"El Regalo que Necesita Perdón" es el título de un artículo que apareció en el "Wall Street Journal". Encontrar el regalo perfecto siempre es algo complicado. Hace muchos años atrás, alguien nos regaló un juego completo de cierta serie de libros judíos. Los regresamos a las grandes cajas en las que vinieron y los envolvimos para Janucá. Nuestros hijos menores esperaron con ansias abrir estos grandes regalos. ¡Pero toda su excitación se transformó en decepción cuando encontraron solamente libros educativos! Éramos padres jóvenes y claramente habíamos malinterpretado los deseos de nuestra familia. Ese fue nuestro primer "regalo que necesitaba perdón".

No puedo decir que nunca más repetimos el mismo error, pero por lo menos nunca olvidamos aquel incidente. Y definitivamente aprendimos que entregar regalos apropiados requiere de un serio análisis previo.

Pareciera obvio (aunque no tanto cuando lees algunos de los desastrosos incidentes del artículo) que el regalo debería ser algo que el receptor quiere. (¡E igualmente obvio que no debería ser algo que el dador quiere!)

Esto presupone que el dador sabe lo que quiere. Aquí viene un punto importante para las mujeres: No cuentes con que tu esposo lea tu mente o entienda tus indirectas y luego rompas en llanto cuando él no sepa exactamente lo que deseabas. ¡Dile explícitamente! Esto evitará disputas maritales y ayudará a que todos sean más felices.

Pareciera ser que es más difícil comprar para la mujeres que para los hombres, pero una cosa en la que todos están de acuerdo (de acuerdo al autor del artículo en el periódico y de acuerdo nuestro sentido común) es que las mujeres NO quieren un regalo útil – no aspiradoras, ollas, o como me compró un año mi marido, maquinas para hacer pan.

Encontrar el regalo apropiado requiere de sensibilidad y pensamiento. Mi esposo sabe que me gustan los libros de cocina, así que cuando encontró uno que pensó que yo no tenía (una difícil hazaña dado el tamaño de mi colección) en un paseo fuera de la ciudad el año pasado, él lo compró entusiasmado. Se sorprendió al descubrir que el libro "Comiendo Bichos" con sus recetas para una cena de espaguetis con insectos, paté de bichos y las (asquerosas) fotografías adjuntas no fue un regalo que me encantó. Por supuesto que él sabía que no era casher, él solamente pensó que yo lo encontraría gracioso. Estaba equivocado. Y este es otro punto que toca el artículo del periódico: No entregues regalos "graciosos"; los regalos son un asunto serio.

El artículo también ofrece algunos importantes consejos, además del consejo más sabio de todos: "Escucha las palabras del supuesto receptor". Préstales atención. Si lo haces, no deberías tener problemas para comprar un regalo apropiado a aquellos que amas. ¡Incluso si no lo deletrean para nosotros!

Los consejos, particularmente para comprarle regalos a las mujeres, incluyen: "Cuando tengas una duda, elige la talla más baja". Preferimos cambiarlo que recibir algo etiquetado extra-large. No, no nos parece más apropiado y es poco probable que cree más cercanía entre el dador y el receptor.

"Nunca entregues un regalo que sugiere que tu pareja no es perfecta". Nosotras podemos comprar nuestras propias cremas anti-envejecimiento, muchas gracias. Y artículos para hacer ejercicios deben darse solamente si fueron solicitados. Para mi cumpleaños numero 39 (hace ya mucho tiempo), mi esposo me compró una trotadora. "¿Estaba insinuando algo?", me preguntó un miembro familiar. "No, ¡yo se lo pedí!".

Y pongámosle fin al viejo rumor de que "La intención es lo que vale". En realidad, ¡depende de cuál sea tu intención! Depende del esfuerzo que pongas y depende de la consideración.

Puede que no dependa del dinero gastado, pero sí depende de cuánto concuerda el regalo con los deseos del receptor.

Para madres ocupadas, certificados hechos a mano ofreciendo "tiempo de babysitting", "una noche en la que otra persona prepara la cena" o "ayuda para limpiar", puede ser un regalo genial. Tienes que conocer las necesidades de tu pareja/padre/hijo/amigo.

Es desafortunado que justamente la cosa que supuestamente trae placer – darle a otros – es tan frecuentemente una involuntaria fuente de dolor. Es desafortunado – e innecesario también. Todo lo que se necesita es un poco de pensamiento y aprender a escuchar. Ah, y dejar de enfocarnos en nosotros y pensar en los demás. Eso es suficientemente fácil ¿no es cierto?