Querida Lauren,

Me veo al espejo y pienso que soy fea. ¿Por qué Dios fue tan injusto conmigo?

Respuesta de Lauren Roth:

Me apena que no te guste el reflejo que ves en el espejo. Debe ser un encuentro tremendamente difícil de experimentar cada día.

Sin embargo te diré algo. He visto reinas de belleza cuyo carácter (o falta de ello) las hizo parecer terriblemente feas. Y he conocido personas que a primera vista no estaban a la altura de ningún concepto cultural de "belleza", pero una vez que llegué a conocerlas, fueron hermosas a mis ojos mediante la fortaleza de su personalidad, intelecto, poderes creativos, increíble carácter, sentido del humor, confianza, bondad… entiendes la idea.

La belleza interna se irradia hacia el exterior, transformando la percepción física de una persona.

En mi opinión, no es tanto la ubicación de los ojos, nariz y labios, la forma en que cae el cabello, el grosor (o delgadez) de los muslos, abdomen y brazos de una persona lo que la hace ser bella o dejar de serlo; la verdadera medida de su encanto o atractivo es la belleza que crean en el mundo a su alrededor. Puede que esto te suene trillado, pero en mi experiencia, la belleza interna se irradia hacia el exterior, transformando la percepción física de la persona. Tú eres mucho más que la suma de las diversas partes de tu cuerpo.

La segunda parte de tu pregunta es realmente interesante y completamente universal. Cualquiera que esté pasando por cualquier dificultad en la vida (y obviamente eso nos incluye a todos) se hace esa pregunta en algún nivel: ¿Por qué Dios es tan injusto conmigo?

La respuesta es: Dios siempre es justo. Dios nos ama. Y cualquier cosa que Él hace, la hace por nosotros. Por nuestro beneficio. Para hacernos crecer, para hacernos mejores. Nuestro trabajo es reconocer las dificultades, admitirlas, aceptarlas como parte de nuestra vida y descubrir cómo podemos convertirnos en personas más fuertes, más amables y mejores a través de esas dificultades y debido a esas dificultades.

Tengo una hermana con una severa discapacidad mental y física. Cuando era pequeña, las personas se burlaban de ella. Pero hubo una vez en particular que está grabada en mi memoria. Una vez, un niño (ni siquiera recuerdo quién era el niño, así de poco original fue él) dijo en un tono particularmente malicioso: “Tu hermana es tan… ¡RARA!”. Y recuerdo que ese fue un punto de inflexión para mí, porque de repente me di cuenta, “Lamento que no te guste la forma en que se ve; así es como la hizo Dios”.

Por más dolorosa que haya sido la burla de ese niño, yo estoy eternamente agradecida con él porque hizo que me diera cuenta que la opinión de alguien es solamente la opinión de alguien. No es palabra de Dios, y no necesariamente las cosas son así. Esa difícil situación hizo que me diera cuenta: ¿A quién le importa lo que piense el otro? Si el plan de Dios es que una persona o situación sea de la forma que es, entonces esa persona o situación es buena de la forma que es.

Dios tiene un plan para ti: Él quiere que te veas de la forma que te ves y probablemente, quiere que crees tu aura —la forma en que las personas te perciben, la forma en que las personas te ven— mediante exudar bondad, amabilidad, equilibrio e incluso confianza interna.

Si Dios creó al transmisor de esa forma, entonces no es defectuoso: es perfecto.

Sé que es difícil emitir ondas de confianza cuando te sientes como un transmisor defectuoso. Pero si Dios creó al transmisor de esa forma, entonces no es defectuoso: es perfecto.

Habiendo dicho todo eso, te diré algo de amiga a amiga (y los hombres pueden escuchar también). Mi madre me enseñó una lección invaluable cuando yo era joven. Si íbamos de compras y yo realmente amaba un vestido y quería comprarlo, ella me hacía probármelo, verme en él, ir y venir en él para ver cómo se veía en mí desde cada ángulo, y luego me decía, “Sabes, los hombros son un poco grandes para ti, no halaga tu figura”. O, “me gusta el vestido, pero ese color te hace ver pálida”. O, “las cinchas en la cintura lo hacen ver dañado”. O el glorioso, “¡Wow! ¡Ese vestido saca lo mejor de ti!”.

Lo que quiero decir es que el corte de las ropas, el color de las ropas, el abultado o lo apretado o apegado de las ropas, cómo aplicarse maquillaje, cómo usar gel de pelo, el corte de pelo que tienes, tu peinado... todos estos factores pueden hacer una gran diferencia en tu apariencia física actual. Pídele a tus amigas, a alguna estilista o vendedora en una tienda o a cualquier persona en quien confíes que te ayude a encontrar los mejores accesorios para ti.

Y luego, lo más importante de todo: camina con confianza, exudando belleza interna, gracia y bondad para que te veas hermosa ante los ojos de todos, y también ante tus propios ojos.