La profesora de un amigo de uno de mis hijos les formuló a sus alumnos una pregunta importante: “¿Eres un luchador por la justicia social?”.

Para responder a esta pregunta era necesario establecer ciertos criterios. ¿Cómo sé si califico como un luchador por la justicia social?

La profesora le informó a la clase: “Si hay una causa en la que crees y entraste a su página de Facebook y presionaste “me gusta”, puedes llamarte un luchador por la justicia social”.

¡Huau! Yo no tuve que caminar muchos kilómetros en medio de la nieve para llegar a la escuela (aunque sí tuve que esperar el autobús en días nevados), pero creo que las expectativas de 'activismo social' en el pasado eran un poco más elevadas y, ciertamente, el criterio un poco más exigente.

Pienso que tenemos que realizar un esfuerzo un poco más significativo en favor de los necesitados y los desamparados que publicar slogans en Facebook o Twitter sentados en la comodidad de nuestro hogar.

En el pensamiento judío hay una idea importante conocida como mesirut néfesh, 'sacrificio', arriesgar nuestras vidas por algo más grande, algo que por lo general afecta el futuro del pueblo judío y nuestra relación con Dios.

Cuando Iojeved y Miriam ignoraron el malvado decreto del Faraón y arriesgaron sus vidas para salvar a los bebés judíos, ellas fueron moser néfesh, estuvieron dispuestas a arriesgar literalmente todo por la causa. Cuando nuestros antepasados prefirieron ser asesinados antes que convertirse a otra religión o adorar ídolos, decimos que ellos fueron moser néfesh. Cuando un pequeño grupo de macabeos se levantó en contra de todo el ejército greco-sirio, ellos fueron moser néfesh. Cuando Rabi Akiva arriesgó su vida para enseñar Torá a pesar de la prohibición romana, él fue moser néfesh.

En tiempos más contemporáneos, cuando los judíos de la Unión Soviética arriesgaron sus trabajos y estuvieron dispuestos a ir a prisión al aplicar para emigrar a Israel, ellos fueron moser néfesh. Cuando estudiaban Torá bajo las condenatorias narices de la KGB a riesgo de violencia física, ellos fueron moser néfesh. Cuando Natan Sharansky se negó a salir de su celda de prisión rusa sin su libro de Tehilim, él fue moser néfesh. Y cuando las mujeres en la antigua Unión Soviética viajaban en autobús tres horas de ida y otras tantas de vuelta para encontrar una mikve cortada en el hielo en el frígido invierno ruso, ellas ciertamente fueron moser néfesh.

Quizás alguien podría argumentar que en la actualidad, defender a Israel en algunos campos universitarios requiere un cierto grado de mesirut néfesh o 'sacrificio'.

Pero… ¿presionar un botón en tu teléfono o computadora? Eso es una burla a lo que significa ser realmente un luchador por la justicia social (sin ni siquiera hablar sobre la educación mediocre que esa profesora les está dando a sus alumnos).

Todos quieren el camino fácil. Si podemos sentir que ya hemos agregado significado a nuestra vida con un simple “like” en Facebook, lo haremos. Podemos asegurarnos que somos buenas personas, ¡de hecho somos luchadores por la justicia social!

Pero sabemos que no es así. En lo más profundo de su corazón, nuestros hijos saben que realmente no se han puesto en riesgo por nada ni por nadie.

Y eventualmente ese entendimiento los corroerá.

Estoy segura de que esa profesora pensó que los alentaba y los apoyaba, pero creo que hubiera sido mucho mejor darles a sus alumnos algunas opciones prácticas: servicio comunitario, algunas oportunidades reales de empatía y generosidad.

Nuestros hijos son idealistas. Ellos quieren crecer, quieren entregar, quieren marcar una diferencia. No los subestimemos. Tenemos que ayudarlos a aprender lo que es realmente mesirut néfesh.