Una pregunta reciente de una lectora me pedía que discutiera el tema de esconder cosas de su pareja, particularmente si piensas que los afectará. Esta es una pregunta bastante amplia y cada situación es individual pero voy a dar unas pautas generales, comenzando por la regla más importante de todas: depende.

Tenemos permiso de omitir la verdad por el bien del Shalom Bait, paz en el hogar. Nuestro modelo a seguir en esta área no es otro que Dios mismo quien no le mencionó a Abraham de 99 años que su esposa, Sara, ¡dijo que él estaba viejo!

Algunos clásicos en esta categoría (además del demasiado obvio para ser mencionado "¿Me veo gorda?") pueden incluir situaciones como: Esposa (mirándose en el espejo): “Oh cielos, ¡mira que arrugada estoy!”. Esposo (cuya visión aún es aguda): “Te ves hermosa”.

O, ¿qué les parece esta variante?

Esposo: “Creo que tengo que llevar mis pantalones al sastre para que los suelten”. Esposa: “Bueno, estabas demasiado flaco cuando nos casamos; te ves mejor ahora”. (Esto funciona; ¡yo hablo por experiencia!).

O incluso esto:

Esposa: “Al parecer ya no tengo la energía que solía tener antes”. Esposo: “Yo te encuentro más energética y agradable compañía que nunca”. (¡Esperemos que solamente la primera parte de esto sea una exageración!). Alternativamente el podría decir, “Yo disfruto de tu yo más tranquilo y calmado. Nos da más tiempo juntos”.

Pero, ¿cuándo se cruza la línea apropiada? Leí recientemente que a muchas mujeres les gusta minimizar sus compras de ropa nueva trayéndolas a casa en bolsas plásticas de la tintorería, confiando en la típica falta de observancia por parte de muchos esposos. (Eso no funcionaría en mi casa. Dado que recoger la ropa de la tintorería es una tarea que yo aborrezco y por ende nunca hago, ¡Inmediatamente sospecharían de mí!) ¿Es esta una mala conducta? No lo sé. Depende:

¿Pueden pagarlo pero su esposo se abruma si lo ve todo de una vez? ¿Es un derroche poco común? ¿Ella regularmente llega al límite de las tarjetas de crédito?

Pocas situaciones son “blanco y negro”, el matrimonio y las circunstancias de cada uno son diferentes. Está claro que nunca queremos ser crueles o insultar y que preferimos evitar peleas por asuntos tontos. Y como “tontos” depende de cómo se mire el asunto, dejo el juicio a ustedes.

Si el asunto es algo por lo que tu esposo (o esposa) estarían justamente afectados o que por alguna razón necesitan saberlo, no puedes retenerlo o evitar la confrontación (¡él verá ese abollón en el auto de todas maneras!). No hay nada de malo, sin embargo, ¡en ponerlo en un ánimo más relajado antes de decirle!

Por supuesto que no es una buena idea adquirir el hábito de cubrir la verdad, incluso en donde sea permitido. Esto puede alterar nuestro carácter de forma negativa y ¡debemos ser cuidadosos de justificar todas las mentirillas en nombre de la paz en el hogar!

Es complicado. Hay días en que nuestras parejas pueden ser molestas, fastidiosas, frustrantes. Este es el tipo de “información” que te reservas para ti. Nosotros NO creemos en la honestidad – o "autenticidad" como es llamada popularmente – a toda costa. Si reconoces que la bondad es el valor más importante, que dar y preocuparte por el otro es lo que importa, entonces, eso probablemente te llevará a tomar la decisión correcta.