La presión no es solamente para las mujeres. Se reportó recientemente que el actor Neal McDonough fue despedido de la serie Scoundrels de la cadena ABC por rehusarse a aparecer en escenas íntimas con su co-estrella. Aunque el actor no está arrepentido de su decisión y de su completo compromiso a su esposa, se preocupó un poco ya que en ese momento lo etiquetaron como un “fanático religioso”. Él es un hombre de fe, pero, ¿acaso tienes que ser un "fanático" para rehusarte a participar en escenas de sexo con otra mujer?

No es la primera vez que él tiene que defender sus valores para preservar su matrimonio. Cuando fue contratado para trabajar en la serie Esposas Desesperadas, también dejó clara su posición. No solamente él no participaría en escenas explícitas sino que él no “besaría a nadie”. Inicialmente el creador del programa quedó sorprendido, pero luego respondió, “De acuerdo, supongo que tendré que escribir mejores guiones”.

¡Qué buena respuesta! Al igual que los comediantes que dependen de la vulgaridad para conseguir risas baratas, las escenas de sexo parecen una forma floja de llenar tiempo y espacio, una exclusión voluntaria del diálogo creativo. Yo realmente aprecio la respuesta honesta del creador de la serie.

Pero regresando al Sr. McDonough. Parece gracioso, pero tenemos que admirar su coraje. No es fácil hacerle frente a la máquina de Hollywood. No es fácil tener principios. No es fácil tener un matrimonio que valga la pena preservar y es incluso más difícil dar los pasos requeridos para hacerlo. Todo y todos están empujando hacia el otro lado.

Y dado que es un comportamiento tan inusual, hace que las personas se volteen a mirar, y comienzan las reacciones negativas. Si no etiquetamos a Neal McDonough como un "fanático religioso", ¿cómo podemos entonces justificar nuestra propia actitud despreocupada frente a estas conductas? ¿Cómo podemos llegar a casa con nuestras esposas o esposos y sentirnos orgullosos? Para evitar enfrentarnos a estas dicotomías incómodas, la reacción natural es criticar a McDonough.

Pero creo que incluso en medio de todo eso, hay admiración también. Él ha hecho lo que pocos se han atrevido a hacer. Él le ha enseñado a una comunidad que trata las relaciones como "desechables" lo que significa realmente el compromiso. Y si ellos realmente escuchan y prestan atención, quizás incluso puedan aprender de su ejemplo cómo mejorar sus relaciones.

“Casi veinte años, cinco hijos y una increíble vida después, tenerla a ella como mi pareja en todo, qué te puedo decir, soy el tipo más bendecido que conozco”, dice el actor. No podría pensar en una mejor razón que esa. Él sabe que los beneficios valen más que los costos. Y otros deberían escuchar y tomar nota.

El Sr. McDounough no es judío, pero es un hombre de fe, un hombre cuyas convicciones apoyan conductas que protegen y enriquecen su matrimonio. La Torá promueve conductas similares por razones similares. Y quizás nosotros somos fanáticos también. De hecho, yo creo que lo soy: soy una fanática por mi matrimonio, una fanática por mantenerlo exclusivo, una fanática por mantenerlo privado, una fanática por mantenerlo dinámico y vivo. Cada característica tiene su lugar. Si a mí me etiquetan como fanática por los esfuerzos que hago por mi matrimonio, voy a llevar esa etiqueta con orgullo.