Yo siempre estoy en busca de nuevos consejos para mejorar mi matrimonio – y mientras más simple (y barato), mejor. Leo libros sobre matrimonio y voy a clases sabiendo que escucharé muchas ideas repetidas (¡no es que no me hace falta el repaso!), buscando tan sólo un nuevo consejo de sabiduría más. Hay muchas personas que se preocupan por el estado de los matrimonios – no solamente los propios – y frecuentemente me sirven sus consejos.

Anoche no fue la excepción. Esther Fridman, una oradora, fue miembro de Shalom Task Force, una organización dedicada a la prevención y erradicación del abuso doméstico y a promover relaciones exitosas. El tema de la presentación era preparar a parejas comprometidas a casarse a través de enseñarles habilidades saludables de comunicación (y probablemente sacando a la superficie las destructivas en el proceso).

Ella nos dio un pequeño dato que le gusta compartir con las parejas. Encaja perfectamente con mi criterio – es simple, barato y (debería ser) fácil de implementar.

Asegúrate de intercambiar al menos una expresión de apreciación cada día (o noche) con tu pareja. No tiene que ser un gesto dramático. No tiene que ser florido o excesivamente sentimental; de hecho, es probablemente mejor si no lo es. Solamente es importante no dejar pasar un día sin decir gracias.

¡Y ni siquiera intenten decirme que no pueden pensar en nada!

Es una idea genial. Puede hacer una gran diferencia. ¿Y les mencioné que es gratis?

"Gracias por irte a pie al trabajo para que yo pudiera tener el auto hoy". "Gracias por lavar mi ropa – es increíble, la pongo en el cesto en la mañana y está de vuelta en mi cajón, cuidadosamente doblada, cuando regreso a casa". "Gracias por preparar la cena, te preocupas tanto por nosotros". "Gracias por comprar la cena, ¡te preocupas tanto por nosotros!". "Gracias por llevar a Sara al doctor, dentista, ortodoncista, a periodoncia (¡¿estoy revelando demasiado sobre los dientes de mis hijos?!), podólogo… pueden poner lo que quieran." "Gracias por preparar café en la mañana". "Gracias por llevar a los niños a la escuela". "Gracias por ordenar la mesa". "Gracias por sacar la basura". (Esa siempre es conflictiva) "Gracias por hacer la cama". La lista es prácticamente interminable.

"Gracias por levantarte en la noche con el bebé". "Gracias por esperar despierto a nuestro hijo adolescente". "Gracias por cambiar ese pañal". "Gracias por enseñarle a nuestros adolescentes a conducir". "Gracias por abrazarme cuando tengo miedo". "Gracias por apoyarme". "Gracias por creer en mí". Seguramente puedes pensar en tus propias frases a esta altura.

Y mientras estás en eso, agrega unos cuantos gracias a Dios – la lista es interminable ahí también. Podrías comenzar por "Gracias por darme mi pareja que hace todas estas cosas maravillosas por mí".

Un simple "gracias" tiene el potencial de mejorar todas nuestras relaciones. Sin embargo, tan fácil como es, la mayoría de nosotros no lo decimos suficiente. Damos las bondades por sentado – de nuestros padres, nuestra pareja, Dios – y nos enfocamos en lo que no tenemos.

Una corta y sincera expresión de apreciación tiene el potencial de dar vuelta dramáticamente nuestro pensamiento y nuestras relaciones.

Una al día – una vitamina para nuestros matrimonios.