Querida Lauren:

Mis padres acaban de divorciarse y necesito ayuda para enfrentar la situación. ¿Algún consejo?

Respuesta de Lauren Roth:

Cuando los padres se divorcian, la mayoría de las personas siente una profunda pérdida, tristeza, dolor y aflicción. Algo en tu vida ha muerto y el duelo por lo que has perdido suele ser intenso. Muchas personas se sienten también lastimadas: ¿Cómo pudieron hacerme esto?

Algunos chicos pueden sentir en cambio cierto grado de alivio si hubo mucha tensión o lucha cuando sus padres vivían juntos. La clave es no sentirte culpable por tus sentimientos; tienes permitido sentir lo que sea que estés sintiendo. Sé amable contigo mismo. Permítete sentir tus sentimientos. Habla con tus padres, con tus maestros, con los directores, con un terapeuta y con cualquier adulto que sientas cercano a ti. Habla sobre tus sentimientos. Escribe sobre ellos. Sácalos afuera para que no te infecten en el interior. El divorcio es duro y los sentimientos que trae consigo son difíciles y desagradables; guardar esos sentimientos en tu interior y no compartirlos lo hace aún más complicado. Sin embargo, encontrar a alguien que pueda escuchar cómo te sientes puede ayudarte a aliviar el dolor.

El divorcio de tus padres definitivamente no es culpa tuya.

Hay una cosa que es indiscutible en esta situación: el divorcio de tus padres definitivamente no es culpa tuya. No ocurrió porque no te haya ido suficientemente bien en la escuela ni porque hayas sido un “chico difícil” en algún sentido; tampoco ocurrió porque deberías haberlos ayudado a llevarse mejor entre ellos. Los padres se divorcian porque tienen problemas de adultos. No podrías haber evitado el divorcio de tus padres y, con seguridad, no eres responsable de hacer que vuelvan a estar juntos.

Muchos chicos de todas las edades albergan una fantasía en la que sus padres vuelven a vivir juntos. Una vez que los padres se divorcian, es muy poco probable que se vuelvan a casar el uno con el otro, y si intentas orquestar algo con ese fin, es muy probable que sólo te lleve a una gran frustración, tristeza y sufrimiento. No es tu trabajo u obligación reparar la relación de tus padres, y tampoco es algo que puedas lograr.

En ocasiones, las personas se enojan con sus padres por no haber sido capaces de mantenerse juntos. Ese enojo es muy entendible. Puedes usar ese enojo en formas que te lastimarán (fallando en la escuela, maltratando a otros niños, volviéndote promiscuo) o puedes reconocer que, dada la situación, tu enojo tiene sentido y puedes usarlo como una herramienta para educarte. Usa ese odio para recordarte que quieres intentar tener más éxito cuando seas adulto. Muchas personas (de todas las edades) permiten que su enojo por el divorcio de sus padres las convenza de distanciarse de otras personas y de relaciones cercanas, románticas e íntimas. Usa tu enojo por la incapacidad de tus padres de resolver sus conflictos para recordarte que quieres que te vaya mejor en tu propia vida, en lugar de dejar que el odio te haga renunciar a la esperanza y te vuelva insensible. Incluso podrías tener un diario que se titule "Lo que no haré cuando sea adulto" y escribir en él cada cosa negativa que hayas visto y cómo tú te portarías mejor. Ese diario es una manera de convertir las dificultades que estás viviendo en herramientas de aprendizaje, en lugar de permitir que las dificultades te lleven a la desesperanza.

Puede que te sea difícil si tus padres divorciados no se llevan bien, pelean abiertamente o hablan mal uno del otro contigo. De nuevo, es importante que reconozcas y hables sobre tus sentimientos. Incluso podrías, con calma y amabilidad, pedirles a ambos padres que intenten tratarse civilizadamente, que lo hagan por tu bien, y puedes decirle amablemente a cada uno de ellos: "Los quiero mucho a los dos, por favor no hables mal sobre él/ella. Me lastima cuando lo haces". Quizás sea difícil para tus padres, pero tus palabras pueden ayudarlos a entender lo que necesitas de ellos.

Puede que la situación financiera en tu familia cambie después de un divorcio. Quizás te preocupe cómo esta nueva realidad económica afectará tu vida. Cuando todos estén calmos, exprésale tus preocupaciones a cada uno de tus padres. De nuevo, el camino a tomar es la comunicación abierta y honesta, en lugar de quedarte en solitud mientras la preocupación y la angustia crecen en tu interior.

Puede que tu condición de vida previa al divorcio sufra cambios. Puede que te moleste tener que hacer nuevos amigos en una zona nueva, si uno de tus padres se ha mudado, y quizás odies tener que viajar a dos casas distintas, con un guardarropa en cada una… Sin embargo, al final del túnel hay esperanza: algunos de mis clientes han terminado incluso disfrutando tener dos lugares a los que llamar hogar y dos grupos diferentes de amigos. Si tus padres vuelven a formar una familia, significará que pertenecerás a dos familias completas y, junto con las dificultades que eso implica, habrá nuevas relaciones para crear; los adolescentes y los niños a menudo encuentran confort y una dosis extra de amor en su nueva constelación de parientes. A menudo hay un miembro difícil en la familia postiza, pero también hay uno o dos miembros beneficiosos que disfrutarás tener en tu vida.

Si puedes encontrar un grupo de apoyo de otros adolescentes que estén atravesando por el divorcio de sus padres, puede que te sea de ayuda. Además, hay muchos libros y películas sobre las experiencias de divorcio de diferentes miembros de la familia. Ve a la biblioteca o a tu librería favorita y echa un vistazo, pide prestado o compra unos libros de diferentes autores. Cada libro y cada autor probablemente tenga un enfoque un poco diferente y puede que encuentres uno que te ayude a aliviar la herida.

No hay una forma fácil para lidiar con el profundo dolor que genera el desmantelamiento de una familia. Mi corazón y mis pensamientos están contigo.