Recibí una llamada de una madre histérica el domingo pasado por la mañana. "He comprado un closet lleno de ropa para mis hijas adolescentes y todo lo que ellas dicen es, "¡No tengo nada que ponerme!". ¡Estoy tan frustrada!".

Yo intenté mantener un tono comprensivo pero no pude evitar sonreír. Era una reacción tan típica adolescente, una que yo había escuchado tantas veces de mis propios hijos y de los hijos de mis amigas. (¡Quizás incluso la dije yo misma!).

Niños que orgullosamente proclaman su inconformismo insisten en usar los mismos estilos que todos los demás.

No se si las ropas hacen al hombre pero con certeza parecen hacer al adolescente. Y en lo que parece ser la ironía más grande, los niños que orgullosamente proclaman su inconformismo insisten en usar los mismos estilos que todos los demás. Ellos se avergonzarían mucho de ser vistos vistiendo algo diferente.

Como padres, no debemos minimizar la importancia de la ropa para nuestros hijos adolescentes, niños y niñas – sin importar cuan tonto o fastidioso nos parezca. Mientras que por supuesto debe haber consideraciones de presupuesto, este NO es el momento de intentar venderles las virtudes de la vida no-material. Ellos no están comprando. Bueno, en realidad, eso es exactamente lo que están haciendo.

Por supuesto que no deberíamos cumplir cada capricho y deseo de nuestros adolescentes, pero debemos ser sensibles en relación a lo que la ropa significa para ellos, y también a la ropa "apropiada". Es demasiado fácil ser displicente. Y demasiado destructivo.

Todos tenemos una lista de lo que se “debería hacer” y “no se debería hacer” en nuestra mente. A ellos no debería importarles tanto las posesiones materiales. Su autoestima no debería depender o de su vestimenta. A ellos no debería importarles lo que piensen sus amigos.

Pero les importa. Y estar en sintonía con sus amigos es primordial para ellos.

Nuestros adolescentes quieren verse "bien" y nosotros deberíamos intentar ayudar a facilitar esto, especialmente si es que quieren vestirse de una forma digna.

Para contrarrestar sus insaciables antojos, puede ayudar darles un verdadero presupuesto, una cantidad determinada de dinero para un cierto espacio de tiempo. Todo lo que sea más allá de eso es responsabilidad de ellos. Eso los ayudará a tener perspectiva. Les dará poder y los obligará a tomar decisiones reales de vida. Ciertas prendas de ropa serán menos importantes para ellos cuando realicen su análisis costo-beneficio. Y, lo mejor de todo, si no tienen "nada que ponerse", tú no tendrás la culpa.

Sería lindo si nuestros adolescentes estuviesen enfocados solamente en búsquedas espirituales (¡Paz entre Israel y los Árabes sería bueno también!) pero debemos ser realistas. Este es un momento en sus vidas en que la apariencia está directamente relacionada con su autoestima (¡a diferencia de sus evolucionados padres para quienes es irrelevante!) y debemos ser sensibles a esta necesidad y tenerla en cuenta – dentro de lo razonable.

Mi meta es simplemente evitar acompañarlos en sus interminables salidas de compras y sonreír con aprobación mientras se prueban cada nuevo suéter (negro), falda (negra), o mocasines (negros).

Aún puedes enfatizar amablemente lo espiritual, pero demuestra empatía con sus necesidades materiales. Recuerda, tú también fuiste joven alguna vez. (Y, además, ¿cuántos suéteres hay en tu closet?).