Aparentemente la montaña más mortal en el mundo para escalar es Annapurna en los Himalayas. Aunque solamente es la décima más alta, la tasa de fatalidad es casi 40%, dramáticamente más alta que la del Everest o incluso la del K2 en China, que es supuestamente un serio desafío en el cual uno de cada cuatro escaladores no regresa a casa.

¿Cuál es el atractivo? ¿Por qué arriesgarse con tales probabilidades? No es una cuestión de supervivencia. No es una cuestión de dinero. De hecho, no solamente no ganas dinero, ¡sino que gastas una fortuna! (Una vez leí que cuesta USD $60.000 escalar el Monte Everest ¡y probablemente el costo ha subido desde entonces!). No es un descubrimiento – muchos han estado ahí antes y, aparentemente, dejaron su basura atrás para probarlo.

¿Entonces por qué hacerlo? Yo pienso que hay dos razones, ninguna de ellas me llama la atención a mí, pero quizás es una cosa de hombres…

Una es la emoción de engañar a la muerte, una especie de Ruleta Rusa, un juego en donde el riesgo es el más alto posible. No entiendo esa tentación, ese deseo de abrazar el peligro. Yo ni siquiera disfruto de su versión simulada en forma de montañas rusas o películas de terror. Incluso hay un manjar en Japón – fugu – un pescado que tiene un veneno mortal, que es servido solamente en lugares que cuentan con una licencia especial para remover el veneno. Pero no hay garantías – lo cual parece agregar a la emoción porque, en serio, ¿cuán bueno puede ser ese pescado? Es la emoción, no el sabor lo que hace que este pescado sea tan buscado y, adivinaron, extremadamente caro.

Sin embargo, aún debemos preguntar. ¿Por qué queremos esta emoción? ¿Por qué alguien habría de sentirse obligado a buscar riesgo hasta tal grado?

Algunos escaladores apasionados probablemente estarán en desacuerdo conmigo, pero pienso que esto refleja algo más que solamente aburrimiento. Pienso que sugiere vacío interno, un hoyo adentro que está buscando ser llenado a través de aventura y atrevimiento. (¡Encuentro que criar adolescentes e intentar casar a mis hijos me provee toda la aventura y atrevimiento que yo necesito!).

Esta es solamente mi teoría. No tengo estudios – longitudinales u otros – para probarla. Pero yo creo que si tú llevas una vida rica y satisfactoria, una vida con sentido y conexión con el Creador, no sientes la necesidad de reafirmar su valor a través de actividades peligrosas. (Una vez organicé en mi casa una fiesta de pijamas para 25 niñas de 4to grado - ¡creo que esa fue la vez en la que busqué más seriamente el peligro!).

Si bien los esfuerzos dramáticos son los que aparecen en las noticias, los verdaderos logros en la vida no son producto del enfrentamiento deliberado con el peligro innecesario, sino de la determinación de enfrentar cada día común con una sonrisa y con optimismo. El verdadero coraje no está en escalar una montaña, sino en salir de la cama por la mañana, aprovechar las oportunidades del día y enfrentar los desafíos con la cabeza en alto.

Sí, se necesita perseverancia para llegar a la cima de la montaña. ¿Y entonces qué? Construir un buen matrimonio también requiere perseverancia; ser una esposa amorosa que apoya a través de enfermedades, traslados, cesantía, etc. Ser un buen padre también requiere perseverancia; a través de desafíos físicos, emocionales y psicológicos, a pesar de que las recompensas puedan estar a años de distancia.

Puede que no sea tan emocionante como escalar una montaña pero es claramente un logro mucho mayor y más duradero. Obviamente algunas personas tienen una necesidad mayor por la aventura que otras (¡Y se nota que yo no estoy en esa categoría!) pero quizás ellas no aprecian que la vida es la aventura más grandiosa de todas – construir un hogar lleno de sentido y de generosidad, tener una relación con Dios – todo está justo aquí, debajo de nuestras narices.

Espero vehementes comentarios en mi contra por parte de ávidos escaladores y comedores de fugu. ¡Adelante! Díganme lo que piensan en la sección de comentarios más abajo. Me gusta pensar que soy abierta de mente (aunque mi esposo y mis hijos piensen distinto…)