Todos los hemos recibido: emails perturbadores o desagradables de amigos o colegas que nos hacen rechinar los dientes de frustración y nos incitan a arrojar algo contra la pared. Mi esposo tiene una regla. Mientras que yo estoy lista para disparar de regreso una respuesta igualmente cruel, él espera 24 horas antes de responder. Es un ejercicio en el cual uno reprime las palabras que formula ansiosamente en su cabeza.

Esto le da tiempo para calmarse, tiempo para leer el email más cuidadosa y racionalmente, tiempo para quizás notar que lo malentendió, que no vio los emoticones :-)… Le da tiempo para prevenir una reacción emocional exagerada que solamente empeorará la situación y causará más daño.

Frecuentemente el email resulta no ser tan malo como en un principio, ahora ya no lo vemos con nuestros borrosos ojos de temprano por la mañana. La perspectiva de un día adicional disminuye su impacto negativo.

Ahora bien, se me ocurrió recientemente que esta regla podría aplicarse a casi todas las situaciones y relaciones, ya sea que la comunicación se desarrolle en persona, por teléfono, por Skype, email o a través de mensajes de texto.

Digamos que tu jefe te manda un memo desagradable (¡algo que nunca me ha pasado aquí en AishLatino.com!). Tu reacción instintiva es responder de inmediato agresivamente. "¿Acaso él no aprecia todo mi trabajo duro?" "¡He dado los mejores años de mi vida a esta compañía!" "¿Quién se cree él que es de todas formas?" pero, en este caso, no es solamente una relación en riesgo, es el futuro financiero de tu familia. El precio de una explosión es demasiado alto (aunque demasiado común). Sí, estás frustrado. Puede ser que incluso tengas razón. Pero espera 24 horas (cuando sea posible) antes de responder. Ten los riesgos en mente.

Imagina que tu hijo trae a casa un reporte de calificaciones no muy estelar. Quizás estás molesto con la maestra. "¿Por qué no me avisó antes para que yo pudiera discutir la situación con mi hijo?" "¿Acaso ella no aprecia todas las maravillosas cualidades de mi hijo?" Levantas el teléfono para llamar y decirle lo que piensas. Pero, una vez más, una cabeza más tranquila debería prevalecer. Tu meta es ser efectivo. Perder la calma con la maestra no la convertirá a ella en tu aliado para ayudar a tu hijo a tener éxito. Has saboteado tus propias metas.

Asimismo, es poco probable que descargarse con el niño por el reporte poco satisfactorio sea efectivo. Espera 24 horas y luego ten una discusión calmada y paciente, demostrando apreciación por la maestra y amor y preocupación por tu hijo.

Esta regla marcará una diferencia significativa en nuestros matrimonios. Sí, nuestra pareja puede actuar de manera desagradable (o así he escuchado). Puede decir y hacer cosas que son realmente frustrantes (o así he escuchado). Debemos resistir fuertemente la tentación de reaccionar inmediatamente. Debemos controlar nuestras energías y ejercer auto-control. Aquí es donde realmente cuenta. Espera 24 horas (este es un corolario de la regla de “ándate a la cama enojada”).

Date tiempo para obtener perspectiva. Quizás la interacción no fue tan deprimente como imaginaste. Quizás el problema perderá importancia. Quizás no es tan malo cuando se examina en contexto. Al menos, estarás más calmado y serás más racional cuando te acerques al potencial campo minado.

La regla de 24 horas, una idea corta y simple, con potencial ilimitado para salvar todas nuestras relaciones. No tan fácil como suena, pero vale la pena intentarlo.