Me encanta ir a acuarios. Siempre me sorprenden los colores, los tamaños y las formas de los diferentes peces. Es impresionante ver qué complejo y hermoso mundo submarino ha creado Dios. Soy como el niño típico en la tienda de dulces, corriendo de un tanque a otro llamando a mis hijos (quienes simulan interés) y mi esposo (que es más educado) para que miren a este… y este… y ese de más allá.

Y eso no es nada comparado con las personas. Las personas son las criaturas más fascinantes de todas. Mi esposo siempre disfruta esperar a nuestros hijos en el aeropuerto por toda la observación de gente que puedes hacer (¡hablando de encontrar el lado positivo en todo!). Mientras esperamos a que nuestros hijos bajen por la escalera mecánica en el aeropuerto de Los Ángeles, podemos detenernos y mirar a todo el mundo, sin ningún sentido de timidez. Después de todo, solamente estamos buscando a nuestra familia. La variedad de formas, tamaños y expresiones faciales entre los seres humanos sobrepasa la mencionada anteriormente de los peces (¡particularmente las expresiones faciales!).

Realmente no hay nada más asombroso que las personas. Y eso es sólo en relación a su apariencia física.

Cuando uno comienza a ahondar en sus personalidades, sus metas, sus intereses, sus psiques (bueno, ¡no estoy segura de que queramos ir ahí!), la diversidad es incluso más dramática. Todo el mundo tiene una historia que contar, una narrativa interesante si solamente les damos el tiempo y la atención. Y cada individuo tienes áreas únicas de interés y pasión.

En los acuarios hay personas que han dedicado sus vidas a estudiar peces, tiburones, ballenas… de todo. En el zoológico, están aquellos cuyo interés son los gorilas, los osos polares, los leones, las jirafas… ¿Y qué hay de la inmensa variedad de bichos? Se cree que solamente de escarabajos hay 400.000 especies. No es algo agradable, pero es ciertamente interesante. ¿Qué hay de todas las plantas y flores? ¿El Sistema Solar? Viendo el despegue de la última misión del transbordador espacial, yo pensé en todos en la NASA – los ingenieros, astronautas, científicos… y por supuesto también están las ocupaciones menos glamorosas. Me metí en Internet para ver lo que se ha presentado en el programa "Dirty Jobs" (trabajos sucios). El más dramático que aparecía en la lista era "Recolector de Vómito de Buho". No pregunten. Sé que hay dentistas especiales para animales grandes como el alce. Hay fabricantes de carbón, trabajadores de plantas de alcantarillado, y mineros de carbón. La lista, como dice, es verdaderamente interminable.

Tenemos un mandamiento constante de saber que existe un Dios. Maimónides sugiere que solamente mirar a nuestro alrededor tanto al orden como a la maravilla del mundo natural debería ser suficiente para despertar ese reconocimiento. Y lo es. Pero nada ilustra más la mano de Dios como Su máxima creación – nosotros.

Así que tómate un descanso. Anda a sentarte en una cafetería y mira a las masas. No necesitas la cima de una montaña aislada para experimentar el asombro. Intenta conocer a la mayor cantidad de personas que puedas de la mayor cantidad de caminos de vida diferentes como sea posible. La mayoría de nosotros nos limitamos a un angosto mundo de personas con ideas afines (quienes, debe decirse, ¡también son fascinantes!). Habla con ellas, hazles preguntas, escucha sus biografías. Una vez estábamos sentados en un Bar Mitzvá junto a alguien que trabaja con su perro para rescatar escaladores de montaña que quedan atrapados o atascados en las Montañas Rocosas. ¡Increíble! Supongo que eso es parte del atractivo de la televisión de reality. Pero, ¿quién necesita la televisión cuando, casi en cada momento, tenemos la oportunidad de observar en vivo o incluso hablar directamente con la criatura más fascinante de Dios?