Las reuniones de padres y maestros no pueden evitarse, incluso a pesar de que hay un límite de veces que uno puede escuchar el currículo de 6to grado. Dado que estas reuniones cara a cara con las maestras (sobre las que hemos escuchado tanto) son los reportes individuales sobre el progreso de nuestra hija, es de nuestra incumbencia asistir.

Cuando vi el anuncio para las hojas de inscripción este año (eso por si solo es un drama mientras los padres compiten por su puesto deseado, lanzando archivadores de 3 aros al suelo y desparramando papeles en todas direcciones, para escribir sus nombres primero y evitar una espera de 20 minutos entre citas), me acordé de una noche de padres y maestros de hace unos cuantos años atrás.

Todas las maestras sonreían y decían cosas amorosas cuando anunciábamos los padres de quien éramos. "No tenían ni que venir". "¿Tienen una bolsa grande para todo ese najat?". Nosotros estábamos flotando – hasta que llegamos a la última maestra, en donde fuimos regresados de golpe a la tierra. "Su hija tiene muchos problemas entendiendo el material". "A su hija puede haberle ido bien en su escuela anterior pero la competencia aquí es mayor". "Quizás el material es demasiado difícil para ella". Después de eso nos sentimos como globos desinflados.

Y entonces (realmente no me pude contener) interrumpí la diatriba de la maestra para preguntar por qué las dificultades de mi hija parecían ser únicamente en esta clase en particular. De hecho (y no estoy orgullosa de mí por esto), incluso dije, "Ninguna de las otras maestras dice eso; a ella le está yendo extremadamente bien en sus clases". Sí, tengo que cuidar mi lengua. Sí, dejé que me superara mi frustración.

La noche finalmente terminó y teníamos unas cuantas decisiones que tomar. La primera era qué decirle a nuestra hija, y la decisión más amplia era cómo reaccionar ante esta experiencia.

En cuanto al primer tema, optamos por una discusión cuidadosamente monitoreada de la situación. Esta era una de mis hijas menores y estaba sometida a mi filosofía de "no más rescates" de la cual sus hermanos mayores se salvaron (para detrimento de ellos creo yo, pero ese es tema para otro blog). Un aspecto significativo de la vida es la habilidad de lidiar con personas difíciles. Debemos aprender a responder cortésmente incluso cuando las ideas no son expresadas claramente. Debemos aprender a tratar a las maestras (y a otras personas con autoridad) con respeto, a pesar de nuestra frustración. Debemos encontrar formas de hacer nuestro mejor esfuerzo incluso bajo condiciones adversas.

La clave es enfocarse en lo positivo mientras aceptas con calma lo negativo.

Sí, hay circunstancias peores que una maestra a la que le falta competencia y comprensión, pero a los ojos de una niña y dada la cantidad de tiempo que ellas pasan juntas, esto tiene mucha importancia. "Manejar esta situación desafiante te ayudará a crecer en formas que ni siquiera te imaginas", le dijimos a nuestra hija. (Yo creo que ella miró para otro lado pero yo hice como que no vi).

No estoy segura si ella se consoló con esta resolución – aunque sus notas en esa materia sí mejoraron – pero me sorprendieron mis propias palabras. Aquí estaba yo dándole clase (está bien, hablándole suave y amablemente) a mi hija sobre la forma apropiada de responder a esta maestra mientras yo aún estaba enrollada con la experiencia de esa noche.

Y entonces me di cuenta. Por supuesto, mi reacción no debería ser diferente a la de ella. Esta también era una oportunidad para que yo aprendiera y creciera, de responder calmadamente al reporte negativo de la maestra y de trabajar en conjunto en vez de ir inmediatamente al modo de ataque. Y en un nivel más profundo, fue una lección sobre la vida. En vez de deleitarme en el placer de todos los comentarios positivos, permití que los comentarios negativos se apoderaran de la noche.

Necesito cambiar mi actitud antes de ayudar a mi hija. No hay casi ninguna experiencia en la vida que esté compuesta solamente de "buenos" momentos. Las vacaciones y los viajes pueden ser maravillosos pero de seguro hay muchos líos involucrados (me abstendré deliberadamente de darle una paliza a la Administración de Seguridad en el Transporte). Una boda es un momento de tanta alegría pero también hay mucha disfunción familiar que sale a flote durante esos momentos - ¡pregúntenle a cualquier planificador de eventos! El nacimiento de un bebé es uno de los milagros más preciosos de la vida pero con seguridad no está libre de dolor.

La clave es enfocarse en lo positivo mientras aceptas con calma lo negativo. Es el desafío de la vida en todas las áreas, tanto grandes como pequeñas. Así que ahora, con el paso del tiempo y perspectiva, puedo agradecerle a esa maestra por recordarme esta importante lección de vida. Y por darme la oportunidad de intentar implementarla personalmente, tanto como enseñársela a mi hija. Pero de todos modos, si estás leyendo esto, quiero que sepas que mi hija es una genio con cualidades ejemplares - ¡justo como dijeron todas sus otras maestras!