Mi esposo y yo estuvimos recientemente fuera de la ciudad y yo estaba paseando por los canales de televisión en nuestra habitación de hotel. Me detuve brevemente en un programa que parecía estar dedicado a exterminadores, en este caso tratando con un familia que tenía mapaches en su ático. Al llegar a casa, me encontré con un artículo del Wall Street Journal que describía el más reciente trabajo de los actores desempleados en Nueva York – ayudar a dueños de casa a liberar sus residencias de los chinches. Y me di cuenta del tema en común.

No, no es que aparentemente se gana bien en el negocio de las exterminaciones. Me di cuenta de la tremenda variedad que hay entre los seres humanos y los tipos de trabajo que ellos disfrutan.

En otro viaje, detuvimos el control remoto en un programa que se llamaba Trabajos Sucios. Este episodio presentaba a un dentista de animales que estaba tratando de hacer cierto trabajo en los dientes de un alce (¿Es esto lo que soñaba hacer desde que era pequeño?). ¡No podrían pagarme suficiente para hacer eso!… pero en realidad hay algo para cada uno – ¡y hay una persona para cada cosa! Y es impresionante.

Cuando estoy en un acuario me impresiona la enorme variedad de peces, sus colores, formas y tamaños. Pero nada es más interesante de observar que los seres humanos. Las diferencias en pasiones y vocaciones, en apariencia, en estilo, en idiomas, en vestimenta – son todas tan fascinantes. Y eso es solamente lo externo. La diferencia en nuestras vidas internas y psiques es infinitamente mayor.

Un acuario puede ser bastante caro, pero puedes mirar a personas sin costo. Mi esposo dice que es una de las cosas que le gusta de los aeropuertos: mientras estás ahí parado esperando a alguien, puedes observar a otros pasajeros y a sus familias sin timidez, sin fingir estar involucrado en otra actividad.

Por supuesto que es divertido salir a cenar e imaginar las vidas de otras parejas en el restaurante. Puede ser un juego especular sobre el pasajero que está a tu lado en el avión o en el tren. Pero sus historias reales de vida probablemente le ganan a cualquier cosa que nuestra imaginación pueda evocar.

Hay experiencias impresionantes disponibles por todo el mundo – montañas y lagos, arrecifes y cascadas, arco iris y puestas de sol. Y a lo largo de nuestra vida – el nacimiento y los primeros pasos, la luz del sol y las tormentas eléctricas, flores y la primera nevada.

Pero a veces nos perdemos la experiencia más impresionante de todas, aquella que está justo al frente nuestro en casi todo momento, la más elegante y compleja de las creaciones de Dios – otro ser humano.