Me senté en mi asiento del medio del avión y abrí mi libro de Salmos. “¿Es ese el Talmud?” me preguntó la pasajera a mi izquierda.

Le expliqué lo que era y le pregunté si era judía. Aunque la respuesta fue negativa, todavía pensaba que era una “oportunidad para enseñar” y abrí el Talmud en el iPad de mi esposo para poder mostrarle una pagina. Creo que quedó bastante impresionada. Tuvimos una breve conversación y regresamos a nuestras actividades de preparación de vuelo.

Pasaron unos cuantos minutos y luego ella me dijo, “En realidad si tengo una pregunta para usted si no le molesta”.

¿Molestarme? Pensé. ¡Yo vivo para estos momentos! Treinta y algo años de acercar a judíos me han preparado bien para este tipo de encuentros, pensé mientras anticipaba ansiosamente su pregunta.

“Estoy invitada a un Bar Mitzvá en unas cuantas semanas. ¿Cuánto dinero es apropiado dar como regalo?” Luego ella sugirió unas cuantas posibles cantidades.

Mi cara se desfiguró. ¡Sé que así fue porque mi compañera pensó que yo estaba sugiriendo que ella no estaba dando suficiente! No valía la pena desengañarla de esa impresión y no era su culpa.

Pero pensé para mí, “¿A esto hemos llegado?” ¡La principal pregunta sobre el judaísmo que tiene un extraño en su mente es cuando dinero darle a un niño que hace Bar Mitzvá! No una pregunta sobre las fiestas o Shabat o lo que tiene que decir la Torá sobre el matrimonio o la educación. ¡Definitivamente no una pregunta sobre Dios! Me sentí muy desalentada.

Con esperanza de clarificar el problema—y obtener una respuesta más útil (¡realmente no tengo idea cuanto dar!)—ella me informó que será una fiesta con tema de “Volver al futuro” (¿esto significa un regalo más grande o más pequeño?) y que los anfitriones son gente de recursos (¡misma pregunta!).

Yo sugerí una cantidad y regresamos a nuestras ocupaciones individuales sin contacto por el resto del vuelo.

Al parecer yo había satisfecho su (limitada) curiosidad sobre la vida judía y las prácticas judías. Y yo ciertamente no tengo ninguna queja contra ella. No es su religión. No es su herencia. No es su pueblo. No es su responsabilidad.

Pero es la nuestra. Y si esa es su única pregunta/interés, entonces no pienso que estemos haciendo nuestro trabajo. No hemos satisfecho nuestro mandato de ser “una luz para las naciones”. Y este encuentro destacó el hecho de que tenemos un largo camino por recorrer.

Ser una luz para las naciones significa que debiéramos estar dándole un ejemplo al mundo—de conducta moral, de conducta justa, de bondad y alegría (sólo para nombrar algunas cualidades esencialmente positivas). Nuestras vidas debieran ser un reflejo de nuestros valores y el hecho de que tenemos una relación con el Creador del mundo debiera evidenciarse en cada una de nuestras acciones. El mundo debiera encontrar nuestra conducta interesante y atractiva (desgraciadamente si leemos cualquier periódico, en línea o impreso, sabemos que en muchos aspectos esto no está ocurriendo). Si estuviéramos haciendo nuestro trabajo y atrayendo a las naciones del mundo al estilo de vida del pueblo judío, a la santidad y la bondad, entonces ellos realmente tendrían preguntas que hacer. ¿En qué crees tú? ¿Por qué crees en eso? ¿Quién es Dios? ¿Qué significa tener una relación con Él? ¿Cuáles son mis obligaciones? Entienden la idea…

Aunque al principio me desalenté, decidí usar esta experiencia como una oportunidad para reforzar mi determinación y compromiso a la misión del pueblo judío.

Por supuesto que esto significa profundizar mi compromiso con la educación pero siempre es el camino más fácil pensar sobre como otros necesitan cambiar.

El verdadero trabajo es voltear el láser hacia nosotros y preguntar si mi conducta es Kidush Hashem, si las personas me ven y se preguntan “¿Qué está comiendo ella? Yo también quiero”. Ese es mi trabajo. Y el tuyo también.

Si todos hacemos estos de nuestra propia pequeña manera, si todos intentamos hacer que nuestra conducta sea reflejo de nuestra relación con Dios y de nuestro deseo de traer Su luz al mundo, entonces si Dios quiere, nuestro siguiente encuentro con un extraño al azar será más significativo y el pueblo judío estará más cercano a cumplir su misión.

A propósito, ¿Cuánto se da de regalo en un Bar Mitzvá hoy en día?