Tengo una amiga cuyo matrimonio admiro mucho. Y a pesar de que estoy segura que ella y su esposo tienen bastantes diferencias, ellos parecen realmente disfrutar de estar juntos. Tienen una casa llena de niños e invitados pero siempre se forjan algo de tiempo privado. Han estado casados por 30 años, y a pesar de que su pelo se está volviendo gris, su piel se está arrugando y sus caderas enanchando, su afecto parece haberse profundizado. De hecho, ¡parecen hasta abrazar el proceso de la vejez! Siempre han parecido estar en sintonía.

Es por eso que me sorprendí con lo que ella me dijo recientemente. Durante la mayoría de su matrimonio ellos trabajaron juntos. Ella hacía gran parte del trabajo desde la casa, pero de todas maneras era un área de interés común y una parte integral de sus vidas. A pesar de que ella sabía que su marido estaba volviéndose inquieto con el trabajo, ella no estaba preparada para su anuncio de que quería vender el negocio y cambiar de trabajo. O quizás dejar todo el negocio en manos de ella.

Él intentó dejar en claro que no era un reflejo de su matrimonio o de sus sentimientos por ella. Él estaba en esa famosa etapa de "mediana edad" y quería probar algo diferente antes de que fuera demasiado tarde.

Ella hizo su mejor esfuerzo para ser comprensiva. De hecho, ella entendía. Pero aun así se sentía privada de algo. Y abandonada.

Le tomó algunos meses definir con precisión sus sentimientos. "Siento como si una de las partes esenciales de nuestro matrimonio ha sido alterada", me explicó con los ojos llorosos. Su sólida base se sentía un poco temblorosa bajo sus pies.

Todo esto ocurrió hace unos meses, mucho antes de que mi amiga me contara acerca de lo ocurrido. Y ahora están lentamente, juntos, trabajando hacia un nuevo arreglo.

Fue una lección importante para mí. Todos hablan de que la gente crece y cambia con el tiempo. Y lo mismo es cierto con el matrimonio. Las circunstancias cambian. Surgen nuevas situaciones. Los matrimonios necesitan ajustarse. Y el hecho de saber que tu matrimonio puede soportar estos desafíos es lo que te da fuerza para seguir adelante.

Estoy contenta de que tuve acceso a los problemas internos del matrimonio de mi amiga. Mientras que internamente sabemos que nadie tiene una vida sin luchas, desde afuera su matrimonio parecía ideal. Y quizás en realidad sí lo es, porque su matrimonio puede lidiar con los desafíos.

Todos tenemos que enfrentar pruebas inesperadas. ¿Cómo puede ser que los términos de un matrimonio a los 25 años sean los mismos a los 50? Es lógico que los matrimonios tienen que ser flexibles. Pero enfrentar los cambios puede ser atemorizante y amenazador. Observar a mi amiga me dio esperanza y ánimo. Si trabajamos con anticipación, nuestra casa no saldrá volando en pedazos cuando esté bajo ataque (¡debería haber estudiado "Los Tres Chanchitos" más cuidadosamente!). Si hacemos que nuestro compromiso con el otro sea primordial, superaremos los desafíos. Si trabajamos juntos forjaremos una nueva forma de ser, quizás algo mejor que lo viejo. Y si le pedimos a Dios que nos ayude, como lo ha hecho con todas nuestras luchas, Él no nos decepcionará.

Para algunos, “cambio” se ha convertido en una mala palabra. Pero en realidad es posible aceptar el cambio como la oportunidad que realmente es.

Nos acostumbramos al status quo. Y las familias en particular están muy enfocadas en preservar su homeostasis – a menudo a un costo muy alto. Investigaciones han demostrado que esquizofrénicos que han logrado una existencia estable a menudo vuelven a su estado anterior cuando regresan a su familia de origen. Parte de esto es debido a sus padres y hermanos quienes invierten en mantener las cosas tal como han sido siempre. Lo familiar, incluso si es horroroso, aún tiene un fuerte arrastre.

Tenemos que resistir a la inercia y dar la bienvenida a nuevas oportunidades. Quizás descubramos algo maravilloso.