Cuando yo estaba en secundaria, había un estricto código de vestimenta. Este no era un mandato religioso; la administración sentía que era necesario para crear un ambiente académico serio. Las camisas de los niños tenían que estar abotonadas hasta arriba. Las niñas tenían prohibido usar vestidos o faldas provocativas y cualquier jovencita que era descubierta usando maquillaje era inmediatamente enviada de vuelta a casa.

Entonces, la historia de una secundaria en Petaluma, California que ha instituido una prohibición de que las chicas usen pantalones que son "demasiado apretados" y que distraen a los chicos me sonó familiar.

En la sociedad extremadamente sensual de hoy en día en que "todo está permitido", algunos funcionarios de escuelas están intentado traer un poco de decoro y, me atrevo a decirlo, aprendizaje de regreso a la sala de clases.

Y están siendo atacados por eso.

La discusión no es nueva, como Yogi Berra diría, "Es déjà vu otra vez".

"¿Por qué vestirse diferente, sólo porque los chicos se distraen?" dice la cansada pero sin embargo familiar línea de razonamiento de las adolescentes y sus padres. "Que ellos se controlen a sí mismos".

Esta línea de razonamiento me perturba por dos motivos.

Una es la actitud de los padres, los experimentados adultos en este escenario, los que supuestamente deberían guiar a sus hijas hacia la adultez. ¿Qué imagen quieren que sus hijas proyecten? ¿Cómo quieren que miembros del sexo opuesto vean a sus jóvenes hijas?

"Si no quieres ser tratada como un objeto, no te vistas como uno".

Sí, todos tienen que aprender un poco de autocontrol. Pero la naturaleza humana básica no puede cambiarse. Al final de cuentas todo se reduce a una idea simple que no puede ser repetida suficientes veces. "Si no quieres ser tratada como un objeto, no te vistas como uno". No es sexismo. Es realidad.

El otro problema que tengo con la desafiante respuesta de los padres y sus hijas es que instala una dinámica de "nosotros en contra de ellos" en vez de fomentar un espíritu de cooperación.

Déjenme reiterar: sí, los chicos (y los hombres) tienen que ejercitar autocontrol. Pero vivimos en un mundo junto con chicos y hombres. La mayoría de nosotras tenemos personas que queremos que son niños u hombres; padres, hermanos, hijos y esposos. Queremos facilitarles la vida, queremos que puedan aprender e incluso prosperar en este mundo nuestro. No vivimos en un vacío. No podemos vestirnos con completa inconsciencia sobre nuestro impacto en los hombres (y la verdad es que la mayoría de las chicas usando pantalones "demasiado apretados" ¡no son para nada inconscientes!).

Y antes de que me ataquen en la sección de comentarios, por favor entiendan esto bien: yo no estoy diciendo que los chicos no son responsables de ejercitar autocontrol. ¡Claro que deberían hacerlo! Esta es una calle de doble sentido. Pero estoy diciendo que hay algo que nosotras las mujeres podemos hacer también, y no es solamente por el bien de los hombres, es por el bien de nuestras hijas también.

Después de todo, queremos enseñarles a nuestras hijas respeto por sí mismas y queremos que se enfoquen en su interior. También queremos enseñarles a apreciar y a entender a los hombres en sus vidas.

Cuando se casen, nuestras hijas no querrán que sus esposos estén mirando a otras mujeres en esos pantalones. Y sus esposos no querrán que otros hombres miren a sus esposas.

La secundaria no es demasiado temprano para enseñar esta lección y para fomentar un sentido del 'yo' entre hombres y mujeres que refleje carácter y no simplemente lo físico. Saquemos los pantalones "demasiado apretados", las faldas "demasiado cortas" y las blusas "demasiado provocativas" fuera del camino para que la verdadera belleza interna de nuestras hijas pueda brillar y el aprendizaje serio pueda llevarse a cabo.