1. Prepárate para estar en el estado mental adecuado para la plegaria

Recuerda algunas de las creencias básicas del judaísmo:

Dios me ama. Yo soy Su hijo.

Dios tiene el poder de darme todo y sólo quiere aquello que es bueno para mí.

Él quiere tener una relación cercana conmigo y espera mi plegaria.

Él no me ha olvidado ni está ocupado con otros asuntos.

Dios hizo esta situación a mi medida, (todo lo que me falta es) para mi beneficio.

Tengo todo lo que necesito. Necesito todo lo que tengo.

A través de la plegaria nos convertimos en recipientes adecuados para la bendición.

Si te cuesta rezar, ¡reza pidiendo poder rezar!

2. Comienza con gratitud

Comienza tu sesión de plegaria con gratitud.

Dios, gracias por todo lo que me has dado.

Gracias por todo lo que marcha bien en mi vida.

Comprendo que mi vida está repleta de bendiciones.

Sé que tienes una buena razón para lo que estoy viviendo, a pesar de que no la entiendo y a pesar de que me resulta muy difícil.

Sé que estás conmigo en mi dolor y estoy agradecido por eso.

Si este dolor me ayuda a corregir mi alma o a expiar, entonces también te agradezco por eso.

3. Habla con Dios respecto a por qué piensas que tienes que enfrentar este problema en particular

Si no tienes idea, pídele a Dios algunas pistas.

Si tienes ideas, entonces habla de ellas.

Pídele a Dios una respuesta. Pídele que te ayude a ir por el camino correcto.

Por ejemplo, si esperas hace mucho tiempo encontrar a tu pareja, aquí hay algunas preguntas sobre las que puedes conversar con Dios:

¿Acaso tomé malas elecciones en lo que respecta a las relaciones entre hombres y mujeres?

¿Me siento atraído hacia la "clase incorrecta"? ¿Por qué?

¿Cuáles son algunos aspectos positivos para mi vida del hecho de que todavía no me haya casado?

¿Para qué otras cosas importantes he tenido tiempo?

¿En qué aspectos crecí y no hubiera podido hacerlo de haber estado ocupado con una relación?

A veces, Dios nos hace esperar por algunas cosas para que recemos por ellas y nos acerquemos a Él. Algunas personas nunca descubrirían a Dios si recibieran de inmediato todo lo que desean.

Pídele a Dios que te ayude a crecer en claridad y en tus cualidades personales como respuesta a este desafío, para poder acercarte más a la mejor versión de ti mismo.

4. Pregúntate a ti mismo: ¿por qué quiero esto por lo que estoy rezando? ¿Puedo purificar de alguna manera mis motivos?

¿Por qué quiero este trabajo? ¿Esta promoción? ¿Ir a esta escuela en particular? ¿Por qué quiero estar casado? ¿Con qué propósito superior del matrimonio puedo conectarme?

¿Por qué quiero tener mejor salud, más dinero, un hijo?

¿Qué haré con estas bendiciones si me las otorgan?

5. Toma consciencia de tus sentimientos negativos y pídele a Dios ayuda para superarlos.

¿Siento enojo por mi problema? ¿Resentimiento?

¿Siento que me estafaron, que no es esta la vida que me merezco?

¿Siento envidia de otros que tienen lo que yo no tengo?

Transforma tus sentimientos en una plegaria:

"Dios, no quiero ser una persona enojada/resentida/envidiosa.

Ayúdame a alegrarme sinceramente por mis amigos cuando se comprometen, cuando tienen hijos, cuando compran la casa de sus sueños, cuando hacen un viaje tras otro, cuando tienen mejores matrimonios (uno nunca sabe realmente), cuando reciben el mejor trabajo, cuando sus hijos entran a la mejor escuela.

Ayúdame a no sentirme enojado contigo ni a sentir que me quitan algo a lo cual tengo derecho".

6. Toma la decisión de cambiar algo para darle más fuerza a tu plegaria

Trata de cambiar algún comportamiento relacionado para mostrarle a Dios que eres serio.

Por ejemplo, enfrenta con más seriedad las citas. No salgas con alguien sólo para divertirte. No salgas con alguien que sabes que probablemente no es bueno para ti. Evita los comportamientos sexuales que enturbian tu capacidad de pensar con claridad.

7. Apela a la infinita misericordia y compasión de Dios.

Por favor, respóndeme, no porque piense que lo merezco ni que me lo he ganado, sino porque Tú eres un Dios de compasión y misericordia. Dios, te pido un regalo gratuito.

8. Pídele a Dios estar feliz con lo que sea que Él decida para ti.

Si la respuesta es no o todavía no, por favor ayúdame a aceptar que eso es lo mejor para mí en este momento.

9. No dejes de rezar.

Si no ves los resultados de inmediato, no te des por vencido. Pídele a Dios que te ayude a no sentirte desalentado y a seguir teniendo fuerzas y el deseo de rezar.

Mantente conectado a la Fuente de todas las bendiciones.

10. Agradécele a Dios por el privilegio de hablar con él.

Sintonízate con lo increíble que es tener una audiencia privada con el Creador del universo.

Recuerda que el propósito fundamental de la plegaria es conectarse con Dios. Recibir lo que deseas es algo secundario.