“Viva la libertad”, “Soy libre”, “Verdadera libertad”, me gusta poner carteles por toda la casa indicando que las habitaciones ya están limpias para Pesaj con un dicho que expresa libertad. Mis hijos piensan que debería dejar de hacerlo, pero la libertad está en el aire durante la época de Pesaj. Es el mensaje de la temporada y es difícil de ignorar (¡especialmente cuando sigo recordándoselo a todo el mundo!). Pero, ¿qué significa exactamente?

Hay diferentes tipos de libertad: libertad física, libertad psicológica y libertad espiritual, por nombrar unas cuantas categorías generales. Pesaj celebra la libertad espiritual. Aunque el pueblo judío experimentó un éxodo físico de Egipto, aunque ellos ya no están aprisionados y esclavizados por sus crueles capataces egipcios, esta no es la esencia de la fiesta. En Pesaj no celebramos la liberación de la opresión; no la del pueblo judío y ciertamente no la de las personas de color, mujeres o animales.

Fue sólo un aspecto de la bondad de Dios hacia el pueblo judío que Él nos haya redimido de la tierra de Egipto. Fue una demostración de Su poder, de Su mandato, de Su dominante autoridad y de Su amor por nosotros; pero no era un prerrequisito absoluto para la libertad espiritual (aunque sí lo hizo más fácil). Las mujeres judías que continuaron teniendo hijos desafiando los crueles decretos del Faraón eran libres espiritualmente, ellas escogieron la vida y la esperanza a pesar de sus circunstancias. Me aventuraría a decir que Nelson Mandela era espiritualmente libre aunque estuvo encarcelado por muchos años. Y ciertamente el antiguo refusenik, ahora político y estadista israelí, Natan Sharansky, quien estudió hebreo en las entrañas de la prisión de la KGB y siempre llevaba consigo un libro de Salmos, era espiritualmente libre dentro de las paredes de su celda. Es incluso posible que para algunos (¡aunque ciertamente no lo desearíamos!) el encarcelamiento físico o la esclavitud sean un catalizador para un despertar espiritual.

Es posible ser espiritualmente libre mientras estás físicamente atrapado. Lo que es más difícil, sin embargo, es ser espiritualmente libre mientras estás psicológicamente atrapado. Más que nuestras circunstancias físicas, nuestras circunstancias psicológicas pueden retenernos y esclavizarnos. Pueden dificultar nuestro crecimiento y crear obstáculos para nuestra conexión con Dios. Aquí es donde el verdadero crecimiento de Pesaj ocurre. Esta es la libertad que estamos buscando en esta fiesta.

La interpretación clásica de la búsqueda de jametz (levadura) y la eliminación de éste de nuestros hogares es que el jametz representa ego. El ego puede ciertamente esclavizarnos. Si sólo se trata de mí, entonces no hay espacio para ti; o para Dios. Es imposible tener relaciones, amigos, hijos, pareja, empleados, si vemos a todos como una herramienta para satisfacer nuestras necesidades, si medimos todas nuestras interacciones y actividades en términos de cómo nos afectan a nosotros, si siempre estamos buscando elogios, honor y aprobación. El ego es una trampa psicológica y Pesaj es una oportunidad para trabajar en liberarnos.

También podemos estar atrapados por nuestros deseos, por nuestras expectativas, por las experiencias de nuestra niñez. La lista es interminable. Cuando nuestros deseos nos controlan (necesito ese pastel de chocolate), estamos esclavizados. Cuando nuestras expectativas nublan nuestra habilidad de disfrutar el momento o de vivir el momento de acuerdo a sus propios términos, estamos esclavizados. Cuando culpamos a nuestros padres por todas nuestras conductas negativas y nos rehusamos a reconocer nuestra propia responsabilidad de cambiar, estamos esclavizados (conozco a un hombre de 77 años que aún culpa a su madre por sus problemas de enojo). Pesaj es una oportunidad única para liberarnos de todas estas cadenas.

Pero Pesaj no es mágico. Tenemos que hacer el esfuerzo. No es suficiente limpiar nuestros hogares; tenemos que pensar realmente en erradicar el jametz que hay dentro nuestro a medida que limpiamos; es demasiado fácil enfocarse en la limpieza externa (¿alguien me puede pasar el cloro por favor?) y olvidarse de la limpieza interna que es mucho más importante.

No es suficiente comer matzá; tenemos que interiorizar la experiencia de la humildad. Invitamos a otros a nuestra mesa como expresión de preocupación, de altruismo y de reconocimiento de que todo es un regalo.

No es suficiente leer la Hagadá y contar la historia del Éxodo, tenemos que ponernos en el lugar de nuestros ancestros. Tenemos que imaginar la esclavitud (nuestra neurosis) y alegrarnos con la libertad. Pesaj es la gran fiesta vivencial con una fascinante y conmovedora trama cuyo punto es despertarnos a la realidad espiritual.

Moshé le suplicó al Faraón: “Dios dice: deja salir a Mi pueblo para que puedan servirme”. Moshé quería desesperadamente sacar al pueblo judío de Egipto porque él sabía que su libertad espiritual aún estaba incompleta. Aunque ellos podían conectarse con Dios a pesar de su esclavitud física, su captura psicológica los estaba deteniendo. Tenían una mentalidad de esclavos. Estaban subordinados a los egipcios. Ellos tenían que salir de esa esclavitud y reconocer que el pueblo judío solamente es esclavo de Dios. Moshé quería que el Faraón dejara salir al pueblo judío físicamente. Pero quería que soltara su agarre psicológico también. Solamente entonces el pueblo judío podía ser verdaderamente libre.

Es un trabajo largo y difícil. Año tras año, el polvo se acumula y nosotros fregamos y fregamos. Quizás este año seremos exitosos. Quizás este año podemos desear sinceramente “El próximo año en Jerusalem”.