La columnista Sue Shellenbarger del Wall Street Journal tiene una sección en donde contesta preguntas de los lectores sobre trabajo y familia. Ésta fue publicada hace un tiempo:

    Disfruté su artículo sobre “qué hace que los niños sean creativos”. Pero, ¿cómo pudo escribir el artículo sin mencionar uno de los mayores obstáculos en las escuelas para desarrollar la creatividad – el énfasis en las pruebas estandarizadas?

Me veo obligada a estar en desacuerdo – fuertemente – con la suposición de esta lectora. De hecho, pienso que muchos individuos talentosos, creativos y exitosos comparten mi perspectiva.

La verdadera creatividad y el talento no pueden florecer sin disciplina, estructura y un entendimiento de los fundamentos - cualquiera sea el campo en el que estés. Hay una razón para que la famosa pregunta "¿Cómo llegas al Carnegie Hall? Sea respondida con las palabras, "Practicando, practicando, practicando". Debes pasar horas aprendiendo a leer música. Necesitas practicar escalas y otros ejercicios musicales. Luego necesitas dominar lo básico de las piezas musicales. Solamente después de tener esa base puedes dejar que tu imaginación y tus emociones vuelen libremente.

Lo mismo aplica a una bailarina. Horas en la barra, horas de práctica y mantener posiciones, hacer los mismos pasos una y otra vez y elongar, elongar, elongar, son prerrequisitos para bailar en una compañía profesional. Una vez más, la coreografía tiene que ser dominada perfectamente antes de que la interpretación individual de la bailarina pueda ser expresada.

Lo mismo aplica incluso a las matemáticas. En un nivel avanzado, la matemática requiere pensamiento creativo y abstracto. Pero eso nunca sería posible sin el entendimiento básico de ecuaciones y teoremas.

La verdadera creatividad no puede florecer sin disciplina y entendimiento.

Las pruebas estandarizadas son necesarias por la información y las habilidades que imparten, y también como metáfora para esta perspectiva. No queremos enseñarles a nuestros hijos la lección errónea de que ellos pueden ser exitosos en el ámbito creativo sin disciplina y entendimiento básico. Nadie tiene éxito en ninguna actividad, artística o de otro tipo, sin estas cualidades. Le hacemos un daño a nuestros hijos si les permitimos creer que la creatividad sin restricciones y estructura conducirá a logros reales y significativos. (A mí me gusta llevar mis cuentas bancarias con alguien que sabe matemática básica, ¡no con alguien que suma o resta creativamente!).

La Torá parece compartir esta perspectiva, enfatizando constantemente que se requiere trabajo duro y determinación, paciencia y consistencia, para captar por completo cualquier área de estudio de la Torá.

Adicionalmente se nos dice que antes de estudiar Cábala, es crucial conocer las bases de la Torá al derecho y al revés. Uno no puede elevarse espiritualmente sin tomar los cursos fundamentales que son un prerrequisito. Hay otros requerimientos también, incluyendo tener más de 40 años, etc. La madurez y la sabiduría parecen ser necesarias.

Puede que sea más fácil educar a nuestros hijos si no tenemos que asegurarnos de que dominen cierta información básica, si pudiéramos simplemente permitir que sus instintos creativos dominen. Pero nuestra “tranquilidad” es un precio demasiado alto para ellos. Desafortunadamente la Sra. Shellenbarger no corrigió a esta lectora (¡ojalá nunca tenga que dividir una cuenta de restaurante con ella!). Espero que sus escuelas sí lo hagan.