El debate sobre la mejor forma de fomentar la creatividad de los niños continúa en la columna de trabajo y familia del Wall Street Journal y probablemente en las casas a lo largo del país. Los padres están buscando recursos desesperadamente que los ayuden a nutrir la creatividad de sus hijos y están gastando una fortuna en esta búsqueda. Yo tengo dos sugerencias simples y sin costo para ayudar a resolver este dilema.

Una es simplemente dejarlos tranquilos.

¿Qué? ¿No estar encima de ellos? ¿No llevarlos a clases? Es mucho más probable que florezca su lado creativo cuando nosotros no estamos intentando tanto desarrollarlo. Sí, una vez que ellos han escogido un área de interés, debemos proveerles la estructura. Pero déjenlos escoger. Vean si se sienten atraídos a instrumentos de juguete (¡cualquiera!) – o a ese piano en el salón. Yo decidí no pelear con mis hijos sobre practicar un instrumento. Si ellos no practican, las clases se acaban - tienen que quererlo lo suficiente como para trabajar por ello, ellos tienen que hacer el trabajo, no yo (¡toma eso Amy Chua!).

¿Agarran las pinturas y los crayones y quieren hacer proyectos de arte toda la tarde? ¿Quizás un Monet en potencia? Lo más probable es que sea simple diversión por ahora. Pero está bien también. Su lado creativo aún se está desarrollando, incluso sin el instructor profesional.

Descubrí que comprar un libro de "Planificación de Clases" les dio a mis hijas interminables horas de placer mientras jugaban a la escuela – ellas pretendían ser las maestras y tenían todo el poder. Espero que hayan estado siendo creativas y que sus maestras no les griten de la forma en que ellas les gritaron a sus alumnas imaginarias.

Están también, por supuesto, las famosas cajas en que vienen los juguetes para dejarlas por ahí. Y está el “aire libre” – un patio donde pueden deambular con supervisión de los padres pero con interferencia limitada puede llevar a horas de diversión creativa. Recuerdo a los niños del vecindario uniéndose para realizar una “obra de teatro” en un patio trasero que fue más entretenida que algunas de las obras de Broadway que he visto recientemente. Una amiga mía que es una experimentada terapeuta familiar tiene una teoría sobre la educación de los hijos que parece aplicarse aquí. Ella recomienda “negligencia benigna”. Su creatividad crecerá cuando ellos estén desinhibidos de nuestra constante instrucción y presencia, si tan sólo los dejamos ser y no les imponemos demasiados programas “nutritivos de creatividad”.

Mi otra sugerencia – quizás incluso más radical – es apagar el televisor. Parece paradójico estar ansiosos por fomentar el lado creativo de nuestros hijos y luego plantarlos por horas frente a la TV. Probablemente no hay nada que adormezca más sus impulsos creativos que sentarse pasivamente a ver televisión. Fomenta una expectativa de entretenimiento sin esfuerzo y participación activa. Yo no tengo una televisión en mi casa por varias razones incluyendo el contenido (es virtualmente imposible monitorearlo constantemente - ¿acaso tu familia sólo ve realmente el canal de historia?), las anticipadas peleas (los niños tienen suficiente por lo que pelear sin agregar “de quién es el turno de ver qué programa” a la mezcla) y la pasividad. Todo el aprendizaje (no solamente el de tipo creativo) es reprimido por esa actividad adormecedora de cerebro (literalmente – han estudiado los patrones).

Así que si realmente queremos que nuestros hijos sean creativos, que tengan un lado espontáneo, que piensen en sus propias actividades, yo recomiendo limitar sus horas frente al televisor (¡estoy tratando de ser realista al no decirles que se deshagan de ellos del todo!). Y háganse a un lado.

He descubierto que cuando hay una expectativa de que mi esposo y yo vamos a proveer la entretención – en una tarde de domingo por ejemplo – no hay final para la molestia de "¿Cuándo nos vamos?", "¿a dónde vamos?". Pero si dijésemos “Hagan lo que ustedes quieran hoy”, ellos pronto estarían jugando (generalmente) felices juntos.

Nunca he probado ninguno de esos programas especiales para niños. Puede que en realidad sean maravillosos. Pero los niños son por naturaleza creativos. No necesitamos fomentar la creatividad, sino remover los obstáculos que hemos puesto en su camino.