescente que fue insultada, Jen le respondió: "Eso es sólo para evitar que me ensucie".

Conocer a su familia biológica

Jen siempre supo que era adoptada. Cuando tenía 16 años le preguntó a su madre si tenía alguna información sobre sus padres biológicos. Sharon sacó los documentos de la adopción. Se suponía que debía ser una adopción cerrada, pero por un error técnico el nombre de sus padres biológicos aparecía en la parte superior de una página. El nombre era "Moceanu".

La hermana biológica de Jen era la ganadora de la medalla de oro, Dominique Moceanu.

Cuatro años más tarde, Jen le escribió a Dominique: "Toda mi vida fuiste mi ídolo, y resultó que también eres mi hermana. No podía creerlo. Mi tío es un investigador privado jubilado, y él se puso en contacto con Dimitri, tu padre. Mi tío habló con tu padre y él no negó que yo fuera su hija biológica, pero después de eso no devolvió las llamadas de mi tío. Así que dejamos de tratar de ponernos en contacto contigo, porque no quería parecer pesada. Quería hacer esto de la forma correcta".

Como le preocupaba que Dominique pensara que ella estaba loca o que trataba de aprovechar la fama de una celebridad, Jen esperó cuatro años para "hacerlo de la forma correcta". Jen copió todos los documentos relevantes, y agregó fotografías, en las que era obvio su semejanza a Christine, la hermana menor de Dominique. Jen también escribió una carta muy larga y emotiva. Posteriormente, Dominique dijo que "Jen puso su corazón dentro del sobre y se lo envió a una persona completamente desconocida".

La reacción de Dominique fue de sorpresa y de enojo hacia sus padres por haberle ocultado ese secreto durante 20 años. De pequeña, Dominique siempre añoró tener hermanos. Ella no tenía idea que cuando tenías seis años sus padres habían abandonado un bebé en el hospital. Cuando Dominique tenía ocho años, nació su hermana Christina. "Yo la amé desde el día en que nació", escribió Dominique en su autobiografía "Off Balance". "Para mí, Christina era todo. Estaba feliz de tenerla".

Después de recibir el paquete de Jen, cuando Dominique enfrentó a su padre, él le dijo que eran inmigrantes pobres, sin seguro médico, y que un médico romano que estuvo en el parto les dijo que criar a un niño discapacitado implicaría grandes gastos médicos. Entonces decidió que no podrían pagar sus necesidades y dieron a la niña en adopción. Eso era todo.

La madre de Dominique, le contó con dolor lo que había ocurrido:

"Tu padre dijo que nuestra beba había nacido sin piernas. Yo nunca la vi. Nunca la sostuve, nunca la toqué, nunca sentí su perfume. Estaba desesperada por conocerla, pero tu padre me dijo que debíamos entregarla, y así fue… Ya conoces a tu padre. Una vez que decide algo, el tema está cerrado" (Off Balance: A Memoir, pág. 23)

Dos infancias muy diferentes

De hecho, Dominique conocía a su padre. Dimitri Moceanu, nacido y educado en Rumania durante la opresiva era comunista de Ceausescu, era un esposo y un padre abusivo y controlador. Inmediatamente después de casarse con Camelia, que tenía 19 años, inmigraron a los Estados Unidos. Nueve meses más tarde nació Dominique.

Detrás de los reflectores acechaba una sombra oscura y amenazadora. El padre de Dominique era un abusador.

En 1996, después de haber ganado una serie de campeonatos de gimnasia, Dominique, de 14 años, se había convertida en una de las figuras favoritas de los Estados Unidos. Apareció en Vanity Fair, y su primera autobiografía: Dominique Moceanui: An American Champion, llegó al séptimo puesto en la lista de libros más vendidos del New York Times.

Pero detrás de los reflectores acechaba una sombra oscura y amenazadora. El padre de Dominique era el clásico abusador: controlador, violento y con tendencia a sufrir ataques de furia. Como Dominique lo describió en sus memorias:

Como padre y esposo, él dirigía nuestro hogar con puño de hierro. Él tomaba las decisiones y nosotras las obedecíamos, sin que nadie explicara nada… Durante mi infancia, la vida en mi casa fue turbulenta en los mejores momentos. La ira y los ataques de enojo de mi padre influían sobre toda la familia. Nosotras (ella, su madre y su hermana), a menudo nos escondíamos en diferentes habitaciones. Prácticamente no puedo recordar ninguna festividad en la que mi padre no hiciera una escena o creara alguna clase de caos. Todo el tiempo caminábamos de puntillas. (Off Balance: A Memoir, página 21)

A los 17 años. Dominique huyó de su hogar y pidió ser "emancipada", estar legar y económicamente independizada de sus padres. Resultó que su padre había tomado casi todas sus ganancias post olímpicas de shows y patrocinios, casi un millón de dólares. Los procedimientos judiciales dejaron a Dominique libre, pero se sintió culpable, dolorida y humillada porque los medios de comunicación declararon: NIÑA MALCRIADA SE DIVORCIA DE SUS PADRES.

A los 26 años, cuando estaba esperando su primer bebé, Dominique descubrió que tenía una hermana de la que nunca había oído. Las partes más impresionantes de su autobiografía son las comparaciones entre la infancia traumática que ella sufrió y la infancia feliz de la que disfrutó Jen:

De acuerdo a lo que describe Jen, su hogar era estable, repleto de amor y apoyo. Ella dice que sus padres tenían pequeñas discusiones y peleaban de vez en cuando como cualquier otra familia, pero siempre "hablaban" de sus problemas, por lo que nunca había tensión en el hogar.

Las palabras de Jennifer me quedaron grabadas. Cuando era pequeña, lo que más deseaba era que mis padres hablaran más. La mayoría de mis recuerdos son de Mama y Tata discutiendo cuando no estaban de acuerdo o directamente sin dirigirse la palabra. En nuestro hogar, los momentos tensos era mucho más habituales que los momentos pacíficos. Gran parte de los recuerdos de infancia de Christina y los míos están plagados de miedo, tristeza, y ocasionales amenazas de violencia. Cuando pienso en esos momentos tan dolorosos, me alegra que Jennifer haya tenido una vida hogareña tan positiva, y no puedo dejar de pensar que el hogar de los Bricker era un lugar mucho mejor que el mío para que Jennifer creciera…

Durante nuestra primera charla, pensé: "Gracias a Dios que alguien la estaba cuidando, para que no tuviera que sufrir como Christina y como yo". (páginas 102-103).

El 1 de octubre de 1987, en un hospital en Salem, Illinois, nació una beba sin piernas. Su hermana, que nació intacta, se convirtió en una chaperona olímpica de gimnasia deportiva, con mucha fama y riqueza. ¿Cuál de las dos tuvo una vida con mayores bendiciones? ¿Y cuál vida tuvo más maldiciones?