Aparentemente, tener suficiente espacio o privacidad en una relación, es incluso más importante para la felicidad de una pareja que una buena vida íntima. Esta idea no recibe tanta atención como la otra, pero en realidad es una necesidad muy fuerte que, si es desatendida, puede causar estragos en la felicidad matrimonial de una pareja.

En una historia citada en un artículo del Wall Street Journal, una mujer casada descubrió un recibo de una cena en un restaurante costero durante un momento en que su esposo dijo que estaba trabajando. Sonaron las campanas de alarma y ella se imaginó lo peor. Pero no era lo que ella pensaba. Su esposo solamente necesitaba un poco de tiempo a solas.

Podrías pensar que decirle a ella directamente hubiera sido una ruta más simple. ¿Para qué causar toda esa preocupación y ansiedad innecesarias? Pero no es tan fácil decirle a nuestra pareja que necesitamos espacio. Puede sonar hiriente. Puede parecer rechazo.

Se requiere confianza y fuerza para reconocer la necesidad de tu pareja y permitirle a él/ella satisfacerla – sin ti.

Algunas personas ansían privacidad más que otras. Para aquellos que lo hacen, estar alrededor de personas, incluso familia que ellos aman, puede parecer sofocante. Los hace sentir como que no pueden respirar (como dije, sofocante). Pero, ¿cómo le dices eso a tu querido/a esposo/a? ¿Cómo pueden llegar a entender que se trata de ti y no de ellos?

La necesidad de privacidad, de espacio para respirar, es profunda y primordial. No es algo que te pueden convencer para que dejes de lado, o que aprendas a vivir sin ello – sin una consecuencia física. No es que las personas que son más privadas no disfrutan conversar, socializar, trabajar y jugar con otros. Aquellos que disfrutan la privacidad no son necesariamente ermitaños o asesinos en serie, tampoco seres solitarios en la periferia de la sociedad.

Ellos son como tú y yo, personas que se renuevan y se reenergizan pasando un poco de tiempo a solas.

Y esa es, por supuesto, la forma de explicárselo a nuestras parejas. “Seré una mejor esposa para ti después de este tiempo a solas”. “Seré un esposo más atento si me das un poco de espacio”, “Esto no se trata de tiempo lejos de ti; esto es para disfrutar más nuestro tiempo juntos”. Requiere tacto, consideración y sinceridad. Debemos escoger nuestras palabras con cuidado. Pero no podemos ignorar esta necesidad básica. Si lo hacemos, terminaremos sufriendo – ¡y también todas las personas a nuestro alrededor terminarán sufriendo!

No te sientas culpable. No estás dañando a tu pareja; estás mejorando tu matrimonio.

Cuando una amiga construyó su nueva casa, ella ideó un cuarto privado con el que todas soñamos – su retiro privado lejos del caos y de las demandas de su familia. Es un lugar pequeño con un cómodo sofá floreado y una acogedora lámpara rosada, un oasis femenino. ¡Yo quiero uno también!

Pero mientras que no todas podemos literalmente tener ese cuarto, muchas de nosotras necesitamos crear ese espacio. No deberíamos sentirnos culpables. No estamos dañando a nuestras parejas; estamos mejorando nuestros matrimonios. No deberíamos sentirnos avergonzadas por nuestra necesidad de privacidad. No deberíamos escabullirnos y generar sospecha injustificada. A veces mi esposo solamente necesita ir a pasear por la playa solo y aclarar su cabeza. Me alegra saber que cuando su teléfono celular está apagado yo sé donde está y conozco el porqué. Debemos ser directos y específicos sobre nuestras necesidades. “Necesito una hora para desconectarme antes de la cena”. “¿Te importaría si salgo sola por un par de horas después de acostar a los niños?”.

Y, habiendo dicho todo esto, aún debemos recordar dedicar la mayoría de nuestro tiempo y energía a nuestros matrimonios y pasar nuestro tiempo libre con nuestra pareja, no lejos de ellos.