Mis padres siempre hablan de política y de Israel y todo parece tan atemorizante en este momento, es como si el mundo estuviera patas para arriba. Siento miedo y tristeza. Siento que quizás el mundo en el cual voy a vivir va a estar lleno de violencia. Estoy preocupado de que los árabes van a atacarnos dondequiera que estemos, tal como lo hacen en Israel y en Francia. Además, soy sólo un adolecente. ¡Tengo 14 años! ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Acaso hay algo que pueda hacer? ¿Tienes alguna idea para mí? ¿Cómo puedo hacer para borrar estos horribles pensamientos de mi cabeza y sacar estos terribles sentimientos de mi corazón?

Respuesta de Lauren Roth

A pesar de que "sólo eres un adolecente", todos tenemos las mismas preguntas que tú tienes. Todos estamos pensando: no soy el presidente; no soy el embajador; no soy el general de ningún ejército. ¿Qué puedo hacer? ¿Qué se supone que debo hacer?

Además de eso, todos nosotros —al ver lo que ocurre en el mundo— tenemos miedo y sentimos tristeza y nos preguntamos qué tipo de mundo nos depara el futuro.

Así que todo lo que sientes es, desafortunadamente, absolutamente normal.

¿Qué podemos hacer al respecto?... Unas cuantas cosas.

Primero que todo, debemos entender que Dios es quien maneja el mundo, este loco y enredado mundo en el que los buenos son demonizados y los malvados son glorificados; un mundo en el que los titulares noticiosos reportan que "un palestino fue muerto" y no mencionan que primero apuñaló a una persona inocente que iba caminando por la calle. Lo que está ocurriendo no es "violencia azarosa", es violencia monitoreada muy de cerca, monitoreada por un Dios que sabe lo que ocurre, un Dios que entiende el funcionamiento interno de la gente, y —más importante que todo—, un Dios que te ama. Dios maneja este mundo, sabe lo que ocurre en él y cualquier cosa que no está en nuestro control, sí está en Su control. Nadie espera que seas el presidente, el embajador o el general del ejército. Simplemente debes ser tú y darte cuenta que Dios es el Amo del Universo; Él es quien maneja las cosas. Eso por sí mismo debería proporcionarte al menos un poco de consuelo.

¿Qué podría querer Dios de nosotros en este momento? De seguro quiere nuestros rezos. Rezos para que triunfe el bien y el mal desaparezca del mundo. Y rezos para que la gente buena de este mundo sea protegida del mal.

¿Qué más podría querer Dios de nosotros? Probablemente que hagamos el bien, donde sea que estemos.

Hoy escuché una conversación. Era algo así:

"Eres una basura de ser humano".

"Bueno, tú eres detestable y deplorable".

"Tú no eres NADA".

Eso de seguro no es lo que Dios quiere de nosotros. Nuestro trabajo es hacer el bien donde quiera que vayamos. Reconocer la chispa divina que hay en cada ser humano, y respetar a cada una de las personas con las que tenemos contacto. Saludar al cajero del banco, agradecerle a la señora de la verdulería, darle la mano a nuestro vecino en señal de amistad y camaradería, darnos cuenta de que cada persona es un hijo de Dios.

Ayer hubo dos cosas que me hicieron llorar.

Una de ellas, fue una frase que escuché en la canción Escrito en las estrellas: "¿Alguna vez has estado tan hambriento que no te pudiste quedar dormido?". Me recordó la tristeza, la oscuridad y el sufrimiento que hay en el mundo.

Y, por otro lado, la segunda cosa que me hizo llorar fue el video que recibí de el Shabat Project, "El mundo hizo Havdalá". El video, que tenía como música de fondo una hermosa y tradicional melodía de finalización de Shabat, con grupos de gente alrededor del mundo celebrando juntos la finalización de Shabat. Me hizo llorar porque me sentí sumamente conmovida por toda la bondad que fue creada. Tanta unidad, tanta alegría, tanta paz.

En realidad, el Shabat Project es un ejemplo perfecto de hacer el bien, crear paz y esparcir alegría en este mundo que parece tan oscuro y atemorizante. ¿Quieres escuchar buenas noticias sobre el mundo? ¡Escucha lo que pasó en aquel Shabat! Miles de personas respetaron juntos Shabat, en 465 ciudades en 64 países alrededor del mundo. Las personas se invitaron unos a otros para las comidas de Shabat, hubo monumentales eventos de horneado de jalot y conciertos de cierre de Shabat.

En Tel Aviv se realizaron picnics en dos calles importantes. El alcalde de Sderot realizó una cena comunal de Shabat para 1.000 personas. En Tzfat, ciudad donde se compusieron las famosas melodías Shalom Aleijem y Lejá Dodí, se realizó un servicio de Kabalat Shabat de unidad para toda la ciudad, con cantos en abundancia. En Los ángeles cerraron la calle Pico Boulevard y realizaron una cena de Shabat ¡para 3.000 personas! En Baltimore hicieron un evento de horneado de jalá para 4.500 mujeres. ¡Tenían más de 3.000 kilos de harina, más de 700 kilos de azúcar, más de 300 litros de aceite, 750 docenas de huevos, 5 kilos de sal, 4.500 paquetes de levadura y 1.700 litros de agua! El año pasado, en Buenos Aires, ¡hubo 13.000 personas en el concierto de Havdalá!

Eso es crear luz en un mundo oscuro.

Si quieres sacar esos tristes y atemorizantes pensamientos de tu cabeza y esos horribles sentimientos de tu corazón, entonces ve y haz el bien con la gente que te rodea. Reza. Y recuerda que Dios se está haciendo cargo de todo.