Yo generalmente no confío mucho en lo que dicen las celebridades (¡especialmente cuando expresan sus desinformadas opiniones sobre Israel!) pero desgraciadamente muchas personas lo hacen. El mundo venera sus estilos de vida, imita su sentido de la moda y fantasea con sus vacaciones. Nos imaginamos que sus matrimonios (si es que duran) están llenos de glamour sin fin.

Es por eso que fue reconfortante leer esta cita de James Marsden (no estaba segura quien era él pero Wikipedia dice que es un actor, cantante y anterior modelo de Versace), “Mi esposa piensa que soy romántico si me levanto con el llanto del bebé en la mitad de la noche y la dejo dormir. Una vez que tienes hijos, el romance se define como ‘actos considerados por alguien que amas’”.

Yo arreglaría esta frase solamente un poquito quitándole las palabras “Una vez que tienes hijos”. Actos considerados por alguien que amas son siempre los cimientos de una buena relación.

Y aunque no encaja en ninguna fantasía de Hollywood y no será fotografiado por la revista People, levantarse con el llanto del bebé es definitivamente un gesto romántico.

Es más romántico que los estereotípicos chocolates, flores y joyas (¡aunque las joyas siempre cuentan!).

¿Por qué? Por dos razones. Una es porque es un verdadero acto de entrega de parte del esposo que se está levantando en la mitad de la noche o a una hora ridículamente temprana. No es fácil de hacer. De hecho, es algo que nadie quiere hacer. Es una acción que tiene un costo y beneficio en tiempo real; un costo que es más profundo que un hueco en tu cuenta bancaria. Pero lo haces porque te importa.

Y porque (razón número 2), es lo que ella realmente quiere y necesita. Lo haces porque no estás pensando en ti mismo; estás pensado en ella. No estás pensando en tus necesidades; estás pensando en las de ella. Y además, te das cuenta de que de esto se tratan las relaciones; de dar incluso cuando es difícil, incluso cuando no tienes ganas, incluso cuando sabes que estarás agotado. Porque sabes que será una fuente de placer (¡o tan sólo un alivio!) para tu pareja. Sabes que será profundamente apreciado (¡no es un regalo que ella querrá devolver!).

No es fácil. Es la elección más difícil. Y es la elección menos celebrada (al menos en público). No es un anillo que puedes mostrar o unas vacaciones de las que puedes hacer alarde. Pero es una expresión de preocupación mucho más significativa. Es una inversión más profunda y más duradera en la relación.

No te dejes engañar por Hallmark, bombones de chocolate o joyas costosas (ok, a todo el mundo le gustan los diamantes, ¡incluso con falta de sueño!). Si quieres mantener el romance vivo, solamente entrega, y entrega, y luego entrega un poco más – en las "pequeñas" formas en que tu pareja realmente necesita.