¿Acaso tú, o tus "amigos", tienen matrimonios en donde uno en la pareja es más efusivo emocionalmente que el otro? ¿En donde la necesidad de entregar y recibir afecto de uno de los dos es manifiestamente mucho mayor que la del otro?

No temas. No estás solo. Esta es en realidad una situación muy común (y digna de todo un artículo titulado "Show Me the Love…Or Not" en el Wall Street Journal). Y no tiene que ser una receta para el desastre.

Así como todas las formas en las que podríamos casarnos con nuestros opuestos, esta puede ser una tremenda oportunidad de crecimiento, si escogemos que así sea.

Lo más probable es que incluso si no estuviésemos conscientes de ello, estaríamos buscando a alguien diferente a nosotros, alguien que diera balance a nuestra personalidad, alguien que proporcione otra perspectiva. Lo más probable es que queremos y necesitamos eso.

Sin embargo, a veces esos mismos temas que fueron una fuente de atracción pueden también conducir a la frustración. Podemos olvidarnos de la "oportunidad de aprendizaje" y enfocarnos solamente en nuestras otras necesidades no cubiertas. Debemos comunicarle a nuestra pareja nuestros requerimientos y trabajar para encontrarnos en el medio.

Esta es una lección que beneficiará cada aspecto de nuestros matrimonios. En el artículo del Wall Street Journal, la autora, Elizabeth Bernstein, nos introduce a los Ford. El señor Ford es emocional y físicamente muy demostrativo. "A él le gusta tomarse de las manos cuando caminan, acurrucarse cuando ven televisión y abrazarse – mucho". Su esposa tiene una actitud diferente. Aunque ella "ha aprendido a que le guste", sigue sin ser su estilo. "No me gusta sentarme en el sillón y acurrucarme por dos horas", dice Judy Ford… su forma de demostrar amor es a través de la casa que ella crea para él, los viajes que planifican y hacen juntos.

Tengo unos amigos que son muy similares a esta pareja. En su matrimonio, el esposo también es el emocional (Sí, ella sabe que es afortunada y que la mayoría de las mujeres desearía que su esposo fuera al menos un poco más efusivo). Él le dice frecuentemente a ella que la ama – y luego le recuerda que responda del mismo modo. Ella no es fría o insensible. Solamente no es su forma instintiva de ser. Ella ha creado una casa cálida y abierta para él, un ambiente seguro y estable en donde él se siente confortado y nutrido. ¡Pero quizás no abrazado tan a menudo como a él le gustaría!

El problema más común es, por supuesto, al revés. Usualmente la esposa es abiertamente afectuosa con un esposo más reservado e incluso introvertido. Probablemente, ellos también se encontrarán a mitad de camino. Pero dado que no se puede cambiar la naturaleza humana, ellos también deben aprender a aceptar los estilos diferentes de cada uno. ¿Acaso él está expresando su amor a través de trabajar para mantener a la familia? ¿A través de cambiar una ampolleta o destapar el fregadero? (Sé que suena poco romántico ¡pero a veces esas acciones son en realidad más importantes!)

Como con todas las diferencias, el secreto es no juzgar. Ningún estilo o forma de ser es superior a la otra. Y hay un tiempo y un lugar para ambos.

La autora termina el artículo con la reflexión del Sr. Ford de que ellos ciertamente se han movido hacia el centro. "Todo depende de la comunicación", dice él. Y yo no podría estar más de acuerdo.