A todos nos encanta una oferta. Exploramos los supermercados y buscamos en línea los mejores precios y las últimas promociones. No hay nada que nos guste más que descubrir que un pasaje de avión de $1.000 dólares por error fue publicado a $100. Sentimos frustración si nos perdemos la oportunidad. Incluso hay sitios especiales de internet creados específicamente para informarnos de estas “gangas”, ya sea que se trate de juguetes, ropa u oportunidades de viaje. Revisamos con ansiedad nuestros mensajes buscando la última actualización.

Por eso fue tan impactante esta historia relatada por el Rav Yoel Gold en la revista “Ami Living” y que yo volví a contarle a uno de mis yernos. El Rav Gold cuenta que un vendedor de Amazon tenía para vender 28 iPads. Él los publicó por $400 cada uno y se sorprendió al venderlos todos en una noche. Esperaba buenas ventas, pero no tanto…

Sin embargo, su alegría se transformó en angustia cuando comprendió que por error los había publicado a $40 cada uno.

(Hace poco cometí un error similar en la dirección opuesta. Al tratar de pagar una cuenta de $500, por error escribí $5000. ¡No me di cuenta de mi error hasta que se armó un gran lío en mi cuenta de banco!)

Nuestro vendedor estaba sentado en su oficina, desanimado por su impresionante pérdida, cuando vio un mensaje de correo electrónico de un vendedor desconocido: “Iehudá de Lakewood”.

Lo que siguió fue simplemente impresionante. Iehudá vio la publicación de nuestro vendedor, y entendió que tenía que ser un error. En vez de aprovecharse de la oferta e informar de inmediato a todos sus amigos, parientes y conocidos, Iehudá decidió ahorrarle a otro judío un sufrimiento y él mismo compró todos los iPads. Ahora le ofrecía al vendedor original la oportunidad de volver a comprarlos por $40 dólares y poder venderlos por $400, como quería en un principio.

Nuestro vendedor estaba impactado, boquiabierto, sorprendido… Todo lo que se te ocurra. Esa clase de cosas simplemente no ocurren en nuestro despiadado mundo de negocios. Él nunca supo el nombre completo de Iehudá de Lakewood, que no quería ser identificado. Él era solamente un judío que se esforzó por ayudar a otro judío.

Por eso la historia es tan increíble. El primer paso fue ver más allá de su interés propio. Este ya es un nivel más elevado que el de la mayoría de las personas. El segundo paso fue realmente actuar para prevenir la pérdida del vendedor: comprar él mismo los iPads. Nosotros podríamos haber llegado a sentir pena por el pobre vendedor, ¿pero hubiéramos pensado en comprarlos? ¿Habríamos puesto en riesgo nuestro propio dinero?

El comportamiento de este judío fue más allá de lo requerido. No sólo revela que tiene buenas cualidades, sino que tiene cualidades espectaculares. Eso es realmente pensar en el otro. Verdadera empatía. Podría seguir elogiándolo. Planeo compartir esta historia en todas mis clases, sea o no apropiado para el tema que estudiamos. Porque las cualidades de carácter siempre son “el tema”.

Es una acción rara y por eso es una historia realmente hermosa. Es un momento inspirador en medio de las noticias sombrías y deprimentes. Siempre espero la oportunidad de poder usar la expresión: “Mi Keamjá Israel - Dios, ¿Quién es como Tu pueblo Israel?” Creo que encontré el momento para decirlo.