Uno de los 48 Caminos a la Sabiduría mencionado en Pirkei Avot es aplicar la perspicacia de los negocios a la vida. Estos principios no son solamente útiles para nuestras vidas en general, sino que también pueden aplicarse específicamente a nuestros matrimonios.

Déjenme ser clara desde el principio. No estoy diciendo que el matrimonio es como un negocio; definitivamente no lo es. No es una relación empleador/empleado. No es un tipo de entidad corporativa. Ustedes no son compañeros de negocios. Pero hay principios aplicables a la administración de negocios que podrían transferirse fácilmente al matrimonio.

Metas o Declaración de Objetivos: Así como las corporaciones exitosas necesitan metas claras y estrategias para alcanzarlas, lo mismo aplica para un matrimonio exitoso. Una de las piezas fundamentales de un buen matrimonio son las metas compartidas. Ambos deben estar claros sobre las metas y deben trabajar hacia el mismo fin. Si los empleados trabajan en direcciones opuestas, el negocio no prospera. Lo mismo aplica para esposo y esposa.

Especializa y Delega: En un negocio bien administrado, todos utilizan sus fuerzas. Un líder talentoso asigna responsabilidades no solamente de acuerdo a lo que es necesario hacer sino a quien puede hacerlo mejor. Esto funciona bien también en los matrimonios. Todos se sentirán más felices y más realizados si están siendo productivos. Y si el trabajo pesado es compartido igualitariamente, todos tendrán tareas que realmente no les gustan y otras que no les importa hacer. Divídanlas como corresponde.

Evaluaciones Regulares: Los negocios exitosos saben que deben detenerse frecuentemente para reportes de desempeño. ¿Cómo le está yendo al negocio en general? ¿Qué estrategias son exitosas? ¿Cuáles son menos exitosas? ¿Cuáles necesitan más atención? Este criterio puede aplicarse fácilmente a los matrimonios – y ciertamente debiera hacerse.

Flexibilidad: Las circunstancias cambian. Los productos se vuelven obsoletos. Nuevas mercancías se introducen al mercado mientras que la meta básica de la compañía permanece estable. Debemos adaptarnos. Lo mismo es cierto en cuanto al matrimonio. Las metas básicas nunca cambian. El sólido compromiso debe permanecer fijo. Pero las personas crecen y cambian. La vida nos presenta desafíos. Debemos adaptarnos y sacarle el mayor provecho a las oportunidades que se cruzan en nuestro camino. No queremos que nuestros matrimonios se estanquen; queremos crecer.

Estoy segura de que hay otros consejos de sabiduría de negocios que son herramientas útiles para mejorar nuestros matrimonios. Sin embargo, la mayor diferencia debe ser el concepto de jesed, bondad. Esto no es comúnmente considerado como crucial para el éxito de una iniciativa de negocios. Pero el matrimonio no puede sobrevivir, muchos menos florecer, sin jesed.

Entonces sí, utiliza el modelo de negocios. Pero no te olvides que el principio matrimonial más importante de todos es solamente “dar”. ¡Dar, dar y dar!