Todos sabemos que llega Iom Kipur y que tenemos que expiar por nuestros errores del año y decidir no volver a cometerlos el próximo año. Todos lo sabemos. Tengo toda una vida de experiencias y resoluciones de Iom Kipur. Entonces, ¿por qué mi lista de errores de este año es tan similar a mi lista del año pasado?

Quizás simplemente no soy buena para este tema de la teshuvá, eso de arrepentirse y retornar. ¡Quizás debería enfocarme sólo en mis puntos positivos!

Por supuesto que esta no puede ser la respuesta, porque todos tenemos la obligación de arreglar las cosas. Entonces, ¿cuál es el problema? Probablemente la respuesta a esto sea otra lista, pero me voy a restringir a un aspecto. Creo que todo comienza con expectativas poco realistas. Decimos que la teshuvá completa tiene lugar cuando nos encontramos en la misma situación pero nos comportamos de forma diferente.

Aunque esto no suena tan difícil, en realidad constituye todo el desafío. Porque somos criaturas de hábito, e incluso cuando sabemos que algo no funciona con frecuencia recurrimos a los comportamientos ya conocidos. Este es un desafío particular en la terapia matrimonial, donde las parejas vuelven una y otra vez a conductas y actitudes destructivas, a pesar de que hayan sido dañinas o por lo menos no efectivas en el pasado.

Nuestros hábitos sólo cambian si tomamos una decisión concreta de cambiarlos.

Nuestros hábitos sólo cambian si tomamos una decisión concreta de cambiarlos. Esto comienza con cambiar nuestras expectativas. Por alguna razón pensamos que esta vez será diferente. Un ejemplo a un nivel muy trivial: hace varios años que trabajo para cierta organización. Ellos no me pagan en una fecha exacta sino dentro de un marco de 2 a 2 semanas y media. De todas maneras, y a pesar de que siempre fue así, yo sigo esperando mi cheque el primero del mes. Incluso peor: ¡me sigo sintiendo frustrada cuando no llega! A esto se le llama un comportamiento autodestructivo. A esto se le llama expectativas no realistas. No es una receta para el crecimiento personal.

Piensa en tu propia vida. ¿Esperas que tu hijo haga su cama cada mañana, aunque tus expectativas nunca se han cumplido? ¿Sigues sintiendo frustración por eso? ¿Esperas que tu esposo saque la basura cada mañana antes de irse, aunque él casi nunca lo recuerda? ¿Pese a que tú casi nunca se lo recuerdas, sigues sintiendo frustración? De esta manera nos disponemos a fracasar en lo que hace a nuestro carácter.

Si realmente queremos crecer y cambiar, tenemos que anticipar estos escenarios familiares y planificar con anticipación para lograr una reacción diferente. Tenemos que dejar de tener expectativas basadas en fantasías y enfrentar la situación real. Necesitamos una estrategia.

Puedo ver tu cabeza en funcionamiento. Ya me imagino la tabla para registrar cuándo hace la cama y las estrellitas doradas con la promesa de una recompensa mayor al final de la semana o del mes. Pero aunque esto puede ser una herramienta efectiva para lograr un cambio de conducta en tu hijo, el enfoque es equivocado. Ahora no estamos hablando de su conducta, sino de la nuestra. No se trata de lograr lo que queremos, que todos se comporten exactamente como lo esperamos. No sólo que eso nunca ocurrirá, sino que no es el éxito verdadero.

El éxito no es sobre la conducta de los demás, sino sobre nosotros. Sobre cómo reaccionamos a esos desafíos. ¿Puedo respirar profundo e ignorar la cama desordenada? ¿Quizás puedo hacerla yo? ¿Puedo al menos esperar a calmarme y asegurarme de que sea lo mejor para él antes de hacer esa tabla? ¿Puedo reaccionar con calma cuando veo que la bolsa de basura desborda en medio de mi cocina? ¿Puedo no atacar a mi esposo en el minuto en que entra a casa? ¿Puedo sacarla yo misma o dejarla y después pedirle que haga un acto de bondad por mí? ¿Puedo trabajar en estar agradecida en vez de molesta? ¿Puedo reconciliarme con el hecho de que la vida no es prolija, que los cheques no siempre llegan a tiempo y planificar de acuerdo con eso, tanto económica como psicológicamente?

El verdadero crecimiento tiene lugar cuando enfrentamos estas situaciones potencialmente volátiles del pasado, cuando no respondemos con nuestro habitual patrón negativo a estos escenarios familiares y repetitivos. Nunca lograremos eliminar las situaciones frustrantes de nuestras vidas. Esa es la naturaleza del mundo. No podemos controlar las circunstancias o las conductas de los demás.

Lo único que está realmente en nuestro poder es cómo respondemos a ellas. Esa es nuestra oportunidad. Ese es nuestro crecimiento. Eso es lo que podemos cambiar en Iom Kipur.

No sé ustedes, pero para mí realmente ya fue suficiente ver esa misma lista de Iom Kipur. Estoy preparada para un cambio. Estoy lista para planificar con anticipación. Estoy dispuesta a probar algo nuevo. Este Iom Kipur, voy a pedirle a Dios que me ayude a ver cada una de estas situaciones frustrantes con una nueva perspectiva y con un plan. Y voy a pedirle que me ayude a tener éxito.