Las revistas de mujeres están llenas de cuestionarios sobre relaciones (justo después de las páginas de "la dieta perfecta"). Para bien o para mal, las mujeres parecen estar obsesionadas con tomar la temperatura de sus matrimonios. ¿Él es un 3 o un 5? ¿Cómo estamos en la escala de felicidad? ¿En qué nivel está nuestro matrimonio?

Me impresionó particularmente un cuestionario que vi recientemente. Comenzaba así: “Por favor escribe 10 cosas que tu pareja hace para complacerte”.

Sabía que habíamos empezado mal. Si la relación es vista desde la perspectiva de “qué hace mi pareja por mí”, nunca será suficiente. Los jueces nunca otorgan un mágico “10”. Esta es una forma distorsionada e invertida de ver las relaciones.

La primera instrucción debería haber sido: Por favor escribe 10 cosas que tú haces para complacer a tu pareja. Ese sería un enfoque más apropiado, un ángulo más productivo.

Y luego, el resto del cuestionario debería desarrollarse acordemente:

Escribe tres cosas que necesitas trabajar para hacerlas más a menudo en tu matrimonio.

¿Qué favor especial puedes hacer por tu pareja hoy?

A lo largo del día, ¿las necesidades de quién tuvieron prioridad?

¿Tus actividades están contribuyendo a los objetivos en común como pareja? (¿Han establecido objetivos en común? ¿Los han actualizado?)

Si tienen hijos, ¿Es la educación de ellos un esfuerzo constante y compartido? ¿Discuten estrategias juntos? ¿Te aseguras de no contradecir o anular las directivas de tu pareja? (¡Al menos frente a los niños!)

¿Planifican actividades para el tiempo libre con preferencias mutuas en mente? (¿Tiempo libre? ¡¿Quién tiene?!)

Según la última pregunta. ¿Se aseguran de apartar tiempo regularmente (aunque sea muy poquito) solamente para ustedes dos?

¿Qué características de personalidad tuyas podrías trabajar que mejorarían tu matrimonio? (Estoy pensando en: paciencia, flexibilidad, dejar ir las cosas…¡¡pero ese es mi matrimonio!! ¿Qué hay del tuyo?)

¿Estás constantemente trabajando en crecer – como individuo y como pareja?

Esta es una seria evaluación del estado de vuestra unión. Este es el verdadero trabajo espiritual que tu relación necesita – no principios elevados y conceptos esotéricos, sino acciones reales y prácticas e introspección sobre tu propia conducta, no la de tu esposo.

La forma de evaluar la relación es analizar cuanto entregas, cuán preocupada eres , cuán considerada podrías ser .

¿Qué puedo hacer hoy por mi pareja para darle placer?

No se trata de expectativas. No se trata de recibir. Ni siquiera se trata de pasión o emoción. Lo importante es tu pareja – de todas las formas posibles.

Tengo una amiga que era una de esas chicas obsesionadas con las relaciones a las que nos referimos antes. Muy emocional, se casó con un hombre más taciturno. Innumerables veces al día ella le preguntaba, "¿Me quieres?" y él, claramente sin haber asistido a las clases de "Hacer Funcionar un Matrimonio", respondía con una precisa descripción de la emoción que sentía en el momento, no siempre era lo que ella quería escuchar. Ella ahora se volvió a casar con un hombre más sensible y no pretendo saber si su primer matrimonio podría haber sido salvado o no. Pero si sé que ella estaba haciendo la pregunta incorrecta.

En vez de rogarle constantemente a él que dijera y demostrara que la amaba, ella podría haber demostrado su propio amor. Es posible (no doy garantías) que a través del cuidado y nutrición de ella, él podría haberse relajado y podría haber florecido. Quizás no. Pero una cosa es segura – definitivamente no iba a ocurrir con el enfoque de molestarlo.

Así que pregúntate a ti misma esta mañana: ¿Qué puedo hacer hoy por mi pareja para darle placer? Pregúntate esta noche: ¿Tuve éxito? ¿Cómo puedo hacerlo mejor mañana?

Estamos en medio de las preparaciones para Rosh HaShaná y Iom Kipur. ¿Qué mejor lugar para empezar que nuestros matrimonios? La entrega y el crecimiento, así como la caridad, comienzan por casa.